INTERNACIONAL
25/03/2021 04:49 CET

Bolsonaro cambia el discurso y busca un pacto nacional frente al coronavirus

Brasil supera las 300.000 muertes desde el comienzo de la crisis de la pandemia sin una estrategia clara.

EFE/ Fernando Bizerra
Familiares durante un entierro, este miércoles, en Sao Paulo, Brasil.

La pandemia del coronavirus continúa acelerándose en Brasil. Este miércoles el país ha superado la trágica marca de las 300.000 muertes desde el comienzo de la crisis sanitaria. El presidente, Jair Bolsonaro, ha dejado de lado su tono jactancioso y ha anunciado un comité nacional junto con el Congreso y el Tribunal Supremo para tratar de frenar la pandemia del coronavirus

El mandatario ultraderechista, quien ha resaltado por una gestión errática en la gestión de la crisis, ha dejado de lado su habitual tono desafiantes y ha convocado a magistrados, ministros, congresistas y gobernadores en busca de un “pacto nacional” contra el coronavirus, al que en el pasado llegó a llamar “gripecita”. 

Este martes, Brasil rompió su propio récord y se convirtió en el primer país del mundo con más de 3.000 fallecidos diarios por el virus. Este miércoles se registraron 2.009 muertos, con un total de 300.685 víctimas. A pesar de estas cifras, el nuevo ministro de Salud —el cuarto desde el inicio de la pandemia—, Marcelo Queiroga, ha hablado por primera vez como titular de la cartera y ha descartado un confinamiento nacional. 

Sus declaraciones han frustrado a quienes esperaban una medida radical para revertir la curva ascendente de muertes en el país. “¿Quién quiere el encierro? Nadie quiere el encierro. Necesitamos imponer medidas sanitarias eficientes “, dijo Queiroga, según recoge El País. “Incluso porque la población no se adhiere al cierre. Necesitamos máscaras y distancia”. 

Las demandas de los brasileños

La demanda de los brasileños, que piden medidas más restrictivas para paliar la crisis, ha llegado en la noche del martes hasta los oídos de Bolsonaro a través de masivas caceroladas y gritos de “asesino” en varias capitales del país. 

La crítica situación de la pandemia ha obligado al líder de la ultraderecha a amenizar su discurso y mostrar un tono más conciliador que el de los últimos meses. Bolsonaro ha prometido así crear un comité nacional de monitoreo de pandemias, que estará integrado por representantes del Ejecutivo, los gobiernos estatales y el Congreso.

Además, el mandatario ha llamado a la  “armonía” para combatir la covid-19 y ha puesto ahora a la vida “en primer lugar”, desprendiéndose —al menos de momento— de su discurso habitual de que la economía debe ser la prioridad. 

Medicamentos y vacunas

A pesar de estas palabras, Bolsonaro ha continuado promocionando el empleo de medicamentos de ineficacia probada, aunque sin citar aquellos que ya abanderó, como la cloroquina.

“Nos ocupamos de la posibilidad de un tratamiento temprano, esto es responsabilidad del ministro de Salud, que respeta el derecho y el deber del médico [de usar medicamentos] para tratar a los infectados”, ha apuntado el mandatario.

También, se ha pronunciado sobre las vacunas, que llegó a cuestionar y a referirse a ellas de forma despectiva. Ahora, ha cambiado hacia un discurso favorable y ha garantizado que el país tendrá en el segundo semestre las 500 millones de dosis necesarias. 

El escenario político

El aparente cambio de actitud coincide con el aumento de los contagios y con la aparición en la escena política del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. El Tribunal Supremo anuló hace dos semanas las dos condenas por corrupción y blanqueo de dinero relacionadas con la trama Lava Jato, que se sumaban más de 20 años de prisión. El expresidente pasó más de un año en la cárcel.

En su primera manifestación tras la restauración de sus derechos políticos, el expresidente exigió que Bolsonaro crease un grupo de trabajo como el anunciado este miércoles. “Muchas de estas muertes podrían haberse evitado si el Gobierno hubiera hecho lo elemental. El arte de gobernar no es fácil, es el arte de tomar decisiones. Si el presidente respetara a la gente, habría creado un comité de crisis en marzo de 2020 “, afirmó Lula.

Ahora, el expresidente ha recobrado sus derechos políticos y amenaza con trastocar el panorama electoral de cara a los comicios de 2022, en los que se sitúa como el candidato más fuerte frente a Bolsonaro. 

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