Opciones baratas y saludables ante la escasez de este producto tras el estallido de la guerra en Ucrania.
Una persona comprando aceite de girasol en un supermercado.
PhanuwatNandee via Getty Images/iStockphoto
Una persona comprando aceite de girasol en un supermercado.

Ante los supermercados que ya limitan el número de litros por persona de aceite de girasol que se pueden comprar y la gran subida de precio que ha experimentado este producto en los últimos días como consecuencia de la invasión de Ucrania, muchos consumidores buscan estos días alternativas saludables que no les incremente demasiado el gasto en la cesta de la compra.

La buena noticia es que en el mercado existen otras posibilidades, como las que detalla Enrique Martínez, director del Instituto de la Grasa, organismo del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC):

Aceite de oliva

Es una de las opciones más sencillas estando en España debido al amplio surtido disponible, aunque resulta algo más caro que el de girasol. “El consumidor, dependiendo del precio que esté dispuesto a pagar, se podría pasar a alguna de las variedades de aceite de oliva, la que se suele utilizar cuando no quieres incorporar algún sabor a tus platos, como para torrijas o repostería, que es la de menor precio”, apunta Martínez.

“Al fin y al cabo, es un aceite de oliva refinado al que se ha encabezado con un poquito de virgen extra o virgen, dándole ese sabor a oliva”, agrega.

Aceite de colza

“La canola, que es la antigua colza, tiene una gran distribución en Europa y se puede utilizar para sustituir el uso que se estaba haciendo del girasol”, indica el experto. “El aceite de colza tiene mala fama por lo que pasó [por el síndrome del aceite tóxico de principios de los 80] y no porque no sea un aceite saludable”, aclara.

Se trata, como explica, de uno de los aceites de mayor producción mundial: “Primero tendríamos la palma, que se ha intentado sustituir en casi todos los productos por su contenido en palmítico y sus posibles efectos sobre la salud. El siguiente sería la soja, que se trabaja poco en Europa pero sí se utiliza mucho en los mercados americanos y en la zona de China. Los aceites más cultivados aquí en Europa son la colza y el girasol”.

“La colza, que tiene un gran uso en Francia o en Alemania, también podría ser utilizarse aquí. Simplemente hay que acostumbrarse y este motivo [la guerra en Ucrania], por muy doloroso que sea, nos lleva a volver a usar un aceite que se podía haber estado usando durante este tiempo”, añade.

Aceite de semillas

Según Martínez, otra alternativa al aceite de girasol sería el de mezclas de semillas, a la venta en muchos grandes comercios: “Tiene una parte de girasol con otras semillas como pueden ser la canola, la soja... Es una mezcla hecha específicamente hecha para tener una buena funcionalidad a la hora de la fritura”.

Aceite de orujo de oliva

“Dentro de lo que es fritura también se podría contemplar el aceite de orujo de oliva. Es un poco más barato que el aceite de oliva y tiene unas prestaciones muy buenas a la hora de la fritura y aporta gran parte de los componentes minoritarios que tienen los aceites virgen extra”, resalta el director del Instituto de la Grasa. Por eso, en su opinión, “sería una buena opción”.

Sabor y propiedades

En cuanto a las diferencias en el sabor, Martínez recalca que todos los aceites de semillas son refinados “y en el proceso se quitan los olores y sabores”. “El aceite de semilla crudo aquí en España no se puede comercializar, sí importar y vender —en Alemania y otros países de centroeuropa sí se consume crudo— y tiene un sabor y un color muy fuerte”, señala.

Ese aceite tiene “un nut flavor, sabe a nuez, y no te gusta siempre que todo sepa a nuez. Una vez que se le hace el refinado estás usando las propiedades físico-químicas que tiene el aceite” pero sin ese color, sabor y olor tan fuertes.

Respecto a cuál de todos sería más saludable, “si nos ponemos tiquismiquis, ya que somos españoles, sería el virgen extra, pero por el precio no todo el mundo lo puede consumir”, apunta el experto.

“Dejando aparte el virgen extra o el extra, la respuesta es que casi todos los aceites de semillas son muy parecidos. La diferencia es que pueden tener un balance distinto de ácidos grasos omega 3 y omega 6 y eso ya depende mucho también de las condiciones de cultivo, del tiempo que haya hecho ese año y de las variedades que se estén comprando”, enumera.

En cualquier caso, Martínez también recuerda que debido a la gran demanda de aceite de girasol “se prevé que este año gran parte de los agricultores españoles se decanten por sembrar otra vez girasol”. “Al fin y al cabo lo que buscan es la ganancia que le puedan sacar por hectárea y sería un buen momento para volver a cultivarlo”, reflexiona.

Sobre esto último, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) también recordó hace dos días que se podría impulsar la producción nacional para suplir un posible déficit. Como advirtió, ahora mismo no debería existir ese déficit por la situación en Ucrania, ya que el que se vende ahora es el de la cosecha del pasado verano.

A quienes estén haciendo acopio y se estén lanzando a comprarlo, la OCU avisó además de que no es aconsejable acumular botellas en casa, puesto que es un aceite que se estropea con relativa rapidez: “Pasado un año del envasado pierde calidad y propiedades”.

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