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08/08/2021 15:35 CEST

Tokio apaga su llama tras los Juegos más difíciles de la historia

La falta de público desluce una ceremonia marcada nuevamente por la nostalgia.

Leon Neal via Getty Images
La llama de los Juegos de Tokio se cierra durante la ceremonia de clausura.

La flor que se abrió el pasado 23 de julio y que ha contenido el fuego olímpico durante 16 días se ha cerrado este domingo definitivamente en Tokio, que ha despedido a los Juegos Olímpicos más difíciles de la historia. 

Sin público, con numerosas restricciones por la pandemia de coronavirus, los Juegos de 2020, celebrados en 2021, serán recordados por su compleja organización, pero no por su emoción. 

En ese sentido se ha celebrado la ceremonia que ponía fin a Tokio 2020, de nuevo sobria, de nuevo espectacular, de nuevo muy marcada por el virus y con mucha nostalgia. 

El vacío de las gradas ha marcado un evento que suele ser festivo, en el que Japón ha rendido homenaje a quienes ya no están y a quienes han hecho posible la celebración de los Juegos. 

“Lo hicimos”, ha dicho satisfecho Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional, en el discurso en el que ha dado por concluidos los Juegos y ha dado paso a París 2024, que tomará el testigo, por primera vez en la historia, dentro de tres años. 

Anne Hidalgo, su alcaldesa, ha sido la encargada de recibir la bandera olímpica y ya hemos visto las primeras imágenes de lo que serán los próximos Juegos, con centenares de personas celebrando desde la capital francesa el traspaso olímpico. 

Muchos esperan que para entonces la pandemia permita ya celebrar los Juegos con la presencia de público en las gradas. 

Una esperanza, como ha dicho la presidenta del Comité Olímpico Japonés, que no se extingue y que permanecerá hasta que de aquí a tres años se vuelva a encender la llama en París. 

Sayonara Tokio. Salut Paris.