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23/02/2021 07:07 CET | Actualizado 23/02/2021 10:42 CET

Así es la vida de Tejero 40 años después del golpe de Estado

Paseos por la playa y algún homenaje con vítores a Franco incluidos.

AFP
Antonio Tejero, en una de las imágenes más famosas del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

En los últimos años, Antonio Tejero Molina se ha paseado como un jubilado más por la localidad malagueña de Torre del Mar en Semana Santa y verano. Poco se sabe de él salvo que aún luce su característico bigote, aunque ya encanecido, y que sigue rindiendo honores a Franco. La última vez que se le vio en público fue el 24 de octubre de 2019, cuando acudió por sorpresa al cementerio de El Pardo-Mingorrubio para estar presente en el nuevo entierro del dictador tras la exhumación en el Valle de los Caídos.

Un halo de misterio rodea a la vida actual del hombre que, el 23 de febrero de 1981, subió a la tribuna del Congreso de los Diputados, tricornio calado y pistola en mano, para detener el avance de la joven democracia española al grito inolvidable de ”¡Quieto todo el mundo!”. Existen, en todo caso, algunas pistas que permiten saber algo más sobre dónde reside el ex teniente coronel, de qué vive, quién le acompaña en su día a día y cuál es su rutina.

Después de su intento de ocupar el Congreso, al mando de varias decenas de guardias civiles, durante la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo, Tejero fue procesado y condenado por un tribunal militar a 30 años de prisión —de los que cumplió 14 al salir en libertad condicional en 1996— por un delito de rebelión militar consumado con agravante de reincidencia. Además, perdió su empleo y grado en la Guardia Civil.

¿Quién es Tejero?

Nació en Alhaurín el Grande, Málaga, el 30 de abril de 1932. Se casó con Carmen Díez Pereira, hija de guardia civil y maestra de profesión, y ya era padre de seis hijos en la fecha del golpe de Estado. Entonces eran apenas unos niños y adolescentes, tres chicos y tres chicas criados en un cuartel de Badajoz que, con los años, han seguido caminos diversos, pero apegados a la profesión familiar: dos guardias civiles, dos esposas de maridos en la Benemérita, una profesora y un cura.

Ellos —su familia— y sus compañeros de ideología son prácticamente los únicos con los que aún mantiene relación. Los últimos años ha repartido sus días entre su vivienda en Madrid y su apartamento malagueño frente a la playa.

De qué vive

Desde el día en que obtuvo el tercer grado Tejero fue apartado y expulsado de la Guardia Civil, institución que siempre amó y a la que continúa ligado a través de los hijos y nietos que siguieron sus pasos. Debido a sus años de carrera, tanto él como su mujer cobran una pensión del Estado. No necesitan más al llevar una vida austera, coinciden varios medios.

En más de una ocasión se ha hablado de la posibilidad de la publicación de una biografía de Tejero. Él de momento se ha negado.

Pero este mes, el escritor y editor —además de amigo del golpista— Álvaro Romero ha publicado el libro Tejero, un hombre de honor (SND Editores), donde se hace eco de las justificaciones e impresiones del golpista sobre lo ocurrido hace 40 años y su visión de la sociedad actual.

A qué dedica el tiempo libre

El matrimonio sí ha aumentado en los últimos años sus ingresos con una de las aficiones de Tejero, que retomó durante su periodo en la cárcel: la pintura. Esta es una de las aficiones con las que ha ocupado su tiempo libre —las 24 horas del día desde que salió de prisión—. En la cárcel, además de pintar, estudió idiomas y cursó la carrera de Geografía e Historia.

Además de a los pinceles, Tejero ha dedicado su tiempo a poner denuncias y recibir homenajes. Presentó una denuncia en noviembre de 2012 contra Artur Mas por conspiración e intento de sedición por sus planes independentistas en Cataluña.

En septiembre de 2019, Fuerza Nueva Andalucía organizó una comida en honor al golpista en la que fue vitoreado entre gritos de “arriba España” y “viva Franco”.

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