POLÍTICA
14/09/2019 15:55 CEST

Así fue cómo en dos meses España pasó a ser Italia e Italia pasó a ser España

La falta de Gobierno español genera incertidumbre mientras que el nuevo Ejecutivo italiano ha traído la calma que tanto ansía la UE.

AGENCIAS
Cumbre informal con Macron, Sánchez, Merkel y Tusk (izq) y encuentro de May y Conte (der).

De un lado, una imagen: la que dejó la minicumbre del llamado ‘núcleo duro de la UE’. En la foto estaban el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente español, Pedro Sánchez y su homólogo francés, Emmanuel Macron. Sucedió en la cumbre de líderes europeos de junio y aquel encuentro informal tuvo mucho de simbólico: tres países, entre ellos España, llevaban las riendas de la nueva Europa, obligada a reinventarse ante la ruptura con Reino Unido.

La cara ‘b’ de la cumbre, una segunda instantánea, tomada ese mismo día: en ella aparecían la por aquel entonces premier británica, Theresa May, y su homólogo italiano, Giuseppe Conte. Los dos líderes sobrevivían como podían inmersos en la incertidumbre: la primera sin saber ni cómo apaciguar las aguas dentro de su partido ni cómo divorciarse de su compañera de viaje desde 1973, la UE, y al segundo los líderes europeos le habían relegado a un segundo plano por contar en su Ejecutivo con un ‘personaje’ de dudosa moralidad como el xenófobo, homófobo y euroescéptico Matteo Salvini

España estaba en lo más alto mientras Italia lamía el suelo.

Si ahora tuviera lugar esa cumbre europea, es más que probable que no se volvieran a repetir. Poco queda de aquella Italia que generaba desconfianza. Y poco queda de esa España que parecía estar destinada a tomar, de una vez por todas, las riendas de la UE. Sánchez era visto como el salvador de la socialdemocracia europea. En poco menos de tres meses Italia ha cerrado la etapa Salvini, se ha hecho con algunas de las carteras más importantes de la Comisión Europea y goza de una estabilidad impensable de la mano de su antiguo (y euroescéptico) ministro del Interior. España, aunque también ha conseguido una de esas soñadas carteras, está en el punto de mira ante la imposibilidad de Sánchez de formar Gobierno y parece abocada a la repetición electoral.

Italia: el mojito de Salvini tenía sal

El caso italiano es de película. A principios de verano el líder de la Liga, Matteo Salvini, mojito en mano, decidió poner punto y final a catorce meses de alianza gubernamental con los ‘anticasta’ del Movimiento 5 Estrellas (M5E). Su plan era claro: a través de una moción de censura a socio, Giuseppe Conte, forzar unas elecciones anticipadas en noviembre que, si las encuestas no fallaban, ganaría con soltura para convertirse en primer ministro. Parecía tenerlo todo a favor para conseguir su objetivo, pero en una maniobra maestra, el Parlamento italiano tumbó sus planes y acabó este insólito agosto como el gran derrotado de la crisis política desatada por él mismo.

¿El resultado? Un nuevo Gobierno con Conte de nuevo a la cabeza que tiene contentos a unos y otros dentro y fuera de casa. El Ejecutivo italiano apuesta por una clara discontinuidad apartando el nacionalismo y en él, por primera vez, el Partido Democrático es un segundo de abordo. Del total de los 21 ministros, 10 son del M5E, 9 del PD y 1 de Libres e Iguales (izquierda radical). Se ha convertido en el más “joven” de Italia, ya que la media de sus miembros es de 46 años y 5 ministros son treintañeros. Un total de 14 hombres y 7 mujeres, donde más de la mitad proceden del sur del país. Este Gobierno manda claramente un mensaje de tranquilidad que Italia lanza a la Unión Europea, hasta ahora preocupada por la deriva soberanista promovida por la campaña electoral permanente de Matteo Salvini. “Este Gobierno nace en el Parlamento, como el anterior. Hemos frenado a Salvini y este simple hecho hace que Italia vuelva a ser protagonista en Europa. Estaremos unidos y seremos responsables, con un programa común”, asegura Nicola Zingaretti, secretario general del Partido Democrático. 

La UE ha recibido con los brazos abiertos a la nueva Italia. “La estabilidad de Italia es un valor para toda la UE”, ha declarado el transalpino David Sassoli, presidente del Parlamento Europeo.

La gente está más tranquila y el debate político ahora es menos duro que hace un mes con SalviniGianni Del Vecchio, codirector de 'El HuffPost' Italia

De fronteras para dentro, en Italia, las sensaciones también son buenas. “La situación es muy diferente ahora. La gente está más tranquila y el debate político ahora es menos duro que hace un mes cuando Salvini cargó contra los inmigrantes, los gitanos, etcétera”, explica Gianni Del Vecchio, codirector de El HuffPost Italia. Las encuestas lo reflejan: “La última que se ha publicado muestra cómo La Liga ha perdido entre el 3 y el 4% de los apoyos tras la crisis del Gobierno. El objetivo principal de esta nueva alianza entre PD y el M5 es el de minimizar la aprobación popular de Salvini”, añade. 

No sólo los italianos y la UE están contentos: tras la formación del nuevo Ejecutivo italiano los mercados financieros se calmaron. Nada más sellarse la alianza gubernamental la prima de riesgo italiana bajó hasta los 148 puntos básicos y la bolsa de Milán fue la que mejor cerró en Europa con el 1,58%. En las últimas tres semanas los bancos italianos que cotizan en bolsa han ganado de media un 12% más, el doble que sus colegas europeos, gracias a la relajación de la prima de riesgo, que ha bajado a 150 puntos básicos desde los 218 de mediados de agosto.

En la otra cara de la moneda, España. La prima de riesgo todavía no preocupa ya que prácticamente no ha notado la ausencia de Gobierno: frente a los más de 600 puntos que llegó a alcanzar durante los años más duros de la crisis, ha caído hasta los 60 puntos básicos que marcó el pasado 3 de julio, su mínimo en una década. Actualmente, la prima de riesgo se sitúa en torno a los 80 puntos básicos, pero, eso sí, los analistas advierten de que puede empeorar la situación si no hay estabilidad política y económica en el futuro, sobre todo teniendo en cuenta la desaceleración de la economía europea. Así que los mercados están a la expectativa, como lo están en Europa ante la repetición electoral o no.

Y los españoles están… exhautos. Según el último sondeo publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) este jueves, la desconfianza es lo que siente el 34,2% de los españoles cuando se les pregunta por la política. Le sigue el aburrimiento (15,8%) y la indiferencia (13,3%) como emociones negativas, y sólo una positiva, el interés (12,4%) se cuela entre los cinco primeros, antes de la irritación (9,2%). Por si todo esto fuera poco, un dato más: esta encuesta, la última disponible sobre este asunto, se realizó en julio, antes de la investidura fallida. 

En el plano comunitario, España se ha hecho con un tanto importante al haberse convertido Josep Borrell en el máximo representante de la diplomacia comunitaria y vicepresidente del ejecutivo europeo. Pero esa designación se cerró en el momento de euforia ‘sanchista’. No saber qué pasará con el Gobierno español, cuando hace unos meses Sánchez simbolizaba el resurgir de la socialdemocracia europea y de la izquierda comunitaria, deja entre interrogantes su futuro liderazgo de la mano de Alemania y Francia, ese que tan claro parecía cuando le captaron junto a Merkel, Macron y Tusk. 

Ya lo dijo Julio Iglesias… “Unos que nacen otros morirán, unos que ríen otros llorarán… La vida sigue igual”. La vida sigue, pero a estas alturas nadie tiene claro con quién.

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