INTERNACIONAL
02/06/2021 01:48 CEST | Actualizado 02/06/2021 08:29 CEST

Brahim Ghali abandona España rumbo a Argel desde el aeropuerto de Pamplona

Marruecos ha sido informado de la salida del líder del Frente Polisario, pero la marcha no pone fin a la crisis con Rabat.

RYAD KRAMDI VIA GETTY IMAGES
Brahim Ghali, el pasado febrero, en un acto en los campos argelinos de Tinduf.

El secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, ya ha salido de España. Ghali ha abandonado durante la madrugada de este miércoles el país desde el aeropuerto de Pamplona rumbo a Argel. Lo ha hecho en un avión civil, fletado por Argelia, pero francés. 

El líder saharaui salió del Hospital de San Pedro de Logroño sobre las 21:30 de este martes, donde ha permanecido ingresado un mes y medio para ser tratado de coronavirus, y después de pedir el alta voluntaria. Ghali, que en la mañana de este martes ha declarado desde el hospital riojano de forma telemática ante la Audiencia Nacional, habría abandonado el centro de forma discreta. Varios medios aseguran que la marcha no habría apaciguado a Rabat. Todo lo contrario. El Español recoge en una información que las autoridades marroquíes lo consideran “una burla” y que el Gobierno de España ha “facilitado su escapada”. 

Desde el ministerio español de Exteriores habían confirmado que Ghali tenía previsto salir de España esta misma noche en un avión civil después de que el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz haya descartado imponerle medidas cautelares. El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, ha asegurado que “no tiene sentido que permanezca en España”. “La atención humanitaria ha concluido”, ha afirmado en una entrevista en TVE. 

Marruecos ha sido informado

El Gobierno de Marruecos ha sido informado de que el líder del Frente Polisario se disponía a abandonar España tras recibir el alta médica, según han informado a Europa Press fuentes diplomáticas. Según las fuentes, las autoridades marroquíes han sido informadas “a través de cauces diplomáticos” de la salida de Ghali, quien “portaba la documentación a su nombre con la que entró en España”.

Desde que se supo que el Gobierno español había acogido a Ghali en España por motivos humanitarios para que recibiera tratamiento contra la covid-19, Marruecos ha venido criticando el que pese a la relación de buena vecindad que une a los dos países no se le informara de antemano.

Un avión argelino

Mientras Ghali declaraba ante el juez, un avión oficial argelino ha intentado aterrizar en España este martes sin los permisos requeridos, por lo que tuvo que dar la vuelta y regresar a su lugar de origen, incidente que llamó la atención al coincidir con la vista ante el juez. 

Según la información de las trazas del radar de ese avión, comprobadas por Efe en varias webs de navegación aérea, un aparato modelo Gulfstream G-IV despegó sobre las 09:30 hora local (11:30 GMT) de un aeródromo militar argelino al sur de Argel, pero al alcanzar las costas de la isla de Ibiza dio media vuelta y regresó a su origen. Fuentes de Enaire, gestor de navegación aérea española, explicaron a Efe que se trataba de un “un jet de Estado”, un avión diplomático.

Según estas fuentes, los controladores del archipiélago mediterráneo español de Baleares recibieron instrucciones de controladores militares para pedir a un avión que venía de Argelia que se retirara del espacio aéreo español porque no tenía permiso para sobrevolarlo, tras lo que el avión se dio media vuelta. La ruta que seguía el avión hasta que dio la vuelta sugería un aterrizaje en el aeropuerto de Agoncillo-Logroño.

EFE/Villar López
El avión que ha trasladado a Argel a Brahim Ghali, en el aeropuerto de Pamplona.

Pero finalmente el líder saharaui ha salido de España en un avión civil medicalizado. Se trata de un Hawker 1000B de la compañía de aerotaxi francesa Airlec, procedente de Burdeos (Francia). Fuentes saharauis, han apuntado que el vuelo llegará de madrugada a Argel, donde Ghali seguirá en un centro médico la recuperación de la covid-19.

La crisis aún no está cerrada

Aunque aparentemente el Gobierno busca dar carpetazo a la crisis con Marruecos con la salida de Ghali, lo cierto es que Rabat ya ha dejado claro que su presencia en España no es la verdadera razón, sino que el telón de fondo es la negativa del Ejecutivo de Pedro Sánchez a cambiar su postura respecto al Sáhara.

Rabat reaccionó con enfado desde el primer momento que se conoció que Ghali estaba ingresado en España, empezando por convocar al embajador español en Marruecos, Ricardo Díez-Hochleitner, el 22 de abril para pedirle explicaciones.

Sin embargo, los argumentos ofrecidos por el Gobierno no fueron suficientes para Marruecos, que fue elevando el tono en sus mensajes de forma paulatina, advirtiendo de que la relación bilateral estaba en juego.

El 8 de mayo, el Ministerio de Exteriores marroquí publicó un duro comunicado en el que avisaba de “consecuencias” por la decisión “premeditada” de España de no informarle por adelantado de su decisión y descartando los motivos humanitarios detrás de la misma.

Advertencia a España

Por otra parte, el Ministerio de Exteriores marroquí ha vuelto a aprovechar para criticar al Gobierno español, lamentando que “la cuestión migratoria, incluida la cuestión de los menores no acompañados, sea utilizada como coartada con el fin de evitar las verdaderas causas de la crisis política actual con España, cuyo origen y fundamentos son bien conocidos”.

“Las autoridades marroquíes se reservan el derecho de aportar, en el momento oportuno, las respuestas adecuadas a las acusaciones infundadas del Gobierno español”, concluye el comunicado, amenazando una vez más con consecuencias como ya hiciera el pasado 8 de mayo antes de que se produjera la llegada masiva de migrantes a Ceuta el 17 y 18 de mayo tras relajar Marruecos los controles fronterizos.

Rabat insiste así en sus críticas a las declaraciones realizadas la víspera por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien tachó de “inaceptable” el último comunicado marroquí ―en el que vino a equiparar la cuestión del Sáhara Occidental con el independentismo catalán― y rechazó que se usara la inmigración como represalia por divergencias en materia de política exterior entre los dos países.