INTERNACIONAL
25/03/2020 14:38 CET | Actualizado 26/03/2020 09:47 CET

El misterioso caso alemán: por qué allí la letalidad del Covid-19 es tan baja

La mortalidad del coronavirus en España asciende al 7,2%, mientras que en Alemania apenas roza el 0,5%.

Sean Gallup/Getty Images
Una pareja pasea por Berlín.

Un tercio de la población mundial se encuentra ya en confinamiento por la pandemia de coronavirus. Este martes fue el turno de India, que ordenó quedarse en casa a sus 1300 millones de habitantes durante al menos las próximas tres semanas, en el momento en el que el país suma 482 contagiados y 9 fallecidos por el virus. 

Justo cuando China comienza a levantar sus medidas de aislamiento en la provincia de Hubei, donde surgió la epidemia, Europa entra de lleno en el confinamiento. Cuatro de sus principales países ya han decretado el estado de alarma, comenzando por Italia y España, siguiendo por Francia y acabando por Reino Unido, cuyo Gobierno, liderado por Boris Johnson, ordenó el confinamiento de la población este lunes después de mostrarse reacio durante días. 

Aunque con diferencias entre sí, la reacción de estos cuatro países responde a un patrón. Tras alcanzar un cierto número de casos y fallecimientos por coronavirus, decretaron lo que en inglés se conoce como lockdown, o bloqueo. 

Ignacio Molina, analista del Real Instituto Elcano y profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid, explica a El HuffPost que, en el plano político, los países en general están haciendo frente a la crisis con tres estrategias distintas:

1. Esperar a alcanzar un umbral y, entonces, decretar ese lockdown

2. Evitar por todos los medios llegar a ese umbral controlando al máximo los contagios, tanto con detección precoz como con medidas leves de distanciamiento social.

3. Tomar medidas drásticas desde el principio, que es lo que han hecho países pequeños, como en las regiones de Escandinavia o Europa del Este.

En el primer grupo entran los principales países europeos que, por orden de contagios, son Italia, España, Francia y Reino Unido. 

La excepción, el que sería el quinto gran país europeo y no está en esa lista, es Alemania. ¿Por qué? Porque, sorprendentemente, aunque tienen más de 34.000 casos diagnosticados, ‘sólo’ registran 172 muertes. En comparación, España tiene 47.000 casos detectados y supera las 3400 muertes. Según estos datos, la tasa de letalidad en Alemania es del 0,5% y, en España, del 7,2%.

Las cifras no son siempre ‘reales’

La diferencia es enorme, y hay varias hipótesis que podrían explicarlo, apunta Molina:

- En primer lugar, que Alemania está realizando muchas más pruebas diagnósticas. En este sentido, su caso sería parecido al de Corea del Sur, donde los casos detectados alcanzarían probablemente el 80%. Esta es la versión oficial que da el Gobierno germano: que se están controlando muchísimo los casos. Por contextualizar: en Corea del Sur se han hecho 5000 tests por millón de habitantes; en España, 600 por millón. 

- Pero hay otra versión no oficial, que apunta a que es posible que no se estén contabilizando como fallecimientos por coronavirus las muertes de personas mayores o con otras patologías que sí tengan el virus pero mueran por otra causa más directa.

- O, en tercer lugar, que Alemania esté en una fase temprana en la que estaba España hace un mes y que, en los próximos días, alcance un punto en el que se dispare la tan temida curva.

Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, citó además este martes otro aspecto que puede tener que ver en la tasa de letalidad, y es el envejecimiento de la población. Si un virus ataca a un país con una población más envejecida, también será más mortal. Simón aludió a los numerosos casos de coronavirus que se han dado en residencias de ancianos en España. Este factor, según Simón, ha incrementado de forma “importante” el número de fallecidos en nuestro país, y es probable que en Alemania el virus haya atacado más a población joven.

Merkel no piensa aún en cuarentena

En cualquier caso, todo esto responde, de momento, a especulaciones. Mientras que en los principales países europeos ya pasó -y sin mucho éxito- la fase de detección precoz de infecciones, en Alemania afirman tener el virus controlado con el testing masivo, y las medidas que ha aplicado el país germano son bastante livianas en comparación con las de los países de su entorno. El Gobierno de Angela Merkel sí que recomienda la distancia social, pero no hay una cuarentena nacional. 

Por poner un ejemplo, los centros educativos no se han cerrado, siendo esta una de las primeras medidas que tomaron el resto de países europeos. María, española que trabaja en una guardería en Berlín, confirma que su centro sigue abierto y ella sigue yendo a trabajar. Sí que ha descendido el número de niños por clase, ya que algunos padres han decidido no llevar a sus hijos, por precaución. La única medida que ha tomado su guardería es establecer turnos entre los trabajadores; María trabaja dos días desde casa y el resto, en el centro. “Mi vida de momento no ha cambiado mucho, sólo que es más tranquila al tener menos niños”, comenta. “Están siendo bastante suaves con las medidas en Alemania, desde mi punto de vista”, opina.

Alemania no se libra del parón económico

Es cierto que las medidas de confinamiento tienen unos efectos brutales sobre la economía, sobre los derechos humanos y sobre las libertades, concede Ignacio Molina, pero para la mayoría de países esta ha sido la única forma de tratar de contener la epidemia.

Y si bien parece que Alemania se libra, de momento, de lo más grave de la crisis sanitaria, no ocurrirá lo mismo con la crisis económica. “Alemania depende del resto de países para las exportaciones. Viven más de lo que venden que de lo que compran”, explica Molina. Y, dadas las restricciones actuales a la circulación internacional, el país se verá muy afectado. “Aunque sean capaces de contener la crisis sanitaria, no será así la económica. Su PIB caerá más o menos como en España”, vaticina el analista. 

Este lunes, el Gobierno alemán aprobó un enorme paquete de ayudas para hacer frente al impacto del coronavirus, que podría hundir el PIB de la mayor economía europea hasta un 5%, según los cálculos del ministro de Finanzas, el socialdemócrata Olaf Scholz. Esto llevó a que el Gobierno de Merkel aprobara un presupuesto con déficit, algo que no hacía desde 2013.

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