Así funcionarán las salas cuando se pueda volver al cine en la desescalada

Para ver una película habrá que seguir muchos protocolos: la distribución de las butacas, la organización de los pases o la compra de comida.

Los primeros cines en intentar remontar tras la crisis del coronavirus son los autocines, apenas 6 en toda España. Pueden abrir sus recintos en la fase 1, mientras que el resto debe esperar a la 2, que previsiblemente arranque en la mayor parte del territorio español el 25 de mayo. Se estima que con el cierre de las salas durante el confinamiento las pérdidas totales del sector hayan alcanzado los 100 millones de euros.

Algunos ya calientan motores, como el autocine Madrid RACE, que podrá volver a su rutina en cuanto Madrid supere la fase 0. Llenarán el 50% de su aforo habitual: ya han vendido todas las entradas para su primera proyección, la película Grease, como confirma su confundadora, Cristina Porta.

“Cines, teatros, auditorios y espacios similares se reabrirán con butacas preasignadas y una limitación de un tercio del aforo”, explicó el presidente Pedro Sánchez cuando informó sobre las fases de la desescalada.

Por tanto, las salas que reabran en la fase 2 sólo podrán vender una de cada tres entradas. No se ha especificado aún si en esta fase la distancia entre espectadores debe ser de una o dos butacas. El aforo aumenta en la fase 3, cuando se permita llenar las salas al 50%.

Para mantener la seguridad en el proceso de compra y durante el visionado, las entradas se tienen que adquirir por internet o en taquilla con tarjeta y, por supuesto, estarán numeradas para preasignar la butaca y respetar así la distancia con el resto de espectadores.

Así sería, previsiblemente, la asignación de asientos en cuanto reabran los cines. Las personas que vayan acompañados podrán sentarse juntos, estarán separados del resto por una o dos butacas y, en cuanto a las filas, se ocuparán los asientos en diagonal, es decir, no habrá nadie sentado delante y tampoco detrás:

Así se prevé que sea la ocupación de las salas cuando el aforo aumente al 50% en la fase 3:

Al igual que se ha hecho en los supermercados desde el principio del confinamiento, los cines pondrán marcas en el suelo con la distancia de seguridad de dos metros a fin de evitar aglomeraciones. Nadie se encargará de cortar la entrada: para ello habrá lectores digitales.

Además, se ajustarán los horarios de cartelera, de manera que los espectadores que salgan de ver una película no coincidan con los que entran a ver otra, es decir, los pases se espaciarán. El aforo de los baños también se limitará y habrá en todo momento gel hidroalcohólico a disposición del público.

La mascarilla debe acompañar a todos los espectadores, ya que según anunció el ministro Salvador Illa su uso será obligatorio en todos los espacios cerrados.

Los amantes de las palomintas no deben entrar en pánico: no van a desaparecer. Se podrá comprar comida y bebida que sirva el personal del cine. Lo que sí desaparecerá, por tanto, serán las típicas gominolas o frutos secos de autoservicio.

Pérdidas millonarias

El negocio en estas condiciones, más que nunca, deja de ser rentable. La pérdidas en la fase 2 serán de 43,5 millones de euros mensuales, según la Federación de Cines de España (FECE). Algunas personalidades de la cultura han pedido públicamente ayudas económicas al Gobierno.

Otro de los temores del gremio es saber si recuperarán a quienes nunca renunciaban a ver el cine en la gran pantalla. Durante el confinamiento, los datos de nuevos suscriptores de plataformas de streaming se han disparado, y eso puede jugar en contra del sector.

La gran duda es si las entradas se encarecerán o no, aunque todo apunta a que sí subirán los precios. El descalabro económico será tal que ya se compara con la crisis del 2000 y la piratería, según Tony Higueruelo, CEO de la productora Rollyhoo.

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