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09/05/2020 11:46 CEST | Actualizado 09/05/2020 11:46 CEST

Argentina y Brasil salen del coronavirus como países pobres

Los dos países están delante de esa montaña que es el pico de contagios que todavía no sucedió.

Marcelo Endelli via Getty Images
Ciudadanos argentinos con mascarillas. 

Argentina y Brasil, aquejados por sus altos niveles de pobreza y sin recursos para mantener a sus economías en parálisis por mucho tiempo más, comienzan a salir de la pandemia sin haber enfrentado todavía el pico de contagios.

La pandemia del coronavirus dejó varios mensajes políticos y sociales. Uno de ellos es que no hay liderazgo mundial. No hay un Churchill ni un Delano Roosevelt. Trump da pena y navega en la ignorancia. China esconde la cabeza, con algo de culpa. Europa hace lo que puede. Angela Merkel emerge como la más prolija y eficiente. Pero tiene recursos y ahorró lo suficiente como para hacer los tests necesarios y contener el desplome económico.

América Latina resuelve esta crisis muy condicionada por su historial social y económico, y mucho de improvisación política. Brasil y Argentina son ejemplo de ello, sin recursos suficientes para contener a los comerciantes, a trabajadores informales e industriales que piden a los gritos volver a trabajar.

Jair Bolsonaro ya dijo hasta en una campaña que Brasil no puede parar y tuvo que desdecirse ante los contagios y muertes cotidianas, en franco crecimiento. Desoyó los consejos de los técnicos y desafió a los gobernadores, fue liberando distintas actividades. Hoy, el país va camino al récord de muertos por corona virus. 

Argentina, con una cifra de contagiados y muertos muy inferior a la de Brasil, padece los mismos problemas. El Gobierno se ve forzado a liberar algunas actividades por la presión de la gente y los empresarios para que la debacle económica no sea peor de lo esperado, con una caída del PIB que algunos economistas pronostican que puede llegar al 11% si no hay acuerdo con los acreedores extranjeros y el país ingresa nuevamente en default.

Los dos países están delante de esa montaña que es el pico de contagios que todavía no sucedió. Tienen por delante los meses fríos. Europa y EEUU dejaron esa montaña atrás y se acercan al verano, sin muchas certezas sobre cómo encarar la llamada y tan temida “nueva normalidad”.

Argentina y Brasil comparten también varias falencias económicas estructurales que en estos momentos de pandemia, salen a flote. Altos niveles de pobreza cercanos al 40% en Argentina y 25,6% en Brasil pero con el triple de población, empleo informal en ambos casos orillando el 40% que son los más necesitan y ruegan por salir a trabajar porque no tienen ingresos.

Y otro punto sensible es la población carcelaria: apiñada y con escasa asistencia sanitaria. El virus ya está haciendo estragos en los presos de Brasil y en las cárceles de Argentina hubo diversos motines que forzaron la liberación a prisión domiciliaria por parte de algunos jueces de miles de condenados por delitos graves que a su vez, generó el descontento -manifestado en cacerolazos- de una gran parte de la población.

En definitiva, países pobres que deben lidiar con una pandemia mundial y utilizan las herramientas con las que cuentan, con su pasado y presente a flor de piel y en un contexto muy hostil.

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