BLOGS
10/05/2019 07:34 CEST | Actualizado 10/05/2019 11:57 CEST

Agustín Pérez Rubio: “Ya no existen Charcots, pero sí Manadas de hombres que quedan en libertad tras violar a una mujer”

Felipe Lavin
Voluspa Jarpa, El Museo Hegemónico, Miradas Alteradas. Pabellón de Chile, 58ª Bienal de Venecia.

Tras el encuentro con Voluspa Jarpa, artista representante de Chile en el Pabellón de este país de la Bienal de Venecia, profundizamos en la complejidad del planteamiento artístico del proyecto Altered Views hablando con su comisario, el español Agustín Pérez Rubio.

Semíramis González: ¿Cómo es el proceso de comisariar un proyecto tan contundente (que busca una reflexión profunda sobre las raíces de la hegemonía de occidente sobre otros lugares periféricos)?

Agustín Pérez Rubio: La invitación por parte de Voluspa para que trabajáramos juntos en la conceptualización del proyecto vino justo después de terminar nuestra muestra en MALBA sobre octubre del 2017, así que es un proyecto en el que, antes de presentarnos, llevábamos trabajando en él un buen tiempo a partir de las conclusiones del anterior. Además, creo que es importante para el proyecto todo el caudal de conocimiento que Voluspa ha acumulado en los quince años en los que ha estado investigando los archivos clasificados de la CIA y cómo esta hegemonía política ha sido clave en el devenir de los procesos políticos y sociales en América Latina. Si a eso unimos cuestiones de género en algunos de sus proyectos anteriores, y también la relación de la histeria y la historia, junto a mis perspectivas feministas y teoría queer, y de corte decolonial que he estado trabajando estos últimos seis años- junto a la experiencia física de vivir en el cono sur-, creo que teníamos un caudal importante para poder afrontar la amplitud de miras del proyecto.

S.G.: Agustín, dices que “todo el recorrido se plantea como un proceso de decolonización de la mirada”. ¿Cómo se plantea este juego visual que provoca más preguntas que respuestas en el público?

A.P.R.: El pabellón contiene 3 espacios bien diferenciados: a la entrada uno accede a The Hegemonic Museum, donde se presentan o amplían los seis casos de estudios de la historia occidental desde el S.XVII hasta el XX. En este sentido, es fundamental que tras la visita de los casos- del mismo modo, que hacemos como espectadores en los museos etnográficos o antropológicos, aunque ahora lo que estamos estudiando es la mente hegemónica del hombre blanco europeo; es decir, ya hay un ejercicio de inversión de los cánones-, existe una cambio de registro, y es poner en práctica un ejercicio de ver al hombre blanco europeo bajo los mismos conceptos y registros con los que él ha mirado el devenir de los individuos colonizados. Para mí, este concepto de Walter Mignolo resume la estrategia que Voluspa realiza para el Museo Hegemónico: Lo que es crucial es tener en mente que la “colonialidad” y todos los conceptos que introdujimos desde entonces son conceptos cuyo punto de origen no está en Europa sino en el “Tercer Mundo”. Esto significa que todos estos conceptos emergen de la experiencia de colonialidad en las Américas. Enredada con la modernidad, por supuesto, pero no más “aplicando” categorías nacidas en Europa para “entender” los legados coloniales. Por el contrario, convertimos a Europa en un campo de análisis, en lugar de un proveedor de recursos culturales y epistémicos”.

Este proyecto busca hacer pensar hoy en toda esta hegemonía occidental que desgraciadamente llega a nuestros días.

Pero además, luego continuamos accediendo al segundo espacio de Altered Views, a la Galería de Retratos Subalternos donde vas a ver representados en pintura a modo de instalación, todas las imágenes de aquellos que no están en ese primer museo, pero que fueron afectados y siguen siendo, por esa hegemonía. Así, a partir de los documentos, grabados, fotografías, etc., se han realizado esta galería de pintura -con la misma forma hegemónica histórica-, pero ahora en vez de ser los pintados y enaltecidos los monarcas o los héroes de la patria, se vuelve a invertir en esa mirada al otro, de forma heroica. Desde los De Witt, a las Histéricas de Charcot, pasando por las caricaturas de las Mujeres de la Revuelta de trabajadoras de Viena, a Aldo Moro y los asesinados en atentados de falsa bandera, o a los indios Selk´nam. Pero ahí también lo fundamental es que se ha añadido un nuevo caso que entronca con esa hegemonía que llega hasta hoy. Pues los casos van desde 1672 a 1990, pero el rostro pintado de Camilo Catrillanca- activista indígena asesinado por el comando jungla de los carabineros en el sur de Chile en noviembre de 2018, mientras conducía un tractor junto a un niño de quince años. Este caso ha sido y sigue siendo un atropello para la comunidad Mapuche y para los derechos civiles a nivel mundial. Este caso puntual hace que los casos tracen una línea que hace llegar hasta nuestros días.

Por último, la Ópera, esa pieza audiovisual donde se ha compuesto letra y música, parte de los anteriores espacios pero no se queda en ellos, sino que lo quiere es trazar o plantear una hipótesis de cómo podemos superar,  y que nos queda aun de esa hegemonía en nosotros mismos. Así, desde lo político y social hasta las concepciones del cuerpo, este es el tercer estadio donde no solo se quiere decolonizar el poder político o territorial, sino el de nuestros cuerpos y concepciones biologistas, para transcenderlas tanto con el ejemplo de los Arrieros de los andes, como con el de la mujer interpretada por la cantante, actriz y activista trans Daniela Vega.

Felipe Lavin
Voluspa Jarpa, El Museo Hegemónico, Miradas Alteradas. Pabellón de Chile, 58ª Bienal de Venecia.

Creo que, poco a poco, lo que vemos en cada uno de estos espacios plantea cómo ha sido la construcción de esa mirada modernista, eurocéntrica y hegemónica, y lo que le queda aun a la sociedad o individualmente le queda a cada uno para liberarse o emanciparse de ella.

S.G.: Ya habías trabajado con Voluspa Jarpa en MALBA, en un proyecto totalmente distinto, ¿cómo es trabajar de nuevo con ella y para un lugar como la Bienal de Venecia?

A.P.R.: Realmente ha sido un placer. La Bienal de Venecia y todo lo que conlleva te lleva a unos estados límites en todos los sentidos, y más aún en un proyecto tan laborioso y ambicioso, con tantos detalles. Pero Voluspa es una de esas artistas que conjuga además de conocimiento y posición ética y política, también es capaz de involucrarnos a mas de 120 personas en la producción de este pabellón. Como ella misma dice, ha sido un proyecto coral, y por eso cada una de las personas están puestas en letras grandes en el muro de salida.  Ella es una persona con mucha fuerza, entereza, responsabilidad, volumen de trabajo y una compañera de trabajo increíble. Es enriquecedor y siempre uno aprende muchas cosas con ella, y eso no pasa tan a menudo. En este sentido, me recuerda mucho a otra mujer con la que he trabajado mucho que es Dora García. Ambas tienen un empuje, una creencia en sus trabajos, que es muy similar lo que experimento cuando trabajo con ellas dos. Ellas no se conocen, pero para mi tienen algo en común al trabajar con ellas.

Es alucinante que ya no existan Charcots, pero si Manadas de hombres que quedan en libertad tras violar a una mujer sin su consentimiento.

S.G.: ¿Hay una relación directa entre los hechos históricos de los que se parte en las obras, con el presente global? 

A.P.R.: Lo que pretende el proyecto es hacer pensar hoy en toda esta hegemonía que desgraciadamente llega a nuestros días, donde quizá no se hacen zoológicos humanos para mostrar a los pueblos indígenas, pero no se les deja libertad de poder usar sus tierras y se les llega a asesinar sin causa por ello. Es alucinante que ya no existan Charcots, pero si Manadas de hombres que quedan en libertad tras violar a una mujer sin su consentimiento, o como pasa en Chile, que aún no se les reconozca su nueva identidad en los documentos oficiales a las personas transgénero. Por no hablar de las implicaciones políticas en las que esta hegemonía impera y sigue imperando en términos económicos, con las guerras y conflictos en Medio Oriente o en América Latina, sin ir más lejos… o plantearnos que estando en el S.XXI siga existiendo un régimen de plebeyos y monarcas, perpetuando una noción un tanto anacrónica con los tiempos que vivimos.

S.G.: ¿Está el concepto de Bienal, con división por pabellones, caduco?

A.P.R.:  El concepto de Bienal no esta caduco en el sentido de ser un dispositivo más de comunicación del trabajo de artistas y de la realidad del mundo del arte o de nuevos aportes curatoriales y modos de entender el arte hoy, pero sí que me parece caduco que Venecia planteé aún una representación geopolítica en estos términos. Por ejemplo, en el encuentro que anteayer se organizó de los pabellones nacionales de Giardini, (donde Peio Aguirre, el curador español, me invitó, pues Chile no tiene pabellón y alquila uno en el Arsenale) lo que me llamó la atención era que el encuentro era una reunión de gente blanca. Parecía una reunión de arte europeo de hace años y no una bienal internacional a nivel global. Fue una sensación que no esperaba, pues tras casi un mes aquí donde todos los días he estado trabajando y colaborando con mis vecinos de Indonesia, Sudáfrica, México, Turquía, Filipinas, China, India, Perú, etc. era para mí un shock que esa reunión de Giardini era una reunión aún en el S.XXI de la supremacía blanca. Fue tal el shock que no pude callarme y se lo comenté a la curadora belga, quien entonces se percató de la realidad y con ojos caídos y voz baja me dio la razón por completo.

 

Síguenos también en el Facebook de El HuffPost Blogs

ESPACIO ECO