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22/08/2020 07:10 CEST | Actualizado 22/08/2020 07:10 CEST

Bildu y PSE

Mi compañera ha demostrado que no vale. Convertirse en la tercera fuerza política lo confirma.

Europa Press News via Getty Images
La candidata a lehendakari por el PSE, Idoia Mendia, durante un mitin en la reciente campaña electoral vasca. 

Algunos comentan que el combate democrático de la familia Múgica contra la extinta ETA/HB, y hoy con Bildu, es personal. Aciertan. Asesinaron a mi tío Fernando en 1996. Desconocen que antes y ahora lo que prevalece en nuestra familia, no hay contradicción, resulta ajeno a los sentimientos. Se centra en la lucha política. En 1988, con la publicación de mi primera novela, En los hilos del títere, El País me realiza una entrevista. Preguntan por los terroristas. Contesto: Son unos hijo de tal. Conocía un suceso. En los primeros 70 del  siglo pasado, de modo tangencial y a través de personas interpuestas, ETA se aproxima a los líderes del clandestino PSE en busca de colaboración. La respuesta es un no rotundo. Nuestros líderes sabían que la VI asamblea de ETA, celebrada en agosto de 1970 en Bayona, sentenciaba: “Podemos afirmar que la dictadura del general Franco está siendo para nuestro pueblo más positiva  que una república democrático-burguesa, que hubiera ahogado nuestras aspiraciones sin crear unas tensiones como las que ahora disponemos para lanzar el pueblo a la lucha”.

Puntos de Bildu en el programa electoral de las generales: Defender el derecho a la autodeterminación a través de un referéndum. Combatir el Régimen del 78. Derogar las leyes antisociales impulsadas por el PSOE y el PP.

Lo del referéndum es anticonstitucional y se carga el consenso de las libertades votadas también por los vascos. Derogar leyes del PSOE, las de justicia social aplicadas en Euskadi, es un calco del Gobierno polaco. Combatir el régimen del 78 y propuestas similares de Bildu se parecen a los artículos de Benito Mussolini en Il popolo d’Italia. Aberraciones dirigidas al jefe de Gobierno Luigi Facta, a los socialistas y comunistas.

Frases de Arnaldo Otegi, el capo di tuti capi de Bildu: 

  • 31 de marzo de 2002. Fiesta del Aberri Eguna: ”¡Gora Euskadi ta Askatasuna!”, proclama que en euskera deriva en “Viva ETA”.
  • 1 de marzo de 2016, tras salir de la cárcel: “Me alegro de que los que vivían con escoltas puedan vivir en paz”.

Lo último representa el blanqueo del dolor y la sangre derramados por ETA. El lobo comienza a vestirse con piel de oveja. Otegi, a partir de 1977, roba coches a mano armada, asalta al Gobierno Militar de San Sebastián, secuestra del director de Michelín, etc.

Prueba de su catadura es que todavía no ha condenado los crímenes de ETA, y que al ser preguntado responde con evasivas. Considera necesarias, consecuencia lógica de sus negativas, las víctimas mortales del fascio etarra. La actual mentira en la que se envuelve obedece al cómputo de votos. Su disfraz le ha servido en las recientes autonómicas, gracias en buena medida al PSE y al PSOE. Si el histórico dirigente de mi partido, iniciador del socialismo vasco, Facundo Perezagua, asomase de la tumba, nos mandaría a galeras al conjunto de los socialistas.

Mi compañera ha demostrado que no vale. Convertirse en la tercera fuerza política lo confirma.

No olvidemos que la portavoz de Bildu en el congreso, Mertxe Aizpurua, fue editora del rotativo Egin y fundadora del periódico Gara. Egin y Gara marcaban objetivos a ETA que acababan en asesinatos (repasen las hemerotecas). La audiencia nacional condenó a Aizpurua por apoyar al terrorismo. En 2018 público un libro que ensalzaba a dirigente etarra Artapalo. ¿Alguien puede creerse que en solo dos años haya repudiado la lucha armada? 

Bildu se abstiene en la sesión de investidura de Pedro Sánchez. Ningún presidente del Gobierno le debe nada a los herederos del brazo político de los etarras. Mi secretario general no respondió a los insultos de Mertxe Aizpurua. Se limitó, en su replica de seis minutos, a: “tenemos problemas de pasado”, “no le veto”. “No le veto” justifica sin pretenderlo a los líderes de la formación y sus discursos. Siempre mienten con un pacifismo de pacotilla a sus votantes. Lo que sucede a continuación, en los primeros meses de legislatura, son los rebrotes de la kale borroka. Veintinueve actos vandálicos a raíz de la huelga de hambre del etarra Patxi Ruiz y dirigidos, no seamos ingenuos, por Bildu, salvo el ataque a unas oficinas de Sortu. Un perro se les escapó, al igual que a ETA algunos de sus terroristas. No se confundan, no achaco a lo liviano de la réplica de Sánchez el repunte de los violentos. El problema radica en la interpretación de Bildu: ancha es Castilla, Euskadi en este caso. Al cabo, en un ejercicio de conciliación contraproducente, Pedro Sánchez no acertó. 

He nacido en el útero del socialismo vasco. Mi madre, la novelista Faustina Díaz, llevaba a Francia documentos del partido clandestino en la bolsa de los pañales y traía dinero para el partido cosido en el forro de su abrigo. Por eso me repugna el encuentro y la publicitada foto de Arnaldo Otegi e Idoia Mendia, secretaria general del PSE. En la foto y el brindis las sonrisas de ambos recuerdan a las de un majo y una maja madrileños bajo el reinado de Carlos III. Mi compañera Idoa Mendía ofende a las víctimas del terrorismo, y en primera persona a las socialistas, sabiendo que todas las muertes son iguales. Las ultraja porque Otegi, aparte de no condenar los atentados, en su día los instigó y aplaudió. Los militantes de Bildu siguen, con otras palabras, con la matraca de la marginación del extranjero y del que se considere español. El PNV desterró hace años estos pilares de Sabino Arana. Bildu continúa con el intento de división de la ciudadanía vasca. Idoa Mendia ni lo conoce ni lo entiende. De lo contrario no hubiese permitido un retrato que obedece al tacticismo o cortoplacismo en política, siendo lo importante la estrategia, el corto, el medio y el largo plazo. Su carencia de estrategia conduce a los pésimos resultados del PSE en las autonómicas y al trasvase de votos a Bildu, desde Podemos. Y bastantes de los nuestros a causa de la coalición gubernamental. A Aizpurua le faltó dar una explicación clara de la alianza gubernamental en el contexto vasco. Mi compañera ha demostrado que no vale. Convertirse en la tercera fuerza política lo confirma. Ni siquiera ha advertido que la mayoría de los vascos rechazan la independencia. El concierto desaparecería privándoles de una alta calidad de vida.

Los militantes de Bildu siguen, con otras palabras, con la matraca de la marginación del extranjero y del que se considere español.

En conciencia, formado el Gobierno con el PNV, Idoia Mendia tiene que dimitir.

Tampoco recordaba Mendia que la aproximación a los radicales trae vientos negros. No mentaré, respeto a la familia, a un líder del partido que se acercó a ETA, hombre de buenas intenciones. No cumplidas las expectativas de los mafiosos, la banda lo asesinó. Al único que no le ha ocurrido es al compañero Eguiguren, un submarino del independentismo en las filas del partido, cuya virtud se basa en no cambiar de pensamiento en décadas, no como tantos.

No resulta extraño que los cachorros de la kale borroka pintaran de rojo sangre el domicilio de Idoa Mendia. Que mi compañera aceptase la reprobación del acto de Arnaldo Otegi clama al cielo. Ignora que en el mundo abertzale no se mueve una brizna sin el permiso de Otegi. A mi juicio la conclusión es que Otegi ordenó el ataque.

Se han volcado ríos de tinta sobre que los exiliados, doscientos mil coaccionados por HB/ETA, puedan votar en las elecciones vascas. Habría que cambiar la ley, lo que conduciría a la desigualdad con otras CCAA. Lo ideal sería que los exiliados se empadronasen de nuevo en Euskadi. Les concedería el derecho al voto en las siguientes autonómicas. Bildu caería en picado.

El PSE, si ambiciona gobernar, debería armarse de argumentos contundentes opuestos a Bildu, con un escrupuloso respeto a sus votantes. ¿No los hará inmerso en la olla a presión de Podemos?

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