POLÍTICA
31/10/2019 22:19 CET | Actualizado 01/11/2019 00:20 CET

La noche de los políticos vivientes

El misterioso y terrorífico arranque de la campaña del 10-N en Halloween

Cae la noche. Habitaciones oscuras, telarañas en las esquinas. Dicen que un día alguien allí fue feliz hasta que un espíritu se adueñó de su alma. Sientes un aliento, te das la vuelta… ¿La puerta estaba cerrada antes? Una luz parpadea. ¿Hay alguien ahí? ¿Es la voz de una niña? ¿Quién se ríe poseído? ¡Noooooo! ¡Ayudadme! ¿Qué quieres de mí?

Y, de repente, se acercan por detrás y te susurran… “Quiero tu voto”. La política española no defrauda a nadie y el guionista que mueve los hilos ha querido que este arranque de campaña sea la noche de Halloween. No son zombies los que te miran, son los candidatos dispuestos a beberse tu sangre para que el 10-N La Moncloa sea su propia The Haunting of Hill House.

Los líderes de los partidos llegan después de haber dejado el Congreso de los Diputados como El Orfanato, vacío y disuelto tras seis meses en los que como zombies nadie se ha puesto de acuerdo, abocando al país a una repetición electoral y a sus cuartas elecciones generales en cuatro años. ¡Aggggggggh!

Una historia de miedo televisada y que principalmente tuvo como protagonistas a Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (Unidas Podemos), cuya negociación estuvo a medio camino entreEl silencio de los corderos y Rec. Digno de un remake para Freddy vs. Jason. Y una consecuencia compartida junto a Pablo Casado (PP) y Albert Rivera (Cs): la clase política es el segundo problema ya para los españoles, según el CIS, y la inestabilidad, el sexto.

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Sánchez y Díaz en el mitin en Sevilla

Esta medianoche supone el inicio de la campaña más corta: se reduce a ocho días -y no tendrá dos semanas- como consecuencia de la reforma electoral en el caso de que se repitieran los comicios. Pero no por durar menos dará menos miedo, recuerdenLa Cabina.

Las encuestas diabólicas

Y todos los actos han comenzado con los políticos pensando en lo que les da más terror: las encuestas. En líneas generales, el PSOE parte como gran favorito para volver a ganar, pero se han oído muchos gritos en las federaciones al ver que el resultado se estanca respecto a los 123 escaños de abril o incluso desciende. No es para nada lo que pensaban los gurús de La Moncloa en verano, días en los que se estimaban hasta 140 escaños.

También coinciden la mayoría en que el PP será el gran beneficiado y rondará los cien escaños -frente a los 66 que tiene ahora-. No obstante, en las últimas encuestas ese crecimiento se ve limitado por el auge de Vox, que aparece como tercera fuerza en algunos estudios superando incluso los 40 asientos (24 logró en abril). Unidas Podemos bajaría un poco respecto a hace seis meses y Cs sería el gran perdedor, dándose el batacazo hasta el quinto puesto -con unos veinte parlamentarios-.

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Casado, en el arranque de campaña en Sevilla

Pero hay otra película paralela demoscópica que asusta a todos los partidos, menos el el PSOE, y que está dirigida por José Félix Tezanos. En su particular El proyecto de la bruja de Blair,Pedro Sánchez arrasará con entre 133 y 150 escaños, seguido por el Partido Popular (74,81), Unidas Podemos (37-45), Ciudadanos (27-35), Vox (14-21) y Más País (3-4).

Una campaña que tiene su versión de El Bosque: léase Cataluña. La sentencia del procés ha eclipsado todo durante esta semanas. La condena por sedición -no rebelión- y malversación a los principales líderes secesionistas ha provocado una masiva respuesta en las calles, pero ha impactado especialmente la violencia que se ha visto en las calles de Barcelona, con fuego y barricadas.

Cataluña y Franco han marcado toda la precampaña

Todo ello ha supuesto un mayor distanciamiento entre el Gobierno central y la Generalitat. En Moncloa critican que Quim Torra no ha condenado de manera tajante la violencia y el presidente se niega a cogerle el teléfono. Mientras tanto, el jefe de la Generalitat se debate entre sus dos almas, ganando más la de activista que la de político.

Y en este arranque tampoco ha faltado hasta una exhumación: la de los restos del dictador de Francisco Franco, que desde hace una semana están en Mingorrubio y fuera del Valle de los Caídos. 44 años después la democracia española ha dado uno de sus pasos más importantes, y ha vivido una nueva versión de La momia.

EFE
Abascal

Los vampiros indecisos

Todo ello ha hecho como La Niebla y se han quedado difuminados los temas que parecía hace tres meses que marcarían la cita: la búsqueda de la estabilidad y el factor de la abstención. Y es que en abril salió a votar más del 75% del electorado, la cifra más alta desde las elecciones que ganó José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) en 2004. 

Según el CIS preelectoral, el 15,8% de los electores se quedarán en casa con toda seguridad. En cambio, sí irán con toda seguridad el 67,3% y “probablemente” lo hará otro 11,5%, por lo que el techo de participación podría ir al 78,8%. Otro 5,1% está en duda, a loStranger Things no sabe si salir corriendo o quedarse en casa.

Los partidos huelen la sangre y quieren hacer un Tiburón: comerse a los votantes de los otros. Se prepara la gran carnicería por los indecisos. El 66,6% de los que dicen que votarán ya tienen decidida su papeleta, pero un 32,3% no lo sabe. Es decir, en esta noche toca jugar a Posesión infernal con uno de cada tres votantes. ¿El perfil de los que no saben qué hacer todavía? Neve Campbell en Scream: mujer de entre 18 y 24 años.

Uno de cada tres españoles está indeciso

 

Déjame salir, es decir, dónde están los que dudan. Entre los indecisos, el mayor grueso está entre los que no saben si meter la papeleta del PP o Cs (un 9,3%). Luego, un 7,5% entre PSOE y Ciudadanos, y un 6,6% entre PP y PSOE. Un 5,9% se tambalea entre el PSOE y Unidas Podemos y un 2,6% entre el PP y Vox.

Los más codiciados son los cerca de dos millones de votantes de Cs que no saben qué hacer. Albert Rivera está viviendo Psicosis y Pablo Casado y Pedro Sánchez saben que si quieren crecer tienen que ir por este flanco. Por eso, los dos han girado más hacia el centro. El popular está obviando temas más polémicos como el aborto y se vuelca más en la economía. El socialista está mostrando su cara más dura con el independentismo para atraer a naranjas desencantados.

EFE
Rivera, en la apertura en Cádiz

Al final de la escalera

En plan Sé lo que hicísteis el último verano llegaba Íñigo Errejón con su Más País: ofreciéndose como el salvador de la izquierda, rechazando el no pacto y proponiéndose como el colchón frente a la abstención. Pero la campaña ha ido pasando y empieza a sentir el miedo de ni lograr 5 escaños. Y es que lo que parece dulce puede volverse en tu peor pesadilla. No digas nunca cinco veces Candyman en el espejo: Candyman, Candyman, Candyman, Candyman...

Mucho frío (al estilo sueco) han sentido también en La Moncloa estas 48 horas por su Déjame entrar. La Junta Electoral ha abierto expediente al propio jefe del Ejecutivo por hacer una entrevista en el complejo presidencial para La Sexta y colgar la transcripción en la web institucional. 

Y en estas primeras horas de campaña aparecen Los otros. Más País ha denunciado ante la Junta Electoral una campaña anónima para desmovilizar el voto de la izquierda y que supuestamente iría a favor de Errejón, y que acusan de estar detrás asesores vinculados con el Partido Popular. Casado se ha desvinculado de esa acción y niega que el partido esté detrás.

España, otra vez de campaña. Otra pesadilla tras el fracaso de los políticos. ¿Llegará El resplandor a partir del 11-N?

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