INTERNACIONAL
07/03/2020 10:24 CET

Biden contra Sanders: cómo las primarias demócratas vuelven a ser una pugna entre continuidad o revolución

De fondo, la pregunta clave: ¿hay alguien capaz de ganar a Donald Trump?

REUTERS
Imagen de archivo de Biden (izq) y Sanders (der)

Hubo un periodo de tiempo en el que EEUU soñó que, esta vez sí, tendría una mujer como presidenta. Pero los nefastos resultados de Elizabeth Warren la obligaron a retirarse de la contienda por la nominación. También hubo un tiempo en el que el país se imaginó con su primer presidente gay, un joven que volvía a despertar las mismas ilusiones que antaño generaba un ya muy lejano Barack Obama. Pero Pete Buttigieg tampoco supo convencer y esta semana se ha bajado del tren hacia la nominación.

Por el camino se han quedado también las aspiraciones de un multimillonario Michael Bloomberg y, echando la vista más atrás, de un heterogéneo grupo en el que figuraban afroamericanos, asiáticos… Para, al final, volver a la misma realidad de siempre. El actual presidente estadounidense, Donald Trump, peleará por la Casa Blanca contra un demócrata de rasgos de sobra conocidos: varón, blanco, y de más de 60 años. Esto es o Joe Biden (77 años) o Bernie Sanders (78 años).

Los demócratas volverán, por tanto, a tener que elegir entre la “revolución” izquierdista del senador Sanders o el pragmatismo centrista del exvicepresidente Joe Biden. Un calco casi exacto de lo que pasó en 2016, cuando Hillary Clinton, favorita entonces del establishment -como ahora lo es Biden- se midió victoriosa contra Sanders. El final ya se lo conocen.

La ‘amenaza’ de Sanders

Como si no hubiera pasado el tiempo, los enemigos de Sanders, incluido Trump, se sirven de los mismos argumentos que entonces para tumbar su nominación: es un “comunista”, “socialista” peligroso. El mensaje parece que, de nuevo, está calando entre los seguidores del partido, como prueba el hecho de que Bloomberg, que además de multimillonario es el exalcalde de Nueva York y un referente del ala moderada, haya anunciado su respaldo a Biden. El exalcalde de South Bend, Indiana, Pete Buttitieg, o la senadora por Minnesota Amy Klobuchar, que se retiraron justo antes del Supermartes, apelaban, como Bloomberg, a los votantes moderados que ven una eventual candidatura de Sanders como una amenaza para los demócratas en las elecciones presidenciales.

Las bolsas tienen también un claro favorito. Basta con echar un vistazo a lo que ocurrió en el parqué neoyorquino horas después del Supermartes para comprobarlo. Wall Street subió con fuerza por el ascenso del candidato demócrata centrista frente al izquierdista Bernie Sanders, y el Dow Jones de Industriales cerró la sesión con una ganancia del 4,53%. Al término de las operaciones en la Bolsa de Nueva York, el Dow Jones aceleró su avance hasta sumar 1.173 puntos, situándose en 27.090,86; el selectivo S&P 500 progresó un 4,22%, hasta 3.130,11 enteros; y el índice compuesto del mercado Nasdaq, que reúne importantes empresas tecnológicas, se incrementó un 3,85%, hasta 9.018,09.

Biden lidera el número de delegados con 596 frente a los 531 que suma Sanders

Pero todavía no hay nada garantizado y, guste o no al establishment más purista, la contienda no puede estar más reñida: Biden lidera el número de delegados con 596 frente a los 531 que suma Sanders. En el conjunto del país, Biden lidera hasta ahora las primarias y también las encuestas nacionales de opinión con un 27,5% de la intención de voto, según el portal especializado Clear Real Politics, seguido de Sanders, con el 26%.  

Los hispanos, jóvenes y afroamericanos

Analizando con lupa de dónde viene el apoyo hacia cada uno de los candidatos entre sus votantes, hay que detenerse sí o sí en cómo se comportan el electorado hispano y negro. De hecho, el éxito de Biden en el Supermartes se debe en gran parte a su popularidad entre el electorado negro,el mismo que se le resistió en 2016 a Sanders y que en la actualidad parece que sigue siendo su gran reto. En Alabama, donde la mitad del electorado es negro, el 72% votó por Biden, como lo hizo también el 60% en Virginia o más de la mitad en Texas y Carolina del Norte. Al que fuera vicepresidente de Obama también lo prefirieron las mujeres y las personas mayores. Por su parte, Sanders conquistó, especialmente en California, a los hispanos (casi la mitad de los latinos le apoyaron), jóvenes y votantes independientes.

Pero los hispanos no son un todos a una y que Sanders no oculte ciertas simpatías hacia la revolución cubana, así como sus viajes de antaño a países comunistas, pueden perjudicarle, sobre todo en Florida, un estado clave que alberga a una gran comunidad de refugiados cubanos. De hecho, Biden supera por casi 50 puntos a Sanders en las intenciones de voto para las primarias del Partido Demócrata en Florida, que se celebrarán  el próximo 17 de marzo. Así, Biden ha obtenido un 61,2% frente a un 11,9% de Sanders en la encuesta de St. Pete Polls.

A nadie se le escapa la importancia de este Estado, que no tiene un patrón de voto fijo y lo mismo puede inclinarse por los demócratas que por los republicanos. Un dato más, que puede perjudicar claramente a Sanders: tradicionalmente ha tenido un bloque de electores cubanos que favorece las políticas republicanas de sanciones al régimen de Cuba.

En lo que a los jóvenes se refiere, otro bastión con el que Sanders cuenta, tampoco está nada hecho. Mirando a los datos del Supermartes, en ningún Estado los menores de 30 años superaron el 20% de participación, según las encuestas a pie de urna publicadas por The New York Times. Otro dato a tener en cuenta a la hora de predecir quién apoyaría en noviembre a Sanders.

Mientras las bases demócratas se decantan por uno u otro candidato, en Estados Unidos planea la pregunta clave que se extiende más allá de sus fronteras: ¿existe un candidato capaz de plantar cara a Donald Trump? Él, claro está, dice que no.