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Olvídate de Rosalía, la importante de verdad es Billie Eilish

La cantante de 18 años ha sido la segunda más escuchada en el mundo en Spotify en 2019 e interpretará el tema principal de ‘007’.
Billie Eilish, en el ACL Music Festival 2019.
Billie Eilish, en el ACL Music Festival 2019.

Billie Eilish parece que siempre está enfadada. Nació ya bien entrados los 2000 y comparte con los de su generación —llamados centennials— el desencanto con la sociedad, la ansiedad casi constante y un eterno sentimiento de decepción adolescente que parece gritar: “¡Que os jodan!”. Ha conseguido ponerle banda sonora a los marginados y petarlo a nivel mundial. Todo, viviendo con sus padres.

Podría pasar desapercibida como un icono teen pop más, un futuro juguete roto como Selena Gomez o Miley Cyrus. Pero no lo hace. El éxito de esta estadounidense de 18 años recae en sus diferencias. Gracias a eso, el triunfo de Billie Eilish Pirate Baird O’Connell, tal y como aparece en su documento de identidad, sobrepasa al de las chicas Disney que suele lanzar la industria.

Ha conseguido enamorar a Thom Yorke, vocalista de Radiohead, que dijo de ella que era la única “que hacía algo jodidamente diferente ahora mismo”, e incluso al exmiembro de Nirvana Dave Grohl, que la comparó con el mismísimo Kurt Cobain. “Lo mismo que está sucediendo con ella, pasó con Nirvana en 1991. La gente dice: ’¿Está muerto el rock?’ Cuando miro a alguien como Billie Eilish, veo que el rock and roll no está cerca de morir”, aseguró.

Su pop también gusta a los indies más intensos. Más aún cuando en España se anunció el pasado mes de marzo que iba colaborar con Rosalía en un tema que todavía guardan ambas bajo la manga.

Todo este éxito se tradujo en 2019 en convertirse en la segunda artista más escuchada del mundo en Spotify en 2019 y su tema bad guy, el segundo que más reproducido a nivel mundial.

Eilish escribe un capítulo de historia cada día. El último ha sido esta semana, cuando ha anunciado que interpretará la canción principal de la nueva entrega de 007: Born to die. Esta sería su segunda incursión en el cine después de participar en la oscarizada Roma en 2018. La de James Bond tiene un valor especial ya que es la más joven en hacerlo.

Pero no solo eso. Ha sido la única mujer que ha conseguido colocar 14 canciones simultáneamente en el top 100 de Billboard y el próximo 26 de enero puede entrar en la lista de artistas más jóvenes en ganar un Grammy. De hecho, ya es la más precoz en estar nominada en cuatro de las categorías principales: Artista Revelación, Disco, Canción y Grabación del Año. En total opta a seis premios. Rosalía, a tres.

Billie Eilish en el Coachella en 2019.
Billie Eilish en el Coachella en 2019.

Una canción de fin de curso y ruidos de dentista

A la familia O’Connell Baird les salió una joven artista con solo 14 años. Aunque no es tan sorprendente teniendo en cuenta que su madre, Maggie Baird, es actriz y su padre, Patrick O’Connell, es guionista, y Billie Eilish se educó en casa para poder acercarse a las artes. Lo que sí llamó la atención de medio mundo fue cómo alcanzó el éxito.

La trayectoria de Billie Eilish va ligada a la de su hermano Finneas, que compone con ella y produce sus temas, y precisamente en él está el origen de su primer hit viral, Ocean Eyes, publicado en 2015. El tema fue compuesto por Finneas para su banda y se la cedió a su hermana para una coreografía que le había pedido su profesora de baile. La hermana pequeña la interpretó, la subió a la plataforma de música SoundCloud y la magia de internet hizo el resto.

Se viralizó hasta el punto de que acumuló dos millones de reproducciones en Spotify en un año. Desde entonces, Billie Eilish funciona más como un dúo que como una solista. Finneas es su sombra, hasta tal punto de que si Billie va a un festival, su hermano de 22 años va con ella (véase el cartel del MadCool).

Aunque este primer golpe de éxito fue más bien una bofetada. La popularidad repentina la hizo caer en depresión con solo 14 años, a esto se sumó cayó una lesión en el tobillo que hizo que tuviera que dejar el baile a nivel profesional y a la dismorfia corporal que sufre y que la hace vivir acomplejada con su físico hasta el punto de autolesionarse. De ahí que vista con ropa ancha y sin dejar ver su cuerpo.

“Cuando una persona piensa en Billie Eilish a los 14 años, piensa en todas las cosas buenas que le pasaron. Pero yo solo puedo pensar en qué desgraciada era. Qué angustiada y confundida estaba. De los 13 a los 16 fue bastante duro”, confesó en una entrevista a Rolling Stone. La artista también fue diagnosticada a muy temprana edad con el síndrome de Tourette, que le provoca tics y movimientos involuntarios que trata de controlar constantemente.

Empezar con mal pie en la industria, no ha evitado que Eilish fuera dando forma a distintos singles que agrupó en el EP Don’t smile at me e incluso participase en la banda sonora de la serie de Netflix Por trece razones en 2017 con su tema Bored. Tras petarlo con varias colaboraciones, entre ellas la del rapero californiano Vince Staples, fue telonera de Florence and the Machine en 2018.

En marzo de 2019 llegó su primer disco, When We All Fall Asleep, Where Do We Go? Con todos su. El más viral es bad guy, aunque el más llamativo es bury a friend. Para esta canción, Eilish tiró de una filia personal: el dentista. Su hermano la ayudó en la composición y logró crear un hit con los sonidos de los instrumentos dentales, cristales rotos y demás ruidos perturbadores dignos de una película de miedo. “Entierra a un amigo”, el mensaje es más que claro. Toda una oda a la depresión.

Donde el resto de artistas meten bases de reguetón, abusan del vocoder y del autotune, ella utiliza los silencios y los susurros mezclados con ruidos orgánicos como máxima expresión.

Marcas, joyas y hip hop: vuelve lo emo

La estética perturbadora y un tanto creepy de Eilish bebe de sus episodios de ansiedad y depresión, pero sobre todo de la generación a la que pertenece y que no tenía referentes de cultura emo. Arañas saliendo de la boca en videoclips, lágrimas de sangre negra y, por supuesto, el pelo teñido de colores llamativos que ya es su seña de identidad. Nada amable para agradar al gran público.

Eilish ocupa el hueco en la industria en el que un día estuvieron Avril Lavigne, Green Day o My Chemical Romance. Solo que, mientras que en los 2000 dominaba el punk pop, en 2019 la tendencia es la música urbana y, aunque ella solo bebe del rap en la composición, colaboraciones y algunas estructuras, sí que adopta la estética del género. Basta con mirar su cuenta de Instagram —donde tiene casi 50 millones de seguidores— para comprobarlo.

Prendas anchas, joyas, anillos en cada dedo de su mano, pasamontañas, fluorescentes y logos. Muchos logos. Su influencia en la moda es tal que como Rosalía, con la que comparte estilista y su fijación por el chándal, los monos y pantalones cargo, ha diseñado una colección cápsula para Bershka. Toda una it girl.

Rosalía, a la izquierda. Billie Eilish, a la derecha.
Rosalía, a la izquierda. Billie Eilish, a la derecha.

Una imagen para descolocar a los mayores de 40 y que, por mucho que quieran etiquetarla como producto musical, al estilo Lana del Rey, le sirve para saltarse las normas. Nada de sexualización, menos aún después del acoso que sufrió al publicarse una foto suya con una camiseta con escote. Ninguna pose provocativa y, sobre todo, muchos silencio en entrevistas, en conciertos y en canciones. Su contrato multimillonario con Universal Music parece mantener su esencia y ser conscientes de que las mujeres jóvenes han dejado de ser divas del pop que posan semidesnudas en las portadas.

Mientras que Rosalía interpreta a puristas de flamenco cada vez que tiene ocasión, Billie Eilish está en el punto de mira por no conocer a Van Halen, tal y como confesó en el show de Jimmy Kimmel, y por admitir que nunca ha comprado un CD. Rosalía es el rostro ruidoso, de la mezcla de géneros que vende folclore al mercado internacional, mientras que Eilish juega al silencio y a buscar lo ‘raro’. Las dos caras de la moneda del éxito en el siglo XXI son dos mujeres menores de 30 años.

Las prendas de Rosalía y su influencia en las tiendas