INTERNACIONAL
28/04/2021 06:23 CEST | Actualizado 28/04/2021 07:21 CEST

Del referéndum al acuerdo comercial, la evolución del divorcio entre la UE y el Reino Unido

El resultado de la votación del pacto sobre negocios y cooperación, que permitirá la ratificación del pacto, se conocerá este miércoles.

ASSOCIATED PRESS
Retirada de la bandera de Reino Unido de la Comisión Europea, el pasado 31 de enero de 2020.

El Parlamento Europeo ha votado este martes el acuerdo de comercio y cooperación entre la Unión Europea y el Reino Unidos tras el Brexit. Y aunque hasta este miércoles no se conocerá el resultado de la votación en la Eurocámara, se da por hecha su aprobación al contar con el apoyo de todos los grandes grupos. Durante el martes, sin embargo, los eurodiputados se han comprometido a seguir vigilando que Londres no se desvíe de lo acordado en Bruselas. 

Tras más de cuatro horas y media de debate –y cuatro meses de escrutinio intenso–, las expectativas de un resultado favorable no han evitado que muchos se hayan mostrado recelosos antes de que se ratifique el primer acuerdo comercial con un antiguo socio de la UE. 

“Es nuestro trabajo asegurar que los acuerdos de paz se protegen y que la paz sigue prevaleciendo. Queremos jugar nuestro papel en este proceso, mantenernos alerta en los próximos años sobre cómo el acuerdo se implementa y asegurar que somos la voz de los ciudadanos europeos”, señaló este martes el diputado socialista austríaco Andreas Schieder.

La eurodiputada francesa del grupo liberal Renew, Nathalie Loiseau, subrayó que el control parlamentario del acuerdo será “sin precedentes” y avisó de que la “ratificación no es un cheque en blanco ni para Londres ni para la Comisión. El tiempo de la candidez se ha terminado”. 

Este miércoles concluirá un momento histórico que ha tardado casi un lustro en llegar a puerto. 

El referéndum 

El 23 de junio de 2016 se celebró en Reino Unido el referéndum que el entonces primer ministro británico David Cameron había prometido. Y el 51,9% de la población eligió la salida, ante la sorpresa general y el fracaso de Cameron, quien tuvo que dimitir. 

Nueve meses después, el 29 de marzo de 2017, Theresa May recogió el relevo y envió la carta que activaba el artículo 50 del tratado de Lisboa, por el que un Estado miembro puede abandonar voluntariamente la UE. Entonces se abrió el plazo de dos años para negociar cómo sería esa salida. 

El Brexit acabó entonces con la segunda primera ministra del proceso, al no conseguir el respaldo de Westminster en el acuerdo con Bruselas. Y Boris Johnson apareció en escena.

Un acuerdo al límite

A falta de siete días del límite para concluir el plazo que habría abocado al Brexit a una salida unilateral y brusca, llegó el ‘milagro’ en la Nochebuena de 2020. La UE firmó el 30 de diciembre los tratados que han regulado desde entonces la relación con el Reino Unido, tras meses de negociación agónica. 

Y el divorcio histórico quedó consumado. El pacto entró en vigor de forma provisional el pasado 1 de enero, y este miércoles se sabrá el resultado de la votación de la Eurocámara, que se espera ponga fin a la transición hasta un Brexit pactado. 

Las piedras en el camino

La Comisión Europea inició el 15 de marzo un expediente de infracción contra Reino Unidos por incumplir los acuerdos, un procedimiento que ha activado hasta en dos ocasiones en seis meses. Bruselas espera resolver los conflictos por la vía de la negociación. Pero advierte de que en caso contrario iniciará un proceso de arbitraje que podría acabar en sanciones millonarias. 

El Ejecutivo comunitario reaccionó así a la decisión del Gobierno de Boris Johnson de prorrogar de forma unilateral hasta el 1 de octubre el “período de gracia” para los controles aduaneros sobre alimentos o productos agrícolas que llegan a Irlanda del Norte. Londres y Bruselas acordaron que las mercancías que crucen entre la región británica del Úlster, en la isla de Irlanda, y Gran Bretaña, se someterían a estos controles a partir de abril.

Mientras, la separación del mercado británico ha provocado una ola de disturbios en Irlanda del Norte. El Protocolo para esta región la dejó dentro del espacio aduanero del mercado interior comunitario. La República de Irlanda es el único territorio de la UE con el que Reino Unido comparte una delimitación física, pero cualquier habitante de la isla se mueve sin problemas a través de esta frontera invisible. La comunidad protestante se muestra frustrada por las consecuencias del Brexit y considera que Londres les ha traicionado.  

Otro de los puntos en conflicto este martes ha sido la retirada del programa de Erasmus, calificada de “vandalismo cultural”, porque impedirá a los estudiantes británicos participar en esos intercambios. Es unan de las consecuencias más visibles del divorcio. Ni los europeos podrán ir a tierras británicas ni a la inversa.

Mientras, el exnegociador jefe europeo para estos acuerdos Michel Barnier insistió en que “todo el mundo debe asumir la responsabilidad de lo que se ha firmado” y recordó las palabras de la diputada laborista asesinada en vísperas del referéndum de 2016, Jo Cox, que decía que la UE y el Reino Unido “tienen más en común que lo que les divide”.

“El Brexit es un aviso y es un fracaso de la UE. Tenemos que aprender lecciones de ello como políticos en las instituciones y en las capitales. ¿Por qué un 52% de los británicos votó en contra de la UE?”, se preguntó Barnier, que advirtió de razones como “la tensión social y el enfado”, y recordó que el deber de los políticos es “escucharles y entenderles”.

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