Así viven los profesores de Madrid la "improvisada" suspensión de las clases: "Esto no son vacaciones"

Así viven los profesores de Madrid la "improvisada" suspensión de las clases: "Esto no son vacaciones"

Los docentes de la Comunidad denuncian "la falta de información" a la que se enfrentan en un momento clave del curso escolar.

Los colegios, universidades y otros centros educativos cerrarán desde este miércoles 11Europa Press News via Getty Images

“Esto no son vacaciones, aunque los alumnos y algunos medios se lo crean”. Los profesores de la Comunidad de Madrid afrontan desde este miércoles y, al menos hasta el día 26, el cierre de los centros de enseñanza. Una medida adoptada de urgencia por varias comunidades para prevenir la expansión del coronavirus. Y su puesta en marcha, sin previsión, está generando muchas complicaciones a padres, alumnos y a los propios docentes: “El problema es la falta de información, se nota que ha sido improvisado”. “Entre los profesores había caras de agobio, de no saber qué iba a pasar”.

Lo confiesan Sergio y Nuria, dos profesores de instituto en Madrid. Ambos dan Griego, Latín y Lengua España y, como al resto de su colectivo, les ha pillado la noticia de sorpresa. Aún hoy siguen sin conocer todos los detalles de una medida que no es clara, “porque el Boletín de la Comunidad tampoco lo es”. No hay plan ni un protocolo, sino que cada centro adopta sus medidas, reconocen casi al unísono.

“Entre los compañeros hay discusión de si tenemos que ir al instituto o no”, explica Sergio.  A él, de momento, no le tocará “salvo días puntuales”. Lo que sí le corresponde desde este miércoles es trabajar “desde casa, a través de la plataforma online que tiene cada centro y desde la que van a controlar nuestros horarios”.

Lo llamativo, aclara, es que “nadie me ha explicado con detalle cómo llevar a cabo nuestra labor estos días. Solo se nos ha dicho que estemos siempre pendientes del correo”.

Nadie me ha explicado con detalle cómo llevar a cabo nuestra labor estos días
Sergio

Su colega Nuria ha recibido otras instrucciones de su dirección: ella sí tiene que ir, aunque tampoco sabe cuándo ni por qué. Se lo indicaron después de una reunión “en la que no nos dijeron nada, salvo que se cancelaban las clases presenciales”. “Según el comunicado a los profesores sí nos toca ir. Dependerá de la Comisión de Riesgos Laborales y de cada centro. Tengo compañeros con hijos y no los quieren dejar con los abuelos, no sabemos si plantearán otras opciones o qué”.

Ella explica que en su caso tienen un sistema “más rudimentario” para el teletrabajo: “Un sitio web básico donde subir las tareas para que los alumnos las descarguen y las suban una vez ya hechas”. ”Además, cada clase tiene un email personalizado y ahí iremos enviando los materiales más individualizados de cada grupo”.

La profesora de ESO y Bachillerato indica su planificación para esta cuarentena: “Como son dos semanas voy a cambiar el orden de lo que tenía previsto y trabajaremos los temas que requieran menos explicación cara a cara. He pensado grabarme algún audio o vídeo desde casa”. Son soluciones decididas por ella misma ante la falta de un plan previo, matiza, porque “como ha sido tan improvisado, al final cada uno tendremos nuestro método. Cada profesor hemos tenido que tomar decisiones muy rápidas, especialmente los que damos Bachillerato”.

Entre los profesores había caras de angustia y hasta de hipocondría

La suspensión de clases presenciales afecta a toda la programación, pero especialmente a los alumnos de segundo de Bachillerato, cuyo curso es más corto por la prueba de acceso a la Universidad. Queda en el aire si se modifica la fecha; de momento las Universidades van a retrasar 15 días todo su calendario curricular. “A nosotros no nos han dicho nada de retrasar la fecha de la EVAU (Evaluación para el Acceso a la Universidad, la popularmente conocida como Selectividad). No pasaría nada por aplazarla una semana, pero de momento solo nos han señalado que prestemos especial atención a los alumnos de segundo... Y eso ya lo hacemos siempre”, responde Nuria visiblemente contrariada.

Los plazos lectivos también preocupan a Sergio: “Cambian los planes, sin que sepamos aún si habrá solo dos evaluaciones o habrá tres, la última muy corta”. La suspensión le interrumpe en un momento crítico: “Nosotros terminábamos este martes los exámenes de Bachillerato. Corregiré desde casa, lo que ya hacía en condiciones normales, pero ahora no podremos dar los boletines sin revisar los ejercicios. Más grave es el panorama de la ESO, porque “en mi instituto empezaba los exámenes este miércoles”. “Ahora no sabemos qué va a pasar; ese es el problema, la falta de certezas”.

Una incertidumbre que preocupa a los padres, a algunos alumnos y a los tutores y maestros. Así lo relata Nuria, que al llegar a la reunión en su instituto vio “caras de angustia y hasta de hipocondría” entre sus colegas.

Ni ellos mismos saben lo que ocurrirá estos 15 días ni después, pero sí tiene claro lo mismo que Sergio. “Todo el mundo estaba con lo mismo: ‘De vacaciones, ¿eh?’ Y no, de eso nada. Hay que trabajar, se lo he dicho a los alumnos; cada uno debe de estar pendiente de su correo, de sus trabajos y de sus materiales”.