POLÍTICA
18/04/2021 16:15 CEST

Pensamiento Gabilondo

Así es el candidato socialista que huye de los extremismos y al que critican por su forma de oposición.

FLICKR / PSOE
Gabilondo

Tiene a sus viejos amigos junto a la librería. Marco Aurelio, Kant, Hegel, Séneca, Platón… Cuando necesita respuestas, vuelve a los clásicos. Le han acompañado toda la vida, siente que le hablan de cualquier época y de cualquier momento. Estira la mano por estantería y pasea por esos lugares en los que ya ha estado, a los que siempre recurre, los que le rodean desde hace años en su casa.

Pero Ángel Gabilondo apenas tiene tiempo para estar en casa estos días. Madrid es pleno terremoto político, plena vorágine. Sólo le quedan unos minutos al día para poder zambullirse entre letras, aunque siempre tiene a mano un libro en el cuartel general de su candidatura en la calle Ferraz. Engulle algo de poesía entre mitin y mitin.

Allí está desde bien temprano, confiesan en su entorno. Entrevistas, papeles para preparar los actos, llamadas, conversaciones con su equipo.. Y, rápido, a la calle y a la carretera. El aspirante socialista y los suyos tienen una obsesión, como comenta fuentes cercanas: “Movilizar, movilizar, movilizar, movilizar” 

Su gran misión ahora es movilizar al electorado progresista

Desde su candidatura, lo recalcan: “Hay partido, hay, hasta el último minuto. La cosa está muy empatada, el PP salía pensando que iba a ser un paseo militar, y no lo va a ser”. Las encuestas vaticinan una holgada victoria de Isabel Díaz Ayuso, pero los bloques están casi igualados. Todo se va a jugar por uno o dos escaños, el factor de los 20.000 votos como señalan muchos socialistas.

Para eso necesitan que sus apoyos salgan de sus casas (el electorado socialista, junto al de Cs, es el menos movilizado, según el CIS, frente a una derecha con una previsión de participación de más del 90%). Las elecciones serán un martes, algo que lo “complica un poco”, explican en el equipo de Gabilondo, pero resaltan los socialistas que las agrupaciones de Madrid, a diferencia de en otras ocasiones, están muy activas. Y un objetivo y una esperanza para el aspirante: los barrios del sur de Madrid y los municipios también del sur. “El gran granero de votos”, comentan los suyos. 

Víctor Lerena / EFE
Gabilondo en Rivas

 

Al candidato socialista le pilló con el pie cambiado estas elecciones, y con su nombre como gran favorito en todas las quinielas para ser Defensor del Pueblo si había un gran pacto entre el PSOE y el PP a nivel nacional (algo que parece muy lejano). Con una crítica por parte de los otros partidos de izquierdas y dentro de algunos sectores de su partido: escaso papel de oposición frente a Isabel Díaz Ayuso durante la pandemia. 

“Sí que se ha hecho oposición”, indican con fuerza desde el entorno de Gabilondo, que destaca que la hace “a su manera”: “Su forma de acercarse a la política no es a través del insulto y de la descalificación. Parece que si no haces eso no estás haciendo política. Pero se ha hecho oposición real, con un control parlamentario exhaustivo”. “No había una oposición blanda”, sostienen.

Los suyos defienden que no ha hecho una oposición blanda y que él no entiende la política a través del insulto y la descalificación

Gabilondo es una rara avis en la política actual, un catedrático de Metafísica y exrector de la Universidad Autónoma de Madrid cuya palabra favorita es “gracias”. Llegó a este ruedo a través de José Luis Rodríguez Zapatero, que lo fichó como ministro de Educación y Universidades. Entonces tuvo un gran plan: lograr un pacto por la educación con el PP, algo que parece imposible en este país. Fueron unas intensas negociaciones, en las que tuvo como principal interlocutora a María Dolores de Cospedal. Estaba todo casi cerrado… hasta que los populares se echaron para atrás en el último minuto.

A Gabilondo le gusta hablar de “unidad”, de “consenso”, algo poco habitual. A muchos les sorprendió que arrancara esta precampaña pidiendo un pacto con Más Madrid y Cs, dejando al lado a Unidas Podemos: “Con este Iglesias, no”. Era una estrategia marcada pensando en captar al votante descontento de Ciudadanos y poder arañar votos en el centro en esta disputa

FERNANDO VILLAR / EFE
Gabilondo en una librería

En la campaña socialista de Madrid se ha implicado directamente La Moncloa, con un fuerte sello de Iván Redondo y de Paco Salazar. El propio presidente, Pedro Sánchez, va a bajar al barro en los próximos días, volcándose con su candidato. En el palacio presidencial entienden que hay que dar la batalla hasta el final, que Sánchez es secretario general del PSOE y, además, Madrid es su federación. Más arriesgado fue el movimiento de llevar a Salvador Illa a Cataluña en plena pandemia, comentan fuentes gubernamentales.

Una campaña precisamente en la que Gabilondo se está presentando como el antídoto ante el extremismo y la polarización que campa a sus anchas por la Comunidad. El tirón del PSOE será clave para decantar la balanza finalmente, como reconocen fuentes de Más Madrid. Tanto los de Mónica García como los de Pablo Iglesias creen que Gabilondo haría un pacto con ellos si dan los números, que es una declaración como la que hizo Sánchez sobre que no podría dormir con ministros ‘morados’.

A pesar de esa imagen de sosiego, en el equipo de campaña de Gabilondo dicen que no para ni un minuto. “Es el que más fuerza tiene, el que tiene más ímpetu, ganas e ilusión, no sé de dónde saca las fuerza. Es un remolino, él dice que es cosa de la convicción”, comenta un colaborador. “Está fuerte, bien, con ganas, la campaña tiene velocidad de crucero”, apostilla. En su estrategia, se ha diseñado un plan que pasa por tener todos los días visitas a municipios y actos que se retransmiten vía streaming.

¿Qué menú ha preparado Gabilondo para los madrileños? Son unas recetas “claras”, comentan en su entorno: huir de los extremismos, no es el momento de ideologías polarizadas, hay que acabar con la pandemia y proteger con la vacunación (“no dar bandazos”), apostar por la recuperación económica aprovechando los fondos europeos y atender a los más vulnerables.

Su mensaje va contra los extremismos y se presenta como un presidente serio

El candidato del PSOE se centra en hablar de ideas, de programa, de medidas. En su candidatura dicen que Ayuso no quiere entrar en este terreno porque “no puede sacar pecho de su gestión”. Los socialistas denuncian que la presidenta sólo ha sacado dos leyes desde que está en Sol, una para crear universidades privadas y otra sobre el suelo -recurrida ante el Tribunal Constitucional-. Lamentan que la popular sólo se dirija a Gabilondo “insultándole” y llamándole mentiroso. Él le ha pedido a través de los medios que no le insulte más. “Ella no puede plantear la campaña en otros términos, ha gestionado muy mal, lo de las residencias ha sido una catástrofe, los datos de la pandemia son los peores, doblamos en incidencia la media nacional, somos penúltimos en gasto sanitario”, relatan desde el equipo progresista.

Por eso, en la candidatura creen que uno de sus fuertes es su plan de Gobierno y plantear los problemas “serios”. Con una promesa para placar a la derecha también: no va a subir los impuestos. En su programa para el 4-M figuran medidas como un complemento de 150 euros al mes para el Ingreso Mínimo Vital, 200.000 pruebas semanales para detectar casos de covid, la “apertura plena” de los centros de salud, “acabar con la temporalidad de los sanitarios” y un tiempo máximo de espera de 48-72 horas para ser atendido en primaria. Otras promesas que ha puesto sobre la mesa: 25.000 nuevas plazas en el sistema público educativo, bajada de las tasas universitarias hasta los niveles de 2011 e iniciar la construcción de 15.000 viviendas públicas para alquiler asequible o social 

La Moncloa ha tomado la candidatura y Sánchez se volcará estos días con él

Una de las cosas que intenta aprovechar el PSOE durante estos días es la propia imagen de Gabilondo. Ya le han acuñado eso de “soso, serio y formal” como cantaba Loquillo. Sin embargo, es el mejor valorado por los madrileños, con una nota del 5,6, según el barómetro preelectoral del CIS, aunque Isabel Díaz Ayuso le gana cuando preguntan a quién quieren en la Presidencia. El socialista tiene tirón especialmente entre las mujeres y entre los mayores de 65 años. El dato donde más flojea es entre las generaciones menores de 34 años.

PSOE / EFE
Gabilondo y Reyes Maroto

En este intento de viaje hacia la Puerta del Sol, Gabilondo tiene nuevos compañeros (con muchas interpretaciones sobre el futuro de alguno de ellos). Como ‘número dos’ lleva a Hana Jalloul, exsecretaria de Estado de Migraciones, de la que hablan maravillas en La Moncloa y que, además, ha sido la elegida para coordinar el próximo congreso del PSOE en Valencia en octubre. No obstante, en un giro de última hora de campaña, se ha avanzado que la ministra de Industria, Reyes Maroto, sería su vicepresidenta económica. Además, se ha lanzado desde Moncloa a Irene lozano en el puesto número cinco. También puede dar mucho que hablar Juan Lobato, el economista que va en el número cuatro y que algunos ya ven como futuro líder de la federación madrileña del PSOE. Otro nombre que lo arropa y que gana enteros: Mónica Carazo. Desde el entorno de Gabilondo se señala que él siempre hace equipo, aunque haya algunos a los que no conozca tanto.

“Es un humanista”, comenta un colaborador sobre él, un hombre que se preocupa por los suyos y por los rivales personalmente, aunque con Díaz Ayuso no mantiene contacto fluido (sólo a través de los medios últimamente). Un exfraile corazonista que tiene en Kant una de sus frases predilectas, que suele repetir: “Atrévete a pensar”. Y eso que son días trepidantes, en los que ha tenido que dejar, más bien por problemas de alergia, de correr todas las mañanas.

Está ahora en su partido más difícil, y busca inspiración en su amada Real Sociedad, de la que es socio. Es futbolero, futbolero, y dicen que de joven no chutaba mal al balón. Durante los fines de semana, además, tenía otra pasión: ver partidos, ya sean de la Liga española, de la inglesa o de la Bundesliga.

¿Meterá su gran gol el 4-M?

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