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Así afecta el aire acondicionado al organismo

Las personas que trabajan en oficinas climatizadas enferman más que las que trabajan en edificios con ventilación natural.

El aire acondicionado está tan extendido en España que prácticamente todo el mundo lo usa en algún momento del día, ya sea en casa, en el trabajo o en los establecimientos a los que entra. A escala global, el aire acondicionado representa el 10% del consumo mundial de electricidad.

Pero, ¿de verdad es necesario?

Un artículo de The New York Times lanzó la pregunta hace poco argumentando que existen civilizaciones que viven en climas mucho más calurosos y que no necesitan aire acondicionado. En México, Brasil e India utilizan mucho menos el aire acondicionado que en Estados Unidos o Japón, por ejemplo. Ese artículo produjo un debate viral en Twitter sobre si el aire acondicionado es necesario o sano siquiera.

El aire acondicionado es insalubre, malo, deplorable y sexista. Ya he perdido la cuenta de las veces que me he resfriado en verano por el uso excesivo del aire acondicionado en el trabajo.

El resumen es el siguiente: el aire acondicionado no daña la salud siempre y cuando el sistema esté debidamente controlado. Según un estudio de la revista especializada de epidemiología International Journal of Epidemiology, las personas que trabajan en oficinas climatizadas presentan más síntomas de enfermedad que las que trabajan en edificios con ventilación natural.

“Numerosas investigaciones demuestran que quienes trabajan en oficinas con aire acondicionado tienden a sufrir más síntomas del síndrome del edificio enfermo (SEE) que quienes trabajan en oficinas con ventilación natural”, señala William Fisk, líder del grupo de investigación Indoor Environment Group. “Los síntomas del SEE de los que más se quejan son irritación de ojos, nariz y garganta y problemas respiratorios, como la tos”.

“Los sistemas de aire acondicionado son susceptibles a acumular organismos infecciosos y alérgenos, como ácaros del polvo”

“Probablemente estos síntomas se deben a la humedad de las unidades de aire acondicionado, que expone a la gente a toxinas, alérgenos o irritantes adicionales”, comenta Fisk. Esa humedad deja el sistema expuesto a pequeños agentes contaminantes.

“Los sistemas de aire acondicionado son susceptibles a acumular organismos infecciosos y alérgenos, como ácaros del polvo”, añade el doctor Wassim Labaki, profesor de medicina interna y neumólogo del Michigan Medicine. “Para evitar la circulación de aire insalubre, es fundamental un adecuado mantenimiento de estos sistemas, lo que incluye cambiar el filtro con regularidad”.

También hay efectos psicológicos. Los picos de productividad se dan en temperaturas agradables, no cuando te asas o te congelas, sobre todo en el caso de las mujeres.

“Hay muchas investigaciones que demuestran que el rendimiento en el trabajo se maximiza cuando la temperatura está a 21,5º centígrados, grado arriba o grado abajo”, comenta Fisk. “El aire acondicionado ayuda a mantener esa temperatura, pero hay otras tecnologías que también sirven”. Sin embargo, el aire acondicionado también puede llevar a una temperatura nada cómoda.

Dicho esto, hay que hablar de los beneficios del aire acondicionado. Siempre y cuando el sistema esté debidamente mantenido, la máquina se encarga de filtrar el aire y sus contaminantes. Según un estudio realizado por los investigadores de la Universidad de Yale, el uso del aire acondicionado reduce el riesgo de hospitalización y muertes asociadas con enfermedades cardiovasculares.

“El aire acondicionado también reduce el riesgo de golpes de calor y muertes relacionadas con las olas de calor, que cada vez son más frecuentes debido al cambio climático. El aire acondicionado también permite que las ventanas permanezcan cerradas y contiene filtros que eliminan las partículas contaminantes del aire. Con el aire acondicionado encendido y las ventanas cerradas, la concentración de contaminantes externos, como las partículas en suspensión, el ozono y los alérgenos es menor”, expone Fisk.

Encender el aire acondicionado para dejar fuera los alérgenos en vez de ventilar puede ayudarte a suavizar los síntomas de alergia.

“Quedarse en el interior de un edificio con el aire acondicionado puesto y las ventanas cerradas reduce la exposición al polen y a los contaminantes”

“Para pacientes que sufren alguna alergia u otras enfermedades respiratorias, como EPOC, quedarse en el interior de un edificio con el aire acondicionado puesto y las ventanas cerradas reduce la exposición al polen y a los contaminantes del exterior”, sostiene el doctor Mark Aronica, alergólogo e inmunólogo de la Cleveland Clinic.

Cabe recordar también que existen problemas asociados al uso del aire acondicionado, de modo que un mantenimiento adecuado (y un uso moderado) es lo mejor para la salud. La comodidad y la precaución son los dos factores más importantes, enfatiza Aronica.

Sin embargo, “puede haber diferencias significativas en cuanto a la comodidad, incluso dentro de una familia o de una relación”, añade. “Y a esto se le suman otros factores que pueden preocupar a cada persona, como la eficiencia energética, el gasto... En el caso de las unidades de ventana, asegúrate de limpiarlas y mantenerlas en buen estado, y en el caso del aire acondicionado central, realiza un mantenimiento adecuado y cambia los filtros siguiendo las recomendaciones del fabricante”.

Y no lo olvides: hay más formas de mantener las temperaturas bajas aprovechando ventiladores, tejados aislantes, ventanas ecológicas y la sombra. No siempre hace falta poner el aire. Para ahorrar energía y buscar un bienestar general, “el aire acondicionado debería ser el último recurso, no el primero”, según Nihar Shah, investigador de política energética y medioambiental en el Lawrence Berkeley National Laboratory.

“Uno de los problemas es que muchos edificios no están diseñados con paredes y tejados aislantes, ni para tener toldos o cortinas”, añade.

Un arquitecto puede modificar la orientación del edificio, pero tú no. Lo que sí puedes hacer es desplazarte a otra parte de la estancia en la que no llegue luz solar directa o donde haya más sombra. Prueba unas medidas más conservadoras antes de recurrir al aire acondicionado. Tu bolsillo, el medio ambiente (y probablemente también tu salud) lo agradecerán.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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