POLÍTICA
09/11/2019 10:13 CET

Organiza como puedas

La militancia de los partidos responde por cuarta vez en cuatro años al zafarrancho de las generales con cansancio y pocos cambios

El presidente del Gobierno en funciones y secretario general socialista arranca la campaña del 10-N en la capital andaluza.

Pasa cada vez que hay que ir a las urnas. Los líderes se llevan la foto en el arranque de campaña, pegan algún cartel y empiezan a mitinear por toda España. Pero los culpables de que las ciudades hayan estado atestadas de propaganda electoral es de los militantes, quienes han respondido por cuarta vez en cuatro años al zafarrancho de las generales con cansancio y pocos cambios en la preparación de una campaña a otra. El HuffPost ha estado con socialistas, morados y populares. También con Más País. Ciudadanos y Vox han declinado participar. Así han organizado —como pueden—, el camino hacia el 10-N. 

Unidas Podemos

El tiempo se echa encima en el local con el cierre morado de la calle de Villacampa, la sede de Unidas Podemos en Vallecas. Veinticinco personas se sientan alrededor de una mesa. Llegan a trompicones. “Según van saliendo del curro”, cuenta Maby Cabrera, secretaria de organización. Una vez juntos tienen mucho que decidir: quién se pone en qué calle y cuándo a convencer a sus vecinos de que la papeleta morada es la mejor opción el 10-N.

También repasan qué harán los apoderados en los colegios ese día y se quejan de que, previsiblemente, las credenciales no llegarán hasta hoy, jornada de reflexión. “Lo que nos volverá a dejar poco margen para entregarlas, como la última vez”, lamenta uno de ellos. También discuten la música que animará sus salidas a la calle. “La oficial del partido”, aclara uno de ellos. “Y alguna ópera”, pide otra: “Así nos diferenciamos; a casi todo el mundo le gustan”. 

Podemos
Militantes de Unidas Podemos en Vallecas

Este grupo de militantes ha afrontado la campaña con ganas. Aunque algunos acusan la fatiga. “Estamos cansados, pero la ilusión no la perdemos”, dice Georgina, de 60 años. Esta vallecana, como el resto, se esfuerza en “conocer a quien tiene al lado para poder comprometerse con él”, como pide la secretaria de organización. Ya casi tienen listos los carteles y el resto de merchandansing que han hecho ellos mismos: “Si viene el de Bricomanía, flipa”, dicen riéndose. 

La semana de campaña han estado al pie del cañón. Carmen, de 66 años, será una de las más activas. “Creo que subiremos [en votos]. La gente se dará cuenta de que somos la izquierda de verdad. Esos capitalistas de la CEOE pensaban que por difamar a nuestros dirigentes nos íbamos a ir abajo, pero no”, farfulla con rabia. Y es que en el cuartel general se palpa el enfado por haber acabado en las urnas de nuevo y no haber entrado en el Gobierno de Pedro Sánchez.

De pronto, alguien piensa en personalizar los mensajes cuando repartan las octavillas. “Buena idea”, dice Juan Antonio, al frente del equipo. Apunta con lápiz y papel. “Aunque, ojo, cuando te cansas empiezas a decir buenos días, buenos días, buenos días”, dice en alto. Sus compañeros se parten. Igual que lo hacen estos días por conseguir votantes.

PSOE

La agrupación socialista de Chamartín está “en territorio hostil”, cuenta Agustín Vinagre, secretario general y diputado en la Asamblea de Madrid. Este distrito de la capital es un bastión de la derecha desde que murió Franco y nació la democracia. Pero eso no impide a los militantes acercarse estos días a la calle de Fernández Oviedo para engrasar esa máquina electoral que es el PSOE.

Un equipo de 28 personas -todos militantes- en el que participan sociólogos y otros técnicos desentraña la idiosincrasia de los barrios. Algunos usan una base de datos propia para preparar el desembarco socialista en las calles y que sea un éxito. En abril ya tuvieron uno: ganaron por primera vez en diez secciones electorales. “La llegada de otra izquierda ha hecho que algunos vecinos te digan: ’No te votaría, pero os respeto. Al menos sois serios”, comenta Vinagre.

PSOE
Militantes socialistas en la Agrupación de Chamartín

Aquí quieren que les vean con buenos ojos. “Somos un partido organizado”, defiende el secretario general. Saben quién vive en el barrio, por dónde pasa, a qué se dedica y cuáles son sus problemas. Con datos de voto “desde la primeras elecciones”, saben dónde están “las zonas calientes” de apoyo socialista. Otro grupo coteja la lista de colegios electorales y distritos, por si ha habido cambios. Enfrente, un cartel: “Ser socialista es hacer”. Otro mensaje de otra campaña.

- “Aunque somos partido de Gobierno, los recursos son limitados. Toca reciclar”, dicen.

Virginia y Rodrigo son dos de lo más jóvenes. Han trabajado en la estrategia en redes sociales. “Desde el partido llega este mensaje y es el que hay transmitir a cada barrio pensando en las particularidades”, cuentan. Pero saben que lo importante es patearse la calle, porque “el trabajo con la gente no lo sustituye Internet”, dice la secretaria de organización, Natalia Cera. “O eres visible fuera durante los cuatro años o no tienes credibilidad”, añade Vinagre. 

El PSOE tiene abiertas las puertas. Por donde ha entrado Francesco, un trabajador social italiano que lleva unos años ya en España, y que está encantado “con la cultura de partido” de los socialistas. Algo que añora en el Partido Democrático italiano, de donde procede. Ahora se pasa para echar un cable a sus amigos españoles.

“Me parece inadmisible lo que pedía Pablo Iglesias para entrar en el Gobierno, un partido que casi no tiene experiencia”, dice el trabajador social. A su lado asienten otros tres compañeros que revisan el programa del partido en busca de los mensajes que van a llegar mejor, porque encajan con los problemas del barrio. El motor funciona, la militancia espera que el 10-N no gripe y les lleve a La Moncloa.

Más País

Es la primera campaña nacional de Íñigo Errejón y los suyos fuera de Podemos. Pero no su primera campaña. Los militantes de Más País repiten que concurren este 10-N con la experiencia de las municipales y autonómicas en la capital, donde con Más Madrid ganaron pero no sumaron con el resto de la izquierda. El problema son las otras 17 provincias, en las que han tenido que recurrir a partidos regionales.

Los de Errejón tienen sus incondicionales. Cerca de 100 personas asisten al mitin de Inés Sabanés, número tres de la lista por Madrid, en Carabanchel. No hay agrupaciones, así que los militantes se concentran en cada acto. Mar Barberán es una de ellas. Está encargada de la organización. “Funcionamos con grupos distritales, en los que hay entre 30 y 70 personas trabajando en la campaña”, cuenta. 

Cualquier lugar es bueno para hacer una base de la operaciones. “Con ingenio y manualidades”, han sacado adelante todo el material de campaña: chapas, carteles... “También hay grupos sectoriales por temática: igualdad, economía, vivienda”, aclara Barberán.

Carlos Sánchez, de 20 años y estudiante de Ingeniería de Software en la Complutense, echa una mano con las redes y coordinó el sectorial joven. “Tenemos libertad para transmitir mensajes. Es lo que me gusta de Más País. Y los que mejor han funcionado son los que hablan del desbloqueo del país”. 

Los militantes, coordinados en grupos de mensajería, conocen bien Madrid y las necesidades de los barrios. Como los socialistas, han trabajado con las bases de datos de la legislatura de Manuela de Carmena al frente del Ayuntamiento. Por eso, saben qué decir en cada puesto y en cada mitin en la ciudad, donde piden a la gente que se inscriba para ser apoderado durante la jornada electoral. Han hecho “especial hincapié en los barrios del sur de Madrid”, cuenta Juan Antonio, otro de los

Osvaldo y Raquel, de 56 y 40 años, se han embarcado en la nave de Errejón desde que zarpó. “Estamos cansados de elecciones, porque estas no se tendrían que hacer, pero vivimos la campaña con ilusión y esperanza”, dicen. El partido es nuevo, pero la experiencia en campaña de los militantes, no.

PP

El PP se ve mejor este 10-N que en abril. No solo lo dicen las encuestas; lo perciben los militantes. En Arroyomolinos, 30.000 habitantes al sur de Madrid, los 180 militantes del partido están “con ganas e ilusión”. Aunque la presidenta del partido, y actual alcaldesa, Ana Millán, admite “el hastío” de esta nueva convocatoria electoral.

Aquí, entre 30 y 70 personas preparan la campaña para intentar mejorar los resultados a nivel nacional. En este pueblo se da una curiosa paradoja: la del PP fue la lista más votada en las municipales, pero la cuarta el 28-A. “Y no nos pasó Podemos de milagro”, comenta Millán. Por eso, el equipo ha aprendido de pasadas campañas “a estar constantemente en la calle”. Así, aclara la alcaldesa, “los vecinos no sospechan”.

JAVIER PORTILLO
Militantes del PP en Arroyomolinos preparando papeletas para el 10-N

Millán ha ido puerta por puerta pidiendo el voto para Pablo Casado. Y con un mensaje sin apenas cambios: “unidad de España y economía”. Es lo que preocupa a los vecinos de Arroyomolinos, el pueblo más joven de España con 31 años de media, y uno de los que más crece, donde las siglas del PP son las únicas con agrupación física. 

¿Las demandas? “Servicios, colegios y centro de salud”, cuentan los militantes. “Por ejemplo, hemos contado cómo afecta al pueblo la congelación de los presupuestos, que no se desbloquee dinero a las Comunidades Autónomas y que estas no lo inviertan en los municipios”, aclara un miembro del partido.

El mapa del pueblo sirve para situar las mesas informativas y los puntos de campaña en la calle. “Sobretodo las zonas comerciales”, aclaran. Los mensajes vienen de Génova y la propaganda también.

Ciriaco Checa, jubilado de 70 años, forma parte de la cadena que prepara las papeletas para que los vecinos acudan el 10-N con ella lista de casa. “Sobretodo quiero que se desbloquee el país en beneficio de todos los españoles. Deberíamos copiar algunas cosas de Alemania. ¿No funcionó allí bien la Gran Coalición?”, se pregunta.

Mañana 10-N todos desayunarán juntos a las 7.00 horas “unos churros” y pondrán rumbo al colegio electoral. Aunque todos querrán acabar en Génova. “Ojalá haya mucho que celebrar”. 

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