INTERNACIONAL
14/11/2018 09:16 CET | Actualizado 26/11/2018 08:57 CET

Brexit: los papeles del divorcio ya están listos, pero hasta que se firmen queda (mucho)

No canten victoria: quedan muchos flecos por coser antes de una salida pacífica de Reino Unido de la UE.

Partidarios de quedarse en la UE se manifiestan frente al Parlamento británico.

Sí, ha pasado: después de miles de titulares, de tensiones, de dimisiones y de, en definitiva, dos años de negociaciones, Londres y Bruselas tienen por fin un borrador para el acuerdo final sobre el Brexit. El documento de divorcio contiene incluso soluciones para el problema de la frontera con Irlanda del Norte, y para Gibraltar, los últimos grandes escollos de las negociaciones. ¿Significa esto que ya sólo queda firmar y hacer efectiva la separación, prevista para el 29 de marzo?

Ni mucho menos, pero May va superando barreras.

Para empezar: May ha convencido a los suyos

Lo primero que hizo la premier británica Theresa May nada más conocerse el borrador del acuerdo, fue llamar a sus ministros, uno a uno, a su residencia de Downing Strett para leer el texto. No se lo han podido llevar para evitar filtraciones: es mucho lo que está en juego y nadie quiere que se sepa nada para evitar un fatídico retroceso en el proceso de salida.

La tarea a la que se han enfrentado los ministros es complicada, ya que sólo han contado con su turno, escaso, de esta noche, para estar a solas con un documento que se estima que tiene 585 páginas.

¿Por qué tanta urgencia en presentar a sus ministros el texto? Porque May quería que estuvieran convencidos de que se trata de un buen acuerdo, antes de reunirse con todos este miércoles a las 15 horas (españolas) para evaluar el texto acordado y decidir los siguientes pasos. Después de más de cinco horas de reunión, lo ha conseguido: los suyos han respaldado el acuerdo.

Más allá de futuro de todo un país, May sabe que lo que está en juego es su propio cargo. Tras lograr el respaldo de su Ejecutivo, la primera ministra se hace con una primera victoria, pero, como ha admitido, sabe que vienen "días difíciles". Es consciente de que lo acordado no gusta a todos... Y de que se esperan dimisiones.

Para seguir: lo (poco) que se sabe sobre el acuerdo

Como May no ha dejado que nadie se lleve el documento, es muy poco lo que ha trascendido, aunque no es tema menor lo que sí se ha publicado. Básicamente, la solución propuesta para el que era el principal escollo: para evitar una frontera entre las dos Irlandas, la UE y Theresa May proponen que Gran Bretaña permanezca en la unión aduanera durante un tiempo. En la jerga comunitaria este plan de contingencia se llama "backstop" y con él se asegura un estatus especial para Irlanda del Norte, que permite al conjunto de Reino Unido continuar en la Unión Aduanera hasta diseñar una solución definitiva que no fragmente el mercado británico.

Esto, dicho de otra manera, significa salir sólo a medias de la UE, y esto no convence, ni mucho menos, a todos. Para empezar porque los partidarios del Brexit temen que esta solución que en teoría es temporal, se alargue en exceso. Por eso es clave que May obtenga el apoyo de sus ministros más euroescépticos (Liam Fox, Andrea Leadsom, Dominic Raab, Penny Mordaunt, Michael Gove) en este asunto.

De otro lado está otra realidad: May tiene que ganarse también el apoyo de los ministros que, como ella, no son en realidad partidarios del Brexit y quieren aprovechar el problema de la frontera para mantener vínculos con la UE.

De cómo maneje May esta difícil reunión del miércoles depende que logre las firmas de todos o, por el contrario, que su gobierno se haga pedazos a base de dimisiones e incluso se amenace su liderazgo en el partido, que ahora mismo pende de un hilo.

Otro logro: el primer visto bueno oficial de los 27

El acuerdo del Brexit ha saltado un nuevo obstáculo este domingo, con la aprobación por parte de los líderes de los Veintisiete miembros que quedarán en la Unión Europea cuando Reino Unido la abandone del texto legal que regula los términos del divorcio, que aún debe superar su tramitación parlamentaria a ambos lados del Canal de La Mancha, así como de la declaración política que establece los parámetros en los que se negociará la relación futura entre Londres y Bruselas.

"Los Veintisiete han respaldado el acuerdo de retirada y la declaración política sobre las futuras relaciones entre la Unión Europea (UE) y el Reino Unido", ha escrito el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en su cuenta de Twitter, poco después de los jefes de Estado y de Gobierno comenzaran su reunión en Bruselas, un puro formalismo después de que, a lo largo de los últimos días, se limaran las últimas asperezas del texto y, en particular, las reticencias españolas en torno a Gibraltar.

Pese al acuerdo, el ánimo que traslucían las declaraciones de los líderes no era precisamente de alegría, sino más bien de resignación ante la consumación de un divorcio que pone fin a más de cuatro décadas de convivencia. "Es un momento trágico, una tragedia", resumía el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, antes de la reunión.

Ahora la pelota está en el tejado británico.

Queda la votación en el Parlamento británico (y europeo)

Conseguido el apoyo de los miembros de su Gobierno al acuerdo y de la UE, entonces el proceso pasa al siguiente nivel: la votación clave en el Parlamento británico, que se espera que pueda hacerse antes de Navidad. Este escenario tampoco es un camino de rosas para la primera ministra británica.

Para empezar el parlamentario del Partido Democrático Unionista (DUP), Jeffrey Donaldson, uno de los 10 diputados de los que depende la mayoría parlamentaria de May, ya ha dicho que el acuerdo tiene el potencial de dividir el Reino Unido "porque tratará a Irlanda del Norte de manera diferente". Y ya ha dejado claro que no teme unas nuevas elecciones generales si un eventual rechazo en el Parlamento al acuerdo para el Brexit de la primera ministra empuja al país a otra votación.

Por otro lado, los líderes de los cuatro principales partidos de la oposición en el Parlamento británico ya están dejando claras sus exigencias. Así, han defendido que los diputados deber poder emitir un "voto significativo" sobre el acuerdo y han exigido que se les permita presentar enmiendas a la moción que llegue a proponer el Gobierno, según informa la agencia Efe.

El laborista Jeremy Corbyn, el liberaldemócrata Vince Cable, el nacionalista escocés Ian Blackford (SNP) y la galesa Liz Saville (Plaid Cymru) han publicado una carta conjunta dirigida a la primera ministra, la conservadora Theresa May, en la que le exigen que no "amordace al Parlamento" cuando presente el pacto al que ha llegado con Bruselas.

Los cuatro líderes defendieron que el Gobierno no debe "limitar o constreñir" el proceso por el cual la Cámara de los Comunes deberá dar su visto bueno al texto. "Sería temerario presentar esa votación como un 'tómalo o déjalo', sin que el Parlamento pueda sugerir una alternativa", indica la misiva, que sostiene que los diputados deben tener la oportunidad de "expresar su opinión y hacer rendir cuentas al Ejecutivo".

Esas exigencias no se cumplirán si el Gobierno impide que los diputados de la oposición presenten, debatan y voten enmiendas antes de que se tome cualquier decisión, agrega la carta. "Como mínimo, cualquier moción que se presente ante la Cámara debe incluir la posibilidad de que se presenten múltiples enmiendas", piden los líderes de las formaciones opositoras.

Siendo positivos, si se diera el voto favorable del Parlamento británico, quedaría un último paso: lo que tiene que decir la otra parte implicada, el Parlamento Europeo.

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