INTERNACIONAL
07/11/2020 17:31 CET | Actualizado 07/11/2020 20:46 CET

Joe Biden gana las elecciones de EEUU

El triunfo del demócrata en Pensilvania finiquita cuatro años de mandato de Donald Trump, que amenaza con judicializar el resultado.

Las encuestas han vuelto a fallar, pero no tanto esta vez, y el demócrata Joe Biden ha sido proclamado ganador de las elecciones a la presidencia de Estados Unidos cuatro días después de la gran cita electoral. El conteo de votos ha hecho sudar hasta el último minuto a millones de personas de todo el mundo que han ido siguiendo los resultados, y a todos los estadounidenses que se han acostado, levantado, vuelto a acostar, a levantar, y así sucesivamente, con su futuro pendiente de un hilo. Es el fin de los cuatro años de la era Trump.

Por el momento, y si los jueces no dictan lo contrario, los resultados indican que el 20 de enero se pondrá fin a una de las presidencias más polémicas en la historia moderna de Estados Unidos, la de Donald Trump, un mandatario que ha soltado unas 20.000 mentiras en los últimos cuatro años, que ha separado a miles de niños migrantes de sus familias, que ha endurecido las condiciones para pedir asilo, que quiere ilegalizar el aborto, y que ha negado una y otra vez la amenaza del cambio climático y el peligro del coronavirus, pese a que él mismo tuvo que pasar por el hospital tras infectarse.

Después de un recuento agónico en los estados de Arizona, Nevada, Georgia, Pensilvania y Carolina del Norte, Biden ha vencido al todavía presidente gracias a los 20 votos electorales de Pensilvania y posteriormente a los 6 de Nevada. Con ellos ha alcanzado 280 votos de los 270 necesarios para la victoria, frente a los 214 que lleva el republicano, que sigue empeñado en negar su derrota y en poner en duda la legitimidad del proceso electoral sin mostrar ninguna prueba de ello.  

El candidato que pedía “salvar el alma” de Estados Unidos se ha convertido en el más votado de la historia del país y ha logrado imponerse en las urnas por un resultado ajustado —4 millones de votos de ventaja— en unos comicios históricos marcados primero por la pandemia y después por las acusaciones infundadas de Trump de fraude electoral. Más de 150 millones de personas han votado en estas elecciones, y de ellas más de 100 millones lo han hecho por correo o por adelantado, lo que ha llevado a retrasar el recuento de papeletas hasta este sábado.

Junto con Biden estará Kamala Harris, su candidata a vicepresidenta, que se convertirá en la primera mujer, afroamericana y asiaticoamericana en llegar al puesto. Ambos representan el ala moderada de los demócratas, y ambos llevan unos cuantos años de experiencia a sus espaldas: Biden, como senador por Delaware durante 36 años y vicepresidente con Barack Obama durante 8; Harris, como fiscal general y senadora por California

Carolyn Cole / Los Angeles Times via Getty Images
Kamala Harris, en un mitin el 2 de noviembre de 2020 en Philadelphia, Pensilvania. 

Frente a ellos, Donald Trump y Mike Pence, sus rivales en las urnas. El primero amenazó con no aceptar el resultado si su nombre no salía vencedor y, por una vez, ha cumplido su promesa

La propia noche electoral, cuando Biden ya había comparecido públicamente para pedir paciencia y reconocer que a esas horas no había un claro vencedor, Trump se dirigía a la nación para vociferar lo que ya venía semanas despotricando en Twitter: que había que dejar de contar los votos —a falta de millones de papeletas por registrarse—, que él había ganado, que lo que pretendían hacer los demócratas (reiteramos: contar votos) era un fraude. 

“La declaración del presidente de esta noche [...] ha sido indignante, sin precedentes e incorrecta”, señalaba poco después la jefa de campaña de Joe Biden, Jen O’Malley Dillion, mientras la mitad de la población seguía pasmada con las palabras de su presidente, que hasta la red social Twitter marcó como “engañosas”.

Pero la cosa no quedó ahí. El jueves, el equipo de campaña de Trump presentó cuatro demandas para recontar los votos en Wisconsin, donde se produjo un vuelco a favor de Biden, y para frenar el conteo en los estados disputados de Michigan, Pensilvania y Georgia. La Justicia ya ha respondido tumbando los recursos de Donald Trump por el recuento en Michigan, Georgia y Nevada, pero el presidente no se da por vencido, se considera ganador sin tener pruebas y ya ha anunciado que acudirá incluso al Tribunal Supremo para que decida quién debe ocupar el Despacho Oval. 

La última de las 20.000 mentiras de Trump

Estas elecciones han sido un referéndum sobre la gobernanza de Trump, y la pandemia ha pesado bastante, pero no todo lo que se esperaba en un país con más de 230.000 muertes por coronavirus, más de 9 millones de contagiados, una sanidad profundamente desigual y una economía muy tocada.

Irónicamente, al republicano no le ha ido nada mal en estados con altas tasas de mortalidad por covid. Trump ha sacado ocho millones de votos más que en 2016, pero no podrá darse el gusto de batir el récord de Biden, que con 75 millones de apoyos ya puede decir que es el candidato más votado de la historia de Estados Unidos.

ANGELA WEISS/AFP via Getty Images
Biden, en un acto en Dallas, Pensilvania, el 24 de octubre.

Aunque Trump comenzó fuerte la noche electoral, llevándose los 29 votos de Florida —con una población latina mayoritaria—, los 38 votos de Texas, y los 18 de Ohio, el demócrata recibió buenas noticias a partir del miércoles, cuando se colorearon de azul Arizona, con 11 votos electorales, Minnesota y Wisconsin, con 10 votos cada uno, y Pensilvania, con los 20 votos que han inclinado al fin la balanza.

Biden, ese candidato de origen humilde que no iba sobrado de carisma ni de labia, ha vencido sin entusiasmar demasiado en unos comicios que ponen más que nunca de manifiesto la división y polarización del país, algo que ya se vio en 2016, cuando Trump ganó con 65 millones de votos frente a los 62 millones de la candidata demócrata, Hillary Clinton.

Cuatro años después, la diferencia de votos ha sido similar, pero estos saben a gloria a los millones de votantes demócratas que en 2016 vieron cómo su candidata ganaba el voto popular pero perdía los preciados votos electorales.

El récord de llegar a la Casa Blanca con 78 años

El que fuera vicepresidente con Barack Obama consigue así alcanzar la Casa Blanca a sus 78 años, convirtiéndose en el presidente electo de más edad en Estados Unidos. Para sus seguidores, Biden es ‘el tío Joe’ (“uncle Joe”); para Trump y sus acólitos, es el ‘dormilón’, “sleepy Joe”.

Joe Biden, marcado por la tragedia familiar tras perder a su primera mujer y a su hija pequeña en un accidente de coche y luego a su hijo mayor por cáncer, llega a la Casa Blanca con espíritu reformista, y con la inmensa tarea de revertir las políticas de su predecesor, si el Tribunal Supremo no dice lo contrario. Entre sus propuestas estrella están ampliar el Obamacare para dar cobertura sanitaria al 97% de los estadounidenses, regularizar a 11 millones de migrantes indocumentados y sentar las bases para alcanzar una “economía de energía limpia” al 100% para 2050.

Este 7 de noviembre será recordado como el día en el que el dormilón Joe derrotó al magnate Donald, y este último tendrá que reconocerlo, pese a resistirse y a poner en duda una y otra vez todo resultado que no le dé a él la victoria.  

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