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13/07/2019 09:44 CEST | Actualizado 13/07/2019 09:44 CEST

Carta abierta a España sobre las enfermedades mentales

¿Se está haciendo lo suficiente desde lo público para atajar este gran problema que tenemos?

Aneta Pucia / EyeEm via Getty Images

Aparco por una vez el Seiscientos de Autoentrevistas por primera vez en mucho tiempo para hablar de un tema que me concierne muy de cerca. 

Mi madre tenía depresión crónica y nunca supimos que la tenía, pensamos que eran “baches” en el camino e intentamos ayudarla en todo cuanto estuvo en nuestras manos. Desgraciadamente, se tuvo que tratar sobre todo en terapia privada porque por la vía pública era desesperante y totalmente insuficiente.

En una sociedad en la que parece que si tienes un problema mental estás loco y con un planteamiento totalmente erróneo sobre una enfermedad que le puede pasar a cualquiera de nosotros en cualquier momento, planteo lo siguiente: ¿Se está haciendo lo suficiente desde lo público para atajar este gran problema que tenemos enquistado en la sociedad? ¿Hay fondos suficientes? Desgraciadamente puedo responder por mí mismo: No.

La última vez que mi madre estuvo ingresada en un hospital público, salvando sólo la gran profesionalidad del equipo médico, las instalaciones, comida y demás me recordaron a las mismas de los años ochenta. Pero eso es lo de menos, lo más difícil de entender es que cuando le dieron el alta la derivaron a un centro de terapia de distrito donde la citaron una vez al mes. Con un poco de suerte, el profesional que le debía atender (sobre todo en condición de interino) le llevaría su caso, pero lo normal era que le tratara un psicólogo/psiquiatra diferente al cabo de varios meses. No había una constancia, y con cada cambio de personal era volver a empezar. Para colmo, una cita una vez al mes para una persona con una enfermedad de tal calibre es como un soplo de viento en la cara. Nada.

¿Se está haciendo lo suficiente desde lo público para atajar este gran problema que tenemos enquistado en la sociedad?

Por eso, me gustaría lanzar la pregunta a la sociedad y, por qué no, hacer reflexionar desde este momento al futuro Gobierno: ¿Es consciente de que no se está haciendo lo suficiente? ¿Van a hacer algo? No quiero que me respondan ahora, vayan a los centros, pregunten a familiares de afectados por las tan difíciles enfermedades de la mente, y luego si quieren nos sentamos a hablar. 

Desafortunadamente mi madre ya no está con nosotros y no podrá rebatirlos. Se fue porque no podía más. Descansa allá donde estés. Te querré siempre.

 

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