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02/12/2020 11:58 CET | Actualizado 02/12/2020 12:41 CET

El plan de Cataluña para Navidad: toque de queda a la 1:30 y quiere reuniones de 10

El 5 de enero, víspera de Reyes, el toque de queda se relaja hasta las 23:00.

EFE/Enric Fontcuberta
Varias personas junto a un mercadillo navideño en el centro de Barcelona.

Un toque de queda más laxo en los días señalados y reuniones de hasta 10 personas son las principales propuestas del Govern para esta Navidad.

El vicepresidente catalán con funciones de president, Pere Aragonès, ha anunciado que el plan de de la Generalitat permitirá reuniones familiares de hasta 10 personas y que el toque de queda en Nochebuena y Fin de Año se “flexibilice” y empiece a partir de la 1:30 de la madrugada.

En la noche de Reyes, el día 5 de enero, será a partir de las 23:00 horas, una hora más tarde que en el momento actual.

En su comparecencia en el Parlament junto a la consellera de Presidencia y portavoz del Govern, Meritxell Budó, para dar cuenta de las medidas tomadas para hacer frente al coronavirus, Aragonès ha hecho un “llamamiento a la responsabilidad” de la ciudadanía y los agentes económicos para poder garantizar que se llegue a las fiestas navideñas con la pandemia “controlada”.

En cuanto al número de personas en reuniones familiares en las fiestas navideñas, Aragonès ha considerado que “debe ser el mínimo posible y en ningún caso superar las 10 personas”; mientras que la movilidad mantiene lo previsto para esas fechas en el plan de apertura en diferentes tramos.

De nada sirve la reapertura si con nuestro comportamiento individual ponemos en riesgo que se vuelvan a restringir actividades

Pero esas flexibilizaciones anunciadas por Aragonès han ido en paralelo a una advertencia a la ciudadanía, ya que si bien ha admitido que el resultado de las medidas de restricción tomadas en los últimos meses ha sido “positivo” y se ha producido un “cambio de tendencia en poco tiempo”, ha reclamado “no caer en la autocomplacencia”.

“Tenemos 20 días extremadamente críticos. De nada sirve la reapertura o levantar persianas si con nuestro comportamiento individual ponemos en riesgo que se vuelvan a restringir actividades”, ha afirmado, dejando claro que “no se puede fiar todo a una vacuna”.

Aragonès ha subrayado que dicho plan es “coherente” con el sistema de tramos y aporta “transparencia y previsibilidad”, basado en datos epidemiológicos y conocimiento de la realidad actual en Cataluña, pero también “entendiendo y siendo realistas sobre la importancia de las fiestas familiares”.

La cifra de contagios “sigue siendo demasiado elevada, por encima de los mil casos diarios”

El dirigente ha recordado que la pandemia ha demostrado que la situación “en cuestión de días se puede descontrolar y cuando lo hace es muy difícil de parar”, además de que la cifra de contagios “sigue siendo demasiado elevada, por encima de los mil casos diarios detectados”.

A pesar de que los indicadores han mejorado, ha alertado de que el riesgo de rebrote “se ha estabilizado y amenaza con cambiar la tendencia” o la velocidad de propagación disminuye a menor velocidad que hace una semana, por lo que ha hecho un “llamamiento al conjunto de la población”: “Las medidas sanitarias, de prevención, de preparación del sistema sanitario, no pueden sustituir el compromiso ciudadano”.

“Ese compromiso no lo puede sustituir ningún gobierno, ni ninguna norma administrativa ni código de buenas prácticas. Necesitamos mantener esa firmeza y responsabilidad en cada uno de nosotros”, ha señalado, si bien ha hecho hincapié en la importancia de la estrategia de cribajes masivos y las tareas de rastreo.

Aragonès ha calificado la situación de “equilibrio precario”

Aragonès ha dejado claro así que, si se prosigue en la evolución positiva, se permitirán “más reaperturas”, pero ha insistido en que “no se puede correr, porque podríamos tropezar”, pero el Govern estará muy atento a esos indicadores que “han vuelto a crecer” y que “marcarán las decisiones en las próximas semanas”.

Y es que el vicepresidente catalán ha calificado la situación de “equilibrio precario”, por lo que “si empeora, deberemos pararnos de nuevo”. “Debemos entender que, con nuestro comportamiento, lo que nos jugamos es que con lo que estamos haciendo ahora el mínimo número de familias pasen la Navidad pendiente de alguien en la UCI”, ha advertido.