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23/09/2018 10:29 CEST | Actualizado 23/09/2018 10:29 CEST

Centroamérica, a la deriva...

R. M. T.

Recién aterrizada en Madrid, tras un viaje por los territorios de Guatemala y El Salvador con Alianza por la Solidaridad, comienza a tomar forma todo lo vivido en las pasadas semanas. Apenas había deshecho las maletas cuando saltó la noticia de que en el primero de estos países su presidente, Jimmy Morales, un actor disfrazado de militar para ocasiones especiales, expulsaba del país a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de Naciones Unidas, única en el mundo y cuya función era apoyar al Ministerio Público (equivalente a la Fiscalía del Estado) frente a casos de corrupción y grupos ilegales. Pues bien, a Morales 'el Cómico', como le apodan por su anterior trabajo, no le hizo 'gracia' que el colombiano Iván Velazquez, responsable de la CICIG, quisiera investigarle por sus asuntos turbios.

Que el principal de ellos se conozca como 'pacto de corruptos' da idea de la situación en un país donde se investiga si Morales firmó un acuerdo con empresarios poderosos para que financiaran su campaña electoral con cerca de un millón de dólares. Son los mismos empresarios, multimillonarios todos, que no dudan en 'robar' ríos para hacer hidroeléctricas a las comunidades indígenas, que quieren exprimir minas de oro y plata en territorios que no son suyos, que presionan para que la Justicia acuse a los líderes que se oponen a ello de terroristas, para que los encarcele o aparezcan muertos en una cuneta, como he comprobado en este viaje con Alianza. Los mismos que contratan obras con empresas españolas, que aumentan así sus beneficios a costa de derechos que debieran ser invulnerables.

Allí defienden que una niña violada de 10 años se juegue la vida en una gestación

Recién aterrizada también se hizo pública otra mala noticia: se quiere aprobar en Guatemala una ley de la Vida y la Familia que penaliza los abortos involuntarios con la cárcel. Es un drama en un país donde hasta niñas de entre 9 y 13 años que son violadas (y van más de 1.400 en lo que va de año) y encima resultan embarazadas no puedan interrumpir la gestación ni con recomendación médica. Estando allí, en agosto, se intentó cambiar esta realidad con una proposición de la diputada Sandra Morán, y no se consiguió. Sin embargo, cada día leía noticias de familiares que prostituyen a sus hijas, padres que abusan de las suyas, casamientos forzosos con menores, malos tratos... En definitiva, un menosprecio total de los derechos de niñas y mujeres en todas las capas sociales.

R. M. T.

Pues bien, ambas novedades que parecen dispares han sido relacionadas por un presidente, el de Guatemala, que trata de 'tapar' sus presuntos delitos bajo el manto de la 'vida' . Así lo hizo en un discurso reciente en el que defendía el 'veto' al responsable de la CIGIG, algo que su misma Corte Constitucional ha dicho que es ilegal, lanzando una diatriba contra el aborto. Y lo hizo porque sabe que Guatemala es un país donde lo que dice la Iglesia 'sale de misa' para instalarse en los hogares. Y lo hizo porque sabe que apoyar en su país a la jerarquía católica y los evangelistas es tener muchos puntos ganados. Y allí defienden que una niña violada de 10 años se juegue la vida en una gestación. Y a veces triple, como le ocurrió a una pequeña de 13 años de Totonicapán, quien tras ser violada tuvo trillizos. Dos murieron tras dar a luz y uno nació ciego porque, además, a la niña la habían contagiado la sífilis. Por cierto, que el agresor anda suelto, pero ella podría haber acabado entre rejas con esa ley infame que al presidente de Guatemala le viene bien sacar para ocultar sus trapos sucios.

Qué decir de El Salvador, donde escuché los disparos de un tiroteo entre maras y policías desde el vehículo en el que viajaba, donde un Gobierno de izquierdas no ha logrado mejorar la vida de sus ciudadanos y donde el acceso al agua está en claro peligro porque la derecha que quiere privatizarlo afila las armas para hacerse con el poder en 2019. Un país que acabará en manos de China, con quien acaban de firmar suculentos acuerdos tras romper relaciones con Taiwan y en el que siguen mandando las bandas armadas, ya sea a las órdenes de empresarios, de terratenientes o de narcotraficantes. Eso sí, sin protestas: un tiro y ya diremos que era un 'ajuste de cuentas', aunque se trate de un anciano o de una mujer con un bebé en su vientre.

Nicaragua se desangra ante ese afán de poder que posee a algunos seres humanos hasta convertirse la brutal caricatura de los que fueron sus antagonistas

La perspectiva de que Arena (la derecha) gane en 2019 las elecciones presidenciales, después de hacerse este año con el control en las legislativas, se hace fuerte pese a que acaba de ser condenado el anterior presidente de este partido (Elías Antonio Saca, 2004-2009) por 'desviar' más de 300 millones de dólares de las arcas públicas. No parecen buenas perspectivas.

De Nicaragua, poco que añadir a lo que sabemos. Se desangra ante ese afán de poder que posee a algunos seres humanos hasta convertirse la brutal caricatura de los que fueron sus antagonistas. Es el caso de Daniel Ortega y la medio guerra civil que vive el país. Mal augurio que en Guatemala algunos ya piensan que pueden acabar como en su vecino del sur si continúan los despropósitos del Gobierno. El día 20, por cierto, también los universitarios salieron a la calle en todo el país exigiendo democracia.

Esperemos que no, pero de momento Centroamérica va a la deriva y el horizonte que se vislumbra no pinta nada bien.

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