Beatriz, Toni, Boti y Uge: cuatro figuras esenciales del activismo LGTBI en España

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Boti, Toni, Beatriz, y Uge, retratados por EFE.
Boti, Toni, Beatriz, y Uge, retratados por EFE.
Kiko Huesca / EFE

Beatriz, Toni, Boti y Uge. Son cuatro figuras destacadas del activismo LGTBI, que han contribuido a la conquista de derechos del colectivo como el matrimonio igualitario o la futura ley trans y que en este 28 de junio alzan la voz para reivindicar el camino que aún queda por delante y alertar de los discursos de odio.

Se trata de Beatriz Gimeno, Toni Poveda, Boti García Rodrigo y Uge San Gil, que en una entrevista con Efe cuentan su paso al frente de la Federación Estatal de Lesbianas Gais Trans, Bisexaules, Intersexuales y más (Felgtbi+), que este año cumple 30 años y cuyo bagaje es imprescindible para comprender los hitos conseguidos por el colectivo en España.

La lucha por una utopía consentida

“La Federación se había fundado en los noventa, pero se quedó en un periodo de latencia; no tenía actividad y en un momento dado unas cuantas personas decidimos refundarla para, fundamentalmente, tener una herramienta que luchara para conseguir modificaciones legales en España”, recuerda Gimeno, quien presidió la federación entre 2003 y 2007.

Era finales de la década de los 90 y principios de los 2000 y entre esas personas se encontraba el socialista fallecido Pedro Zerolo, la propia Gimeno, Poveda y García Rodrigo.

El objetivo de entonces, recuerdan los tres activistas, fue conseguir el matrimonio igualitario, algo que llegó en 2005 durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. “Era el momento propicio; se tuvieron que juntar muchos factores, pero desde luego teníamos claro que había que luchar por conseguirlo”, señala Gimeno.

“Fue el inicio de la lucha por la utopía, para ir a por la igualdad legal plena”, apunta García Rodrigo, actual directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI.

Cuando se aprobó la ley, la presidenta de la Federación era Gimeno, ahora diputada de Unidas Podemos en la Asamblea de Madrid, y fue un hito que ella pensó que no vería nunca.

“Queríamos que se casara gente porque teníamos la impresión de que así nadie pensaría en retrotraer o derogar la ley. Daba mucha alegría comprobar cómo la gente, incluso la conservadora, enseguida se animó; las madres empezaron a ir a las bodas, y votantes del PP cuando eran sus hijos los que se casaban tan contentas y con la pamela”, recuerda Gimeno.

Consolidar derechos

A ella le sucedió Toni Poveda, que comenzó su periodo de presidente de la FELGTB -con él la Federación incluyó la B de bisexuales-, allá por 2007.

El PP había puesto el recurso de inconstitucionalidad en contra del matrimonio igualitario y acababa de entrar en vigor la ley que permitía a las personas transexuales cambiar de nombre y sexo en el Registro Civil y en el DNI sin necesidad de cirugía.

En esa época, recuerda Poveda, uno de los objetivos de la Federación fue consolidar el derecho al matrimonio y también recordar a la ciudadanía que había un partido, el PP, “que podía tirar para atrás una ley que nos había dado derechos y una inyección de autoestima que nunca había tenido nuestro colectivo”.

Integrar a las personas transexuales y seguir construyendo espacios para dar respuesta al VIH se incluían también entre las metas, señala Poveda.

“Absolutamente receptiva”

Boti García cogió las riendas de la Federación en 2012, el matrimonio igualitario ya estaba completamente normalizado en la sociedad española, y había que trabajar por conseguir dar más pasos para la igualdad real.

Para esta histórica activista de los derechos LGTBI, la sociedad española “siempre ha sido absolutamente receptiva a la disidencia sexual”.

Como muestra, cuenta durante la entrevista una anécdota con un taxista: iba en un taxi y hablaban en la radio del matrimonio igualitario, y se giró el taxista y me dijo, “Que les den lo que piden, no quitan nada a nadie”. Boti, en ese momento, se dio cuenta de que el colectivo LGTB “tenía conquistada a la sociedad, había conseguido claramente el apoyo social”.

Culminar la Ley Trans

Y la sociedad ha avanzado, pero aún queda mucho camino por recorrer, insiste la actual presidenta de la Felgtbi+, Uge San Gil, y la entrada en vigor de la ley trans es “el principal reto”, pero no el único: combatir los discursos de odio y que haya educación en la diversidad dentro de las aulas para acabar con el acoso a los adolescentes y jóvenes LGTBI.

“Queda mucho por conseguir en España; tenemos que conseguir conquistar la ley trans: que nadie venga y eche para atrás lo que está ganado, tratar la lgtbifobia social e institucional y estamos fomentando un pacto social y de Estado contra los discursos de odio en las instituciones, seguimos también trabajando en una sociedad con respeto”, detalla.

Tiempos difíciles

Para Toni Poveda, por mucha igualdad legal que haya, “hace falta más, mucha pedagogía social en el ámbito educativo especialmente”, y considera “muy importante” trabajar para que “discriminar no sea tan gratuito como sale en este momento”, además de culminar la ley trans.

“Tiene que salir adelante porque nos jugamos mucho. Vienen tiempos difíciles, y cuanto mayor protección legal haya hacia las minorías más discriminadas, mayor posicionados estaremos para reivindicar que no se dé un paso atrás”, afirma.

En este sentido, Boti García recuerda una frase de Pedro Zerolo: ”Él decía que los derechos se conquistan, se disfrutan”. A su juicio, el colectivo ha tenido una época de conquista, ha tenido y tiene una de disfrute, y “ahora toca la época de defender los derechos”.

“No solo en España hay peligro con los fascismos incipientes, partidos que no nos quieren nada y que quieren retrotraer a la época del blanco y negro, que conozco bien porque crecí bajo el yugo del fascismo. Existe esa realidad de querer anularnos, apartarnos de la vida. No lo van a conseguir: la sociedad entera está con nosotros”, sentencia García Rodrigo.

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