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Álvaro Morte: "Ser titiritero no es un insulto. Alguien que lo utiliza así no tiene demasiado criterio"

El protagonista de 'La casa de papel' habla del tuit de Vox, de la cuarta temporada de la serie de Netflix y del miedo al encasillamiento: "No quiero hacer únicamente El profesor, aunque tampoco quiero darle la espalda".
Álvaro Morte, protagonista de 'La casa de papel'.
Álvaro Morte, protagonista de 'La casa de papel'.

El caso ‘Álvaro Morte’ (1975) es muy particular: ¿cuántas veces un actor que estudia Arte Dramático becado en Finlandia consigue el éxito a partir de los 40 por una serie española que se convierte en un icono en todo el mundo? Rara vez. Cuatro temporadas después, sigue siendo El profesor de La casa de papel, que llegará a Netflix el 3 de abril.

Sí, sigue encarnando a El profesor, pero el mero hecho de pensar que la gente pueda encasillarlo le da pena porque está “haciendo un esfuerzo muy grande” para que no sea así, lamenta. Aunque, eso sí, jamás daría la espalda a un personaje que le ha dado tanto.

El gaditano habla en esta entrevista por videoconferencia de la cuarta entrega de la serie, de su importancia sociopolítica y de cómo Vox ha aprovechado el momento menos apropiado para cargar contra el mundo del cine y del sector audiovisual. “Si prefieren optar por un país sin cultura, que es lo que da criterio y capacidad de opinión, lo único que me hace pensar es que se les ve un poco el plumero”.

Cuánto sentimentalismo en esta cuarta temporada, ¿no?

Emocionalidad es más certero. Sí que es una temporada muy conectada con esa emoción de los personajes y acaba de una forma muy trepidante.

Aunque acabe de una forma trepidante, ¿hemos pasado de la acción a lo emocional? ¿Se ha recuperado la esencia de la primera temporada?

Uno de los fuertes de la primera y la segunda temporada es que, a diferencia de una película de atracos, tienes tiempo para poder conocer mejor a los personajes. Y ahí es donde entra en juego esa emocionalidad, que no es gratuita. Los personajes están pasando por una situación muy tremenda y es interesante ver cómo les afecta. Esa acción cimentada en la emocionalidad es uno de los puntos fuertes de La casa de papel y creo que lo recuperamos ahora. Es necesario que sepamos qué les pasa a los personajes por dentro para que luego nos importe o no que estalle una bomba.

Los actores Pedro Alonso (Berlín) y Álvaro Morte (El profesor).
Los actores Pedro Alonso (Berlín) y Álvaro Morte (El profesor).

En cada temporada hay personajes que cobran más peso que otros. ¿Cuál dirías tú que es el de la cuarta?

Es difícil porque no creo que haya mejores ni peores, los guionistas han hilado muy fino para conseguir el equilibrio a la hora de mostrar los personajes. No me interesaría la temporada sin ver qué le sucede a Denver, a Helsinki o a Palermo. Si dejan de mostrarme a alguno de ellos los echaría mucho de menos, aunque se haga más trama en una dirección que en otra porque la historia te lo pide.

La figura de El profesor se ha convertido en algo icónico. Pase lo que pase, te den el papel que te den, ¿seguirás siendo siempre El profesor a ojos de la gente?

Estoy muy orgulloso de serlo. Lo que pasa es que, a parte de El profesor, me gustaría hacer otras cosas. Si ahora me preguntas si quiero seguir haciendo temporadas de La casa de papel te diría ‘por supuesto’, lo que pasa es que me gustaría hacer al mismo tiempo otras cosas. Yo no quiero hacer únicamente El profesor, pero me ha dado muchas cosas. No quiero darle la espalda jamás.

“Ojalá la gente no considere que estoy encasillado, me daría mucha pena porque estoy haciendo un esfuerzo porque no se me encasille”

¿Encasillado?

No soy quién para decir si lo estoy o no, he hecho El embarcadero, Durante la tormenta, dos series que están por estrenar... Ojalá la gente no considere que estoy encasillado, me daría mucha pena porque estoy haciendo un esfuerzo para que no se me encasille.

¿Qué valor tiene que se estrene la nueva temporada de La casa de papel precisamente en estos difíciles momentos?

La gente está pasando una cuarentena en casa, que entiendo que es muy difícil, mucha otra gente ha perdido a familiares con los que no ha podido estar... Si el estreno de La casa de papel ayuda mínimamente a que toda esa gente pueda pasar una cuarentena un poquito más llevadera, todos los que formamos parte de La casa de papel nos vamos a sentir orgullosos.

¿Y sociopolíticamente?

LCDP habla de unas injusticias sociales que quizás, conectándolo con el coronavirus, sí que podemos tener la capacidad de reflexionar en casa, de ver cómo están las cosas, de tener tiempo para ver qué funciona y qué no funciona, y quizás como sociedad podamos reaccionar.

Hay quienes han aprovechado esta crisis sanitaria para atacar al gremio de la cultura: Vox publicó este domingo un tuit en el que decía “España puede vivir sin sus titiriteros, pero no sin sus agricultores y ganaderos. Hoy, como siempre, gracias a todos los españoles del campo por vuestro trabajo” y apuntaban directamente, con foto incluida, a Javier Bardem, Pedro Almodóvar y Eduardo Casanova.

No he respondido a ese tuit porque van buscando carnaza y promoción. Son de los que piensan ‘que hablen de ti, aunque sea mal’.

“Si Vox prefiere optar por un país sin cultura, que es lo que da criterio y capacidad de opinión, lo único que me hace pensar es que se les ve un poco el plumero”

¿Y el mensaje?

Ser titiritero no es un insulto, alguien que lo utiliza así no tiene demasiado criterio. Creo que la cultura en general hace que cualquier sociedad crezca. Me considero parte de la cultura, intento hacer mi trabajo lo mejor posible, que es un trabajo que para bien o para mal se ve en el resto del mundo. Ahora mismo, los españoles estamos poniendo sobre la mesa a ojos del mundo entero que somos capaces de hacer unos trabajos que, aunque Vox no los quiera valorar, en el resto del planeta consideran que son muy buenos. Si a ellos les parece que no somos necesarios... por supuesto que una persona del campo es absolutamente necesaria, igual que un sanitario o alguien que está en un supermercado, pero si nos quedamos sin cultura nos quedamos sin ser quienes somos. La cultura nos define, nos hace ser mejores. Si Vox prefiere optar por un país sin cultura, que es lo que da criterio y capacidad de opinión, lo único que me hace pensar es que se les ve un poco el plumero.

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