INTERNACIONAL
01/05/2021 10:25 CEST | Actualizado 06/05/2021 17:49 CEST

Biden contra Trump: cómo un presidente rompe con su predecesor en solo 100 días

En esta simbólica marca el líder demócrata gana con soltura, pero no es oro todo lo que reluce.

Pool via Getty Images
Imagen de archivo de Joe Biden en la Casa Blanca

Cien días con Joe Biden o cien días sin Donald Trump. Se mire cómo se mire, la realidad es que Estados Unidos no es, ni de lejos, el mismo país que hace un año. Esta simbólica marca que analiza los primeros pasos dados por un nuevo presidente estadounidense, en estos tiempos que corren es, cuanto menos, toda una declaración de intenciones del actual líder de EEUU. Porque lo que ha hecho el nuevo inquilino de la Casa Blanca durante este periodo ha sido justo eso: acabar con todo lo que su predecesor quiso impulsar, marcar distancias y, ante todo, cumplir con lo prometido en campaña. O dicho de otra manera: en estos cien días ha hecho todo lo que Trump no hizo en ese mismo plazo cuando tuvo la oportunidad.

Durante su campaña presidencial en 2016, Trump prometió por activa y por pasiva que en sus primeros 100 días derogaría el ‘Obamacare’ (la reforma sanitaria de Obama), construiría un muro en la frontera con México o que se dedicaría a nombrar sólo a jueces con tendencias conservadoras. Pero no hizo ninguna de estas cosas. Eso sí, sembró un caos sin precedentes en la Administración a base de, por ejemplo, vetar la entrada de refugiados e inmigrantes de varios países musulmanes a EEUU, o de gestionar nefastamente la dimisión de su asesor de seguridad nacional en mitad del escándalo por presuntos contactos con funcionarios rusos.

Frente a ese caos, llegó la experiencia y la calma de Biden, que pasó de las palabras a los hechos: cumpliendo con lo prometido, empezando por borrar de un plumazo la herencia más polémica de Trump. Cuando sólo habían pasado cinco horas desde que había jurado como el presidente número 46 de Estados Unidos se sentó en su escritorio del despacho oval y firmó diecisiete órdenes ejecutivas y un proyecto de reforma migratoria de urgencia. Entre lo firmado, toda una declaración de intenciones: la vuelta a la OMS y al Acuerdo del Clima, paralizar del muro y las deportaciones de inmigrantes. Otra diferencia con Trump: Biden sí convirtió en humo el legado de su predecesor, algo de lo que no fue capaz tan rápido el republicano con lo hecho por el expresidente Barack Obama.

También desde que asumió las riendas del país tanto el control de la pandemia como el impulso de la economía han sido sus grandes prioridades. Y ha salido ganando con creces.  Prometió administrar 100 millones de dosis de la vacuna COVID-19 en sus primeros 100 días y así lo hizo. Se permitió, de hecho, hasta doblar su apuesta: se propuso llegar a los 200 millones de inyecciones y también lo ha logrado. “Él sabía que lo iba a conseguir, porque es muy conservador a la hora de hacer promesas. También hay que ser justos y el tema de que se lograra la vacuna y el número de vacunas administradas es algo que viene de la administración anterior. ¿Cuál es el logro de Biden? La gestión en la distribución, los inyectables han llegado a muchos estados e incluso está haciendo promesas de vacunas como ayuda humanitaria al exterior, lo que son muestras de que se ha hecho una buena gestión”, explica Cristina Crespo, coordinadora general del Instituto Franklin-UAH.

En el plano económico ha aprobado un plan de estímulos por valor de 1,9 billones de dólares para combatir la emergencia sanitaria y alejar el riesgo de la recesión. Por si todo esto fuera poco, su aprobación en las encuestas de opinión pública se sitúa en alrededor del 54%, un porcentaje que Trump jamás llegó a alcanzar.

Todo esto, en opinión de Cristina Crespo, ha hecho que Biden se haya consolidado ya “como presidente”. “Han sido los primeros 100 días de un no presidente Trump, él quería devolver a la institución de la presidencia de EEUU la seriedad que le corresponde y para ello muchas de sus acciones básicamente se han centrado en desmantelar todo lo que había hecho Trump  y también ha intentado dar una imagen de seriedad, traer a la institución todo lo que él considera que tiene que ser”, explica Crespo.

Biden quería devolver a la institución de la presidencia de EEUU la seriedad que le corresponde

Así que Biden es el claro ganador frente a Trump en lo que a la actividad de presidente de EEUU se refiere en estos 100 días. Pero no es oro todo lo que reluce: hay un gran escollo en lo que lleva de presidencia el demócrata, y no es fácil de pasar por alto porque está vinculado nada más y nada menos que a la inmigración. El número total de inmigrantes indocumentados que han sido detectados en la frontera de EEUU con México es mayor que en el mismo periodo de cualquiera de los tres años anteriores, según datos recogidos por la BBC. Esto ha provocado que Biden reciba críticas incluso dentro de su propio partido.

“Es algo muy complejo que depende también de sus países vecinos, empezando por México. Lo que le critican es que no ha cumplido la promesa de aumentar el tope de refugiados que buscan asilo en EEUU. Él prometió subirlo a 60.000 (está en 15.000) y no lo ha hecho en estos primeros 100 días y esta es la crítica principal que está recibiendo”, explica Crespo.

Pese a ello, Biden sigue trabajando para enmendar errores, incluida la gestión de la crisis migratoria. Y si hay algo que se nota ya en estos 100 días es que la prioridad de Biden es algo que a Trump ni se le pasó por la cabeza: mejorar la imagen de EEUU -recuperar el prestigio perdido-, priorizar la agenda social y marcar líneas rojas con gobiernos que no sean transparentes, como Rusia, a cuyo presidente el líder estadounidense no dudó en calificar de “asesino”. Esto último, a Trump, encumbrado por Putin, tampoco se lo llegó ni a imaginar. 

De momento Biden gana a Trump en la marca de los 100 días, pero su examen real, el que le terminará de encumbrar o le convertirá en un pato cojo -que se le puede aplicar al actual líder de EEUU ya que no se volverá a presentar-, llegará con las elecciones de medio mandato -las midterm-, de dentro de año y medio. Y ahí sí que no habrá vuelta atrás.

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