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25/10/2020 10:41 CET | Actualizado 25/10/2020 10:41 CET

Carta al Sr. Iglesias Turrión

Nuestros militantes, habituados a la incesante defensa de la democracia, acabarán averiguando que usted no cree en la libertad, que la rechaza, que la detesta.

Europa Press News via Getty Images
El vicepresidente, Pablo Iglesias. 

Sr. Iglesias, usted carece de valor porque teme a la libertad como cualquier totalitarista. Se vanagloriaba, ya no lo hace, de las lecturas de su autor espejo, Lenin. Con la irrupción de Vox en Andalucía pronunció: “Alerta antifascista”. Pareja oración a la del Sr. Abascal: “Primer aviso”. Los extremos tienden a juntarse. Usted es un clasista con complejo de pequeño burgués; dijo: “Una clase mucho más baja que la nuestra intentó robar una mesa de mezclas”. Y un machista; llamó “menina” a Soraya Sáenz de Santamaría y escribió que “azotaría hasta que sangrase” a la periodista Mariló Montero, ese azote en las nalgas a las mujeres que le retrotrae a las prácticas franquistas. Añado sus disparos continuados a la prensa, de diferente sesgo, que representa el paradigma de la libertad de expresión. El rotativo de cabecera de mi partido, El País, se lo censuró en una editorial titulada Iglesias ataca a la prensa. Y usted es un racista al escribir “no hay tanta diferencia entre los policías que detienen migrantes y los guardias de la SS”. A lo peor está de acuerdo con el asesinato de judíos.

Una de sus dianas preferidas son nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Se metió con la policía, cuando, acorralada, respondió con proporcionalidad en una calle barcelonesa durante la infamia del referéndum independentista. Acaso desconoce que cobran menos que los policías de las comunidades históricas y que están considerados la segunda policía más educada del mundo. En ningún momento ha hablado de igualar su sueldo, obligación del ministro de Asuntos Sociales -unida a la ministra de Trabajo-, que usted compagina con la vicepresidencia. Incumple el mandato moral básico de la Vicepresidencia, servir al conjunto de los españoles, incluidos los votantes de Vox y los de Bildu, los que le echaron electoralmente de Euskadi al destapar su falacia, los que terminarán asumiendo que sus dirigentes les mienten al hablar de la paz de los vencidos. Se sabe que apoyó a Herrira, la red de presos de ETA, disuelta por el juez de la audiencia nacional Eloy Velasco en 2013. Usted aparece de colaborador en el auto. Usted ha escudado a aquellos que asesinaron a casi mil personas, entre los que se encuentran compañeros de mi partido.

Sr. Iglesias Turrión, en las formas y el pensamiento, usted es un fascista. Municiona contra todo y contra tod@s. Los fascistas odian en democracia a los jueces, a los que lleva fechas insultando.

Compañer@s del PSOE, amparados en ciento cuarenta años de la historia de coraje de nuestro partido, le combatimos con las armas de la democracia.

No me creo que el Sr. Casado tenga que ver con el caso Kitchen (lo eligieron a resultas de que limpiase la corrupción de su partido). Sin embargo, me parece oportuno que el Congreso haya iniciado una comisión de investigación. Reitero, teme a la justicia, teme a la libertad. Ha forzado a mi secretario general a cargarse la separación de poderes para que se apruebe una ley en la que el Gobierno elige a los miembros del CGPJ, aunque la UE le ha hecho recular, solo de momento. Usted se ha aliado, utilizando una táctica similar, con los gobiernos de Hungría y Polonia, con la rancia extrema derecha europea. Le han avisado de Bruselas. O cesa en su intención o los fondos podrían no llegar. En ese caso, será el responsable directo de la pobreza de España. Si mi partido pierde las próximas generales, será el culpable con algunos. 

Sr. Iglesias, nos está empujando a posiciones ideológicas contra las que siempre hemos peleado. Haga las maletas y márchese a casa. De cualquier modo, el principio de realidad le expulsará de su poltrona de arena. En su calidad de líder de UP, ignora que sus amigos le destituirán al extraviar de nuevo un número considerable de votos en las próximas autonómicas.

Lo que me ocupa, desde la lucha cívica, es que usted y su discurso están infectando mi partido. Sr. Iglesias, usted es un cáncer en las filas y el Gobierno del PSOE. No ofende únicamente a Sánchez y otras veces lo aplaude porque conoce que los partidos de coalición después, en las urnas, quedan mal parados. Lo hace pretendiendo que el PSOE desaparezca con el fin de absorberlo. Está cercenando nuestras convicciones socialdemócratas con sus actuaciones en el Gobierno. Está difuminando nuestra larga trayectoria empujando a mi secretario general al sectarismo. Está contaminando a las bases de mi partido para que no defiendan a las clases medias ni, además, a los trabajadores de la cultura que no están de acuerdo con sus postulados. Lo declaró hace unos meses, en Chile, el maestro Sabina: “Ya han empezado a tener los mismos vicios que criticaban... Iglesias sigue apoyando a Maduro. El pueblo de Venezuela está harapiento, no hay libertad de prensa, no hay separación de poderes”. Se lo ha reprochado un púgil de la justicia social, cuyos puños son el alma, la voz y la belleza de la música. No existe mejor libertad que la del arte. Usted no se acerca a comprenderlo.

Sr. Iglesias, no conoce uno de nuestros lemas adversario del comunismo: SOCIALISMO ES LIBERTAD.

Nuestros militantes, habituados a la incesante defensa de la democracia, acabarán averiguando que usted no cree en la libertad, que la rechaza, que la detesta.

La apropiación de mi partido también radica en que ha conseguido que no suba nuestra afiliación, incluso que merme siendo Gobierno, lo que nunca había ocurrido en mentada circunstancia. Usted ha maniobrado para que grandes intelectos de mi partido, gentes de principios acerados, nos hayan abandonado. Está procurando que el Gobierno tutele a los españoles; a la mayoría de los medios de comunicación y a la mayoría del Ibex. Una tutela, en lo referido, germinada durante el siglo XX del comunismo/fascismo/autarquía.

Nuestros militantes, habituados a la incesante defensa de la democracia, acabarán averiguando que usted no cree en la libertad, que la rechaza, que la detesta. Sr. Iglesias, provoca en muchos de nosotros el terror de la guillotina, aunque de la misma manera el terror de la definición elaborada por Freud en Más allá del principio del placer. Tenemos anchas espaldas y músculos forjados en los altos hornos con los que soportarlo.

Compañer@s del PSOE, amparados en ciento cuarenta años de la historia de coraje de nuestro partido, le combatimos con las armas de la democracia. Le derrotaremos cuando toque… Al tiempo.

Al cabo, lo que me repugna en particular es el juego sucio del PP contra mi secretario general.

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