Olvida lo que sabes de las bolas chinas y aprende a utilizarlas para lograr orgasmos más intensos

Son una herramienta fundamental para trabajar el suelo pélvico.

Las bolas chinas, o bolas vaginales, no son un juguete sexual propiamente dicho. Son un producto que puede sonar a cualquiera por su nombre, pero en realidad hablamos de grandes desconocidas.

Este producto puede es una herramienta fundamental para cuidar y reforzar el suelo pélvico, una zona que es necesario cuidar no sólo para prevenir problemas como la incontinencia urinaria, sino para disfrutar de un sexo más placentero.

Su funcionamiento es muy sencillo: cada bola tiene dentro otra más pequeña y, cuando uno se las pone y se mueve, el choque de las bolas produce una pequeña vibración que hace que los músculos de la zona se contraigan. Esto ayuda a mantener el suelo pélvico firme.

En el mercado cada vez hay más modelos de bolas vaginales, una de las más completas son las Luna Beads Plus, de LELO. El set, que puede comprarse en su web por 69 euros, incluye seis bolas de diferentes pesos para hacer combinaciones intercambiables en función de las necesidades de cada persona. Están fabricadas con silicona médica muy suave, esencial para mantener la salud de la zona, además de ser impermeables.

Para hacer los ejercicios no hace falta ni reservar un hueco del día ni dejar de hacer otras cosas, pueden integrarse perfectamente en la rutina. Habitualmente es recomendable utilizarlas durante diez minutos y es imprescindible lavarlas después de cada uso.

Los beneficios de las bolas vaginales a diario son muchos pero, centrándose en el terreno sexual, ayudan a mejorar el placer. La fortaleza de los músculos vaginales se traduce en orgasmos más intensos y duraderos.

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