Cómo lograr que el cambio de hora no arruine el sueño de tus hijos

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El cambio de hora puede alterar el sueño de bebés y niños durante unos días.
El cambio de hora puede alterar el sueño de bebés y niños durante unos días.

El cambio de hora suele alterar a todos, pero en el caso de los bebés y niños, que tan marcados tienen los horarios de sueño y comidas, puede suponer todo un bache en el camino. Y bebé alterado supone familia alterada.

Hay, en cambio, dos buenas noticias: hay estrategias que pueden seguir los padres para minimizar el impacto del cambio horario y, como explica Ana Planelles, asesora del sueño infantil de Ducha, cena y a dormir, el de primavera afecta menos que el de invierno: “Este cambio nos suele venir bien a todos porque si no hacemos nada se retrasarán sus horarios un poco y de cara a tener más luz para el día está genial”.

Olga Sesé, de BabyREM Coach, apunta además que este cambio de horario “puede afectar al biorritmo de los más pequeños incidiendo en la siesta, en la hora de acostarse y de levantarse. Ellos no son capaces de entender lo que está ocurriendo y su reloj interno les sigue indicando la misma hora de antes, por lo que puede ser que presenten cambios en el patrón del sueño los primeros días, mal humor, irritabilidad y que estén más apáticos y ansiosos”.

Según Planelles, sobre los 8 y los 12 meses es la edad en la que son más sensibles al cambio. “Los mayores se adaptan bien y a los pequeños se les puede dar alguna siesta extra”, añaden.

Ambas expertas coinciden en el mismo consejo para los padres: ir adelantando la hora de acostarse e incluso de comer progresivamente de 15 en 15 minutos en los días previos. “Si el niño se duerme a las 20:00; el lunes y martes acostarlo a las 19:45, el miércoles y jueves a las 19:30; el viernes y sábado a las 19:15”, detalla Sesé.

“Esta estrategia puede ser difícil ya que hay más luz durante el día”, avisa la fundadora de BabyREM Coach. “Unas buenas persianas son fundamentales”, recalcan desde Ducha, cena y a dormir.

Hay más opciones, como hacer un mix: “adelantar todo unos días antes y a posteriori ajustarlo también progresivamente”, señala Planelles. “Aunque también se puede no hacer nada, claro”. Ahí habría que entrar en ‘modo supervivencia’.

“De hecho es lo que hace la mayoría, nos suele pillar sin saber muy bien cómo actuar y entonces no hacemos nada y los niños solos, o con un poco de guía se vuelven a adaptar, pero hay que tener paciencia esos días si están más irascibles, es normal”, apostilla.

“Puede que el lunes y el martes estén un poco más intranquilos pero rápido se adaptarán al nuevo horario”, consuela Sesé.

De nuevo, todas las expertas coinciden en fijar cuántos días lleva a los más pequeños adaptarse al cambio de hora: dos o tres días. Como comparan desde Ducha, cena y a dormir, “es como volver de un viaje y tener un poco de jet lag”.

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