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09/07/2019 07:17 CEST | Actualizado 09/07/2019 07:17 CEST

Amamantar reduce la obesidad infantil

La OMS indica que el 22% de los niños menores de 10 años que no han sido amamantados son obesos.

Paulo Sousa / EyeEm via Getty Images

De acuerdo a los estudios efectuados en la población europea, amamantar con leche materna durante los primeros seis meses de vida puede reducir la obesidad infantil en un 25%.

La lactancia materna en Europa es baja

El estudio se efectuó por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 19 países europeos con casi 30.000 niños. Observaron que el 77% de los niños era amamantado con leche de la madre. Sin embargo, había muchas diferencias según los países.

En Irlanda y Reino Unido la lactancia materna es escasa o dura poco tiempo. En Irlanda del Norte tan solo un 13% de las mujeres amamantan más de 6 semanas y la cifra cae al 1% tras seis meses. En España la lactancia materna durante 6 meses alcanza casi el 50%.

Niños más obesos sin leche materna

Las consecuencias de la escasa lactancia materna son muy importantes en la salud infantil. La OMS indica que el 22% de los niños menores de 10 años que no han sido amamantados son obesos cuando se comparan con niños que han sido amamantados con leche materna durante 6 meses.

La OMS indica que el 22% de los niños menores de 10 años que no han sido amamantados son obesos.

Si bien las razones de por qué el riesgo de obesidad infantil aumenta con leches preparadas no se conocen con exactitud, la OMS apunta a que pueda estar relacionado con la mayor cantidad de azúcar natural en las leches no naturales, a patrones distintos en la flora intestinal del bebé y al hecho de que los niños que no son amamantados suelen empezar antes una dieta sólida más calórica.

Mejor sistema inmune y mejor desarrollo cerebral

Entre otras bondades únicas de la leche materna está que posee una alta cantidad de los denominados oligosacáridos de la leche humana. Cada vez más estudios indican que estos nutrientes son esenciales para que el bebé desarrolle una flora intestinal rica y variada que contribuye a reforzar su sistema inmune. Una de las claves en las excelentes propiedades de la leche humana para las defensas del bebé reside en la presencia de una molécula denominada oligosacárido de la leche humana que ayuda a reducir las alergias, las infecciones y la inflamación. Además, contribuye a enriquecer la flora intestinal del recién nacido.

Por consiguiente, los niños de lactancia materna son menos propensos a alergias por alimentos, infecciones respiratorias y eczemas y dermatitis. Por otra parte, la presencia de estos oligosacáridos contribuye a un mejor desarrollo cerebral, conexiones más robustas entre las neuronas y una mayor capacidad de aprendizaje y de la memoria.

La leche materna es un tesoro repleto de beneficios.

 

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