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18/11/2021 06:16 CET | Actualizado 18/11/2021 06:16 CET

Andalucía, ¿el primer laboratorio de Vox en el Gobierno? Solo si Olona es presidenta

Sería la primera vez que un partido nacional gobierne con la extrema derecha en más de 40 años de democracia.

Europa Press News via Getty Images
Teodoro García Egea acompaña a Macarena Olona en los pasillos del Congreso

En unos meses, Andalucía se puede convertir en el laboratorio del primer Gobierno PP-VOX. Sería la primera vez que un partido nacional gobierne con la extrema derecha en más de 40 años de democracia. El asunto es, ¿querrá Vox mancharse las manos en gestionar y convertirse en una fuerza institucionalizada, o preferirá seguir influyendo desde fuera, controlando y exigiendo a los gobiernos populares, como sucede con Moreno Bonilla y Díaz Ayuso? 

La opinión de analistas y politólogos consultados es que no entrarán en gobierno con el PP. Salvo en un caso extremo, como el de que Macarena Olona —a la que apuntan como candidata de Vox por Andalucía— logre unos datos cercanos al PP. En ese caso, las apuestas se abren a que los de Abascal pedirán el Gobierno. Pero lo normal es que prefieran no ensuciarse las manos entrando en una simple coalición. Razones hay para pensarlo. 

Los populistas de la extrema derecha en Europa —como Italia— prefieren esperar a los gobiernos nacionales, no desgastarse en gobiernos autonómicos. Por otra parte, los ciudadanos españoles de derechas ya tienen asumido que en algún momento habrá que gobernar con los de Vox e incluso empatizan con ellos mucho más que con los socialistas que han pactado con Podemos y tienen a dos ministros comunistas en el Gobierno.

El 2 de diciembre próximo se cumplen tres años del Gobierno andaluz, entre PP y Ciudadanos. Entonces, la derecha gobernó por primera vez en 40 años en tierras de Felipe González, Alfonso Guerra, Manuel Chaves, José Antonio Griñán o Susana Díaz. Y Vox entró en el Parlamento andaluz con 12 escaños. Cuatro meses después, en el Parlamento Nacional lo hizo con 24 escaños y cuando medio año después se repitieron las elecciones generales, lo hizo con los 52 escaños actuales. Tiene 530 concejales en toda España, unos 100 diputados autonómicos y los 52 diputados del Congreso.

Una vez dentro (del Gobierno), los partidos de extrema derecha ya pueden hacer menos populismo, ya no pueden acusar a las élites, porque las élites en el poder ya son ellosLLuís Orriols, profesor de la Carlos III y politólogo

Ayer, Vox presentó una enmienda a la totalidad a los Presupuestos del Gobierno PP-Ciudadanos y pidió elecciones anticipadas, tras la pillada al vicepresidente de la Junta, Juan Marín (Cs), quien en julio ridiculizaba el hecho de aprobar unos presupuestos cuando queda un año para las elecciones. Pocos dudan ya de que Andalucía acudirá a las urnas en la primera parte del 2022, sin esperar a aquel 27 de noviembre que lanzaron Juan Marín e Inés Arrimadas cuando aún eran alguien electoralmente —las últimas encuestas son terribles para Cs, algunas le vaticinan la desaparición—. 

“Si Vox entrara en el Gobierno andaluz con el PP sería cerrar un ciclo como antes hicieron Podemos y Ciudadanos, cuando en 2014-2015 comenzaron a despegar y luego a formar parte de gobiernos. La verdad, entrando en el poder  no les ha ido muy bien”, apunta el profesor de la Carlos III y politólogo LLuís Orriols. “Se han asentado, pero eso no les ha dado más votos. Vox sigue manteniendo la tendencia al alza. Entrarán en el gobierno si creen que ya están asentados, tendrán que evaluarlo con cuidado. Porque una vez dentro, los partidos de extrema derecha ya pueden hacer menos populismo, ya no pueden acusar a las élites, porque las élites en el poder ya son ellos. No sé, quizá Vox no ha articulado aún su discurso al 100%”. A Orriols no le impresiona mucho la posibilidad de que Macarena Olona suene como candidata por Andalucía. 

El hecho es que en las últimas semanas, la plana mayor de Vox —Iván Espinosa de los Monteros, Macarena Olona u Ortega Smith— pasean por tierras andaluzas, aprovechando las circunstancias y con otros compañeros de ese territorio y del Congreso en Madrid. 

Al profesor, analista y exsecretario de Estado con el PP, José María Lassalle, le chirría que Vox, al final y si se adelantan las elecciones en Andalucía, vaya a entrar en el Gobierno. “Va contra lo que están haciendo los populistas del resto de Europa, como hizo Salvini en Italia. Ellos tienen mucho más fácil seguir controlando al Gobierno de Andalucía o al de Madrid —como hacen ahora— con meros apoyos, sin ocupar cargos. Darían un paso más, pero tengo serías dudas de que quieran entrar e institucionalizarse. Ellos seguro que no descartan el seguir escalando y llegar como una fuerza política importante a las elecciones del 2023. Para entonces, habrá que ver cómo son las cosas. Forza Italia y la Liga Norte se normalizaron. Vox terminaría siendo un partido ‘normalizado’ por su gobierno con el PP. Pero ahora, en Andalucía lo inteligente sería no entrar”, remata el ex alto cargo del PP.

Va contra lo que están haciendo los populistas del resto de Europa, como hizo Salvini en Italia. Ellos tienen mucho más fácil seguir controlando al Gobierno de Andalucía o al de Madrid —como hacen ahora— con meros apoyos, sin ocupar cargosJosé María Lassalle, exsecretario de Estado con el PP y profesor

El profesor Orriols aporta un dato interesante en este panorama. En un reciente trabajo publicado en ESADE, el sociólogo y politólogo de la Carlos III destaca cómo la polarización aumenta cada día entre los diferentes bloques enfrentados, pero sin embargo crece la tolerancia y hasta la empatía entre los que se consideran dentro del mismo bloque. Es decir, el votante popular tiene más que asumido y normalizado que tendrán que gobernar con Vox, como en el otro bloque, los socialistas asumieron a los de Podemos e IU.

Los efectos de esa polarización afectiva son duros: “Deteriora la cooperación entre ciudadanos, afecta a la confianza hacia las instituciones, reduce la legitimidad de los gobiernos, aumenta la desconfianza y rechazo entre adversarios políticos y puede incluso generar la parálisis o bloqueo de las instituciones”, destaca el trabajo. 

Para el catedrático y ex presidente del CIS, Fernando Vallespín “no entrarán en el Gobierno para no pringarse. Todo apunta a que tras las elecciones andaluzas —a ellas parece que vamos— Vox seguirá haciendo oposición por oposición, es su estrategia, mantener las manos libres para realizar los discursos que quieran; hoy por hoy (entrar) no les interesa. Lo que les hace fuertes es la oposición popular”.

Vox seguirá haciendo oposición por oposición, es su estrategia, mantener las manos libres para realizar los discursos que quieran; hoy por hoy (entrar) no les interesa.Fernando Vallespín, catedrático y ex presidente del CIS

Lo único que haría cambiar la situación, según el profesor, es que el Vox de Macarena Olona empatase o se quedase muy cerca del PP de Moreno Bonilla, algo que ahora mismo no parece fácil. Entonces sí que cabría la posibilidad de que la extrema derecha exija al PP incluso la presidencia del Gobierno de la Junta. Sería un golpe virtual —y real— tremendo ver a Olona al frente de la Junta de Andalucía, pero eso es mucho suponer. 

Con todo, las cosas se van a complicar para el Gobierno de Sánchez. Mucho en los próximos meses. A la reforma laboral y su negociación hay que sumar una anunciada huelga de Policía y Guardia Civil, la movilización del campo o la anunciada de los camioneros. En fin, el “tsunami social” para los próximos meses que anuncia Pablo Casado. Pero dentro de ese bloque, son las protestas de las fuerzas de seguridad lo que más preocupa y puede alimentar a Vox. Es obvio, como recordaba el profesor Vallespín, que ver protestando a las fuerzas del Estado pone más que nerviosa a la ciudadanía.