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17/08/2021 07:03 CEST | Actualizado 17/08/2021 07:03 CEST

Asalto a los contadores

Los ‘picos’ que ahora parecen ochomiles del Himalaya tienen antecedentes, aunque los récord se hayan disparado.

EFE

Aunque algunos enredadores, con la ayuda de la clásica desmemoria social azuzada por los banderines de enganche y los globos señuelos, pregonen que ‘esto’ antes no pasaba, que los precios de la energía estaban contenidos, la verdad es que el problema viene de antes. Exactamente de cuando el PP de Mariano Rajoy entregó  la ‘joya de la corona’, Endesa, al Estado italiano, su mayor accionista con el 35%. Aunque en realidad fue Aznar quien completó el proceso, OPA aparte, en 1997 y 1998.  

Conscientemente -porque en este nivel de responsabilidad nadie es tan estúpido aunque lo parezca para ignorarlo- el gobierno español perdió todo el control. Es cierto que Felipe González había liberalizado una parte, trasponiendo una obligatoria directiva CEE, pero la derecha soltó la totalidad, y con ella, cualquier poder en un sector absolutamente estratégico. Y sin el poder de controlar, reina el descontrol… y la avaricia, aunque como dice el refrán, la avaricia siempre acaba por romper el saco. O por rebosar el vaso… de los voltios. 

Poco  a poco, con prisas y sin pausas, el coste del recibo mensual fue subiendo, hasta convertir  la electricidad española en una de las más caras de Europa. El marianismo, entre tanto, miraba hacia otro lado, mientras los italianos estaban encantados. Cuando estalla la crisis del 2007/2008 toda Europa sufre el zarpazo, pero es verdad que unos países sufren más que otros. Sufre más el que menos riqueza tiene. Y España, sin Endesa y sin otros grupos estratégicos y rentables, vendidos para hacer caja y presumir de un falso superávit o rebaja del déficit, no por interés general, era como un huevo sin yema, o con poca yema, que se escapaba por las grietas del capitalismo de casino. 

El asunto, visto con perspectiva histórica, encajaba perfectamente en la ‘gran jugada’… que sigue coleando en los banquillos. En una anualidad difícil, 2014, por los coletazos de la crisis que ponen en cuestión el ‘Estado de bienestar’, Endesa reparte un dividendo de 14.000 millones de euros... que van naturalmente a sus dueños, ENEL, y que  constituyen una inyección de refuerzo a la economía…italiana. 

Pero las inyecciones siguen. La prensa económica publica que la casa madre en Roma así lo exige. En 2019, el mundo en pandemia e Italia muy azotada por la covid, Endesa reparte 1.542 millones de euros en dividendos… A ENEL le corresponden 1.092.

En aquella situación ya había empresas, y políticos, que apostaban por medidas más o menos radicales para llevar los precios al redil. Durante una intervención en Las Palmas de Gran Canaria, en 2016 o 2017, el consejero vasco de empleo, que explicaba el exitoso modelo de FP de Euskadi, que era el sostén que mantenía su industria de vanguardia, negó que el coste salarial fuera un inconveniente para la competencia en el mercado mundial. Ante una capciosa pregunta ‘conservadora’ respondió que el verdadero enemigo de la empresa vasca era que la factura eléctrica de la industria era muy superior a la de los países competidores, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido…

Los ‘picos’ que ahora parecen ochomiles del Himalaya tienen antecedentes, aunque los récord se hayan disparado. El sistema de subastas ‘made in PP’ ha logrado que las tarifas sean ininteligibles. Ni explicadas con fórmulas doble logarítmicas. Aquí habría que utilizar el ‘principio de Ockhan’: “En igualdad de condiciones la explicación más sencilla suele ser la más probable”, que algunos iconoclastas traducen como el principio del que asó la manteca. 

Hay una acción-reacción más o menos evidente, aunque los jueces a veces exijan cosas metafísicamente imposibles como demostrar sin lugar a la duda la relación causa-efecto. Pues entonces… Ockhan al canto. Los empinados escalones que han llevado el recibo a subidas históricas, o sea, a especulaciones históricas, que de continuar pueden no solamente hacer quebrar incluso a empresas que han logrado resistir los embates del covid y el estado de alarma con las medidas de confinamiento y toques de queda, coinciden con el ‘toque a generala’ de los populares. Las materias primas y el ‘coste’ de la tonelada de  CO2 influyen, claro, pero no justifican estos desmadres. 

El 25 de junio pasado el gobierno publica en el BOE una rebaja desde el 21% al 10% en el IVA para todos los consumidores con potencia contratada de hasta 10 kW, sean particulares o empresas. Pero de inmediato nuevas alzas  aparecidas ‘por generación espontánea’ absorben este beneficio. El caso tiene similitudes con la técnica utilizada por algunas compañías aéreas en los vuelos con los archipiélagos: la exención del 50% a los residentes se subió al 75%.  Consecuencia inmediata: el precio de los pasajes se mantuvo igual, cuando no subió… 

Lo de la energía tiene en la actualidad toda la apariencia de encerrar un pulso al Gobierno. El clásico de los temerarios de ‘si no quieres arroz, pues toma dos tazas’. Con las últimas maniobras hace semanas que muchos analistas, y algunos periodistas, consideramos que el cántaro estaba yendo demasiado a la fuente de las ambiciones. Las contramedidas – entre otras cosas tendentes a evitar un estallido social  - que esbozó la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, jurista, profesora universitaria y alta funcionaria, eran acordes con el desafío. Y además, situaría a España en la misma órbita que otros países europeos que tienen capacidad de control sobre sus gigantes energéticos: una nueva sociedad pública que reencauce el sistema de precios. 

¿Ejemplos? Italia es el mejor. Uno de los argumentos del PP cuando ENDESA (Empresa Nacional de Electricidad Sociedad Anónima) pasó a ser totalmente privada fue que las empresas privadas gestionan mejor que las públicas…pero se le vendió precisamente a una pública: ENEL (Ente Nazionale per l’Energia Elettrica), que gestionar, lo que de dice gestionar, está  gestionando de maravilla para el interés general italiano, drenando los bolsillos de los consumidores españoles para repartir dividendos aún en tiempos de cracks y pandémicos a sus nuevos propietarios, el gobierno italiano. Pero otros países también mantienen su presencia en empresas de este sector: Francia, Holanda, Suecia, Australia, Japón… hasta Estados Unidos. Y España la tenía, hasta que se malvendió.

Pero como en tantos otros asuntos que forman parte del material de guerra de la derecha española, cada vez más ‘derechona’ gracias a la genética y a VOX, quien marca el discurso suele ser el propagandismo mediático. Haciendo abstracción de los antecedentes, que nunca importan en estos rincones oscuros, lo que se tuvo y a pesar de su valor e importancia estratégica se vendió… se puede volver a tener en buena lid. 

Naturalmente,  eso podría significar que ninguna ‘mano negra’ conspirara contra el propio Estado, o se aprovechara de las circunstancias en detrimento de la ciudadanía. Es como si después de la venta indecente de miles de viviendas sociales en Madrid a ‘fondos buitre’, y la anulación de la operación por el TS, no se pudieran construir nuevas casas porque eso sería ‘bolivarianismo’. 

Un titular de ‘El Mundo’ dio pie para los evangelistas: ‘Ribera plantea nacionalizar la hidroeléctrica al estilo Podemos’. Sin embargo, lo que dijo la ministra era que se estudiaba la creación de una empresa pública de energía que permitiera regular el precio de bienes como el servicio público de la luz.  Y la calefacción, y la refrigeración, y las neveras y lavadoras, y la actividad industrial, etcétera. 

Acto seguido, resbalón vía twiter de Pablo Casado, con un irónico “¡confísquese!” que se le reviró como un gato montés, y que pretendió recordar el famoso video del fallecido golpista cuartelero y dictador venezolano – presidente en sucesivas elecciones- apuntando con el dedo a comercios en una céntrica plaza y disparando la consigna matona: ‘confísquese’. 

Y es que hay palabras que hacen más escándalo que un cochino bajo el brazo. Ipso facto, Cuca Gamarra,  convenientemente entrevistada,  exigía que “Teresa Ribera debe ser cesada por incapaz y negligente. Ni siquiera tiene empatía”. Y así, todos los portavoces, voceros y bocazas de la verdad revelada. El alcalde Madrileño, José Luis Martínez-Almeida, ha acusado a Sánchez de “falta absoluta de empatía” ante al subida. Ah, acabáramos… ¿ y la rebaja urgente del IVA y la idea de una empresa pública para prevenir estos asaltos al contador, y aconsejar a los usuarios los tramos horarios más económicos… qué es? 

Por cierto, el mismo día la prensa, también el ‘Huffington’, traía la siguiente noticia: ‘Rescatan en Canarias a una tortuga boba herida al enredarse en material de pesca’. Curiosa coincidencia, ¿no?

Salir a pescar en la rompiente precisa una mezcla de habilidad y prudencia. Y mucha paciencia para que no se espante la vieja.

Si siempre se utiliza la misma carnada, que ya hiede, mala cosa.