POLÍTICA
08/11/2019 22:22 CET | Actualizado 08/11/2019 23:46 CET

En tus manos

Acaba la campaña más corta sin despejarse el bloqueo, pensando en los indecisos y con la amenaza del auge de la ultraderecha.

EFE
Preparativos para las elecciones generales del 10N

Se apagan los focos, se desmontan los escenarios, las caravanas llegan a su destino. Se acabó la campaña electoral más corta de nuestra historia. Desde la medianoche, silencio de los políticos. Todos al rincón de pensar (y hay muchos ciudadanos que no saben todavía qué hacer).

Ocho frenéticos días en los que los candidatos se han lanzado a la carretera con el objetivo principal de captar la atención de los indecisos -el 30% de los que dicen que irán a votar están dudosos- y con la gran duda de la participación, con un electorado hastiado de tener que ir a las urnas por cuarta vez en cuatro años y con la izquierda decepcionada tras el fracaso de las negociaciones entre el PSOE y Unidas Podemos.

Ha sido una atípica campaña porque ha estado marcada por dos hechos en las vísperas: la violencia en las calles de Cataluña por la sentencia del procés y la exhumación de los restos de Franco. Dos temas que han impulsado también el gran fenómeno en las encuestas durante estos días: el auge de la extrema derecha. Vox podría convertirse en la tercera fuerza este domingo.

Si los sondeos fueran votos

Las encuestas han dado algunas pistas durante esta campaña. El PSOE ganará este domingo, pero podría hacerlo con menos de los 123 escaños que logró el 28 de abril y en los últimos días se ha estancado. Esto ha provocado preocupación especialmente en los cargos intermedios y en las federaciones. Lejos parecen los cantos de sirena del verano en La Moncloa, cuando los gurús pensaban que se llegarían hasta los 140 escaños. El único sondeo que da hasta 150 es el del CIS, hecho antes de la sentencia del procés y envuelto en la polémica con acusaciones del resto de partidos de manipulación por parte de José Félix Tezanos.

Pedro Sánchez se ha ido hasta Barcelona para cerrar esta campaña y ha dejado como principal mensaje que los socialsitas son “la esperanza de Cataluña y España” y ha ofrecido su proyecto como el de “la convivencia y las soluciones”.

A Sánchez se le ha terminado haciendo larga esta campaña, después de unas últimas jornadas marcadas por las polémicas palabras sobre la dependencia de la Fiscalía del Gobierno. Tuvo que reconocer hasta su error y lo achacó al cansancio de la campaña. Pero espera que esa mayoría ‘cautelosa’ le premie este 10-N y que el votante progresista se desperece estos días para salir a luchar frente a la amenaza de retroceso de derechos.

Sánchez, en Barcelona
Sánchez, en Barcelona

Casado sube pero Vox le come mucha tarta

Pablo Casado ha clausurado en la plaza de toros de Las Ventas la campaña, aunque no se han habilitado las gradas ni se ha intentado llenar completamente este foro.

El líder del PP lograría en torno a cien diputados, según los sondeos, lo que supone aumentar en más de treinta escaños sus desastrosos resultados del 28-A. Pero también ha habido un estancamiento en las encuestas. Esto se evidencia en su último intento masivo de movilización mandando 1,2 millones de SMS pidiendo el voto.

Y ese freno se debe principalmente, a tenor de los sondeos, a la subida de la extrema derecha de Vox. Muchos creían que el partido de Santiago Abascal había alcanzado su techo en abril, ya que luego en mayo perdió en las europeas casi la mitad de sus votos. Pero la situación de Cataluña y el hastío de muchos ciudadanos está llevando a que repunte hasta la tercera posición.

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Pablo Casado y Ana Pastor

Todo ello también gracias a la situación de normalidad que ha alcanzado principalmente por los pactos con el PP y Cs en autonomías como Andalucía, Murcia y Madrid. La actitud de Casado y de Albert Rivera no ha sido precisamente combativa con Santiago Abascal estos días, que les roba por decenas escaños en las encuestas. En el debate del pasado lunes, el primero con el representante de la ultra derecha, no entraron en el cuerpo a cuerpo y no censuraron sus palabras en las que incluso se relacionaba inmigración con agresiones sexuales a las mujeres.

Además, con una actitud contraria a la libertad de información, Vox ha decidido vetar a periodistas de varios medios, entre ellos El HuffPost, y les ha denegado la acreditación para la noche electoral y actos en espacios privados, además de expulsarles de los canales de información oficial en Whatsapp. La Junta Electoral ha comunicado este mismo viernes por la tarde al partido de Abascal que no puede impedir el acceso a los periodistas a los actos de naturaleza electoral que se hagan en espacios públicos.

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Sánchez

 

A la espera del batacazo de Cs

Y los nervios dominan estas horas en Ciudadanos, que podría pasar del tercer puesto en abril al quinto, con menos de veinte escaños. Es la última gran oportunidad de Rivera, que ha abierto la puerta a dejar el sillón principal del partido tras el 10-N. Ahí aguarda Arrimadas, que ha sido la otra gran protagonista junto a él de la campaña. Los electores pueden penalizar los constantes bandazos de los liberales, que han jugado a ser más de derechas que el PP y Vox.

También se ha ido el naranja a Barcelona cerrar. Con gritos de fondo de “remontada”, el líder de Cs ha dicho sus últimas palabras antes del 10-N con la idea de unir a los españoles y defender la libertad como contraposición a quienes promueven el odio y la imposición.

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Rivera

En Unidas Podemos están satisfechos, en cambio, por estos días: se le dan bien las campañas y entienden que han ganado todos los grandes debates, incluido el de candidatos. Su mensaje principal durante estos días es que el PSOE quiere pactar con el PP y buscar la gran coalición -algo que desmiente Sánchez-. Y la exigencia es como en abril: un Gobierno de coalición sin vetos a Pablo Iglesias.

Las sensaciones en Más País, el nuevo actor de la izquierdas, son agridulces. Las encuestas no le dan lo que esperaban y se han encontrado con una campaña en la que no han podido participar en los debates y sin estructura territorial. Su esperanza: los votantes de izquierda que iban a irse a la abstención y que pueden meter este domingo la papeleta con la cara de Íñigo Errejón.

Bloqueo is coming again

Lo que no se ha despejado para nada es lo que puede pasar el día después y la posible vuelta al bloqueo y la ingobernabilidad. Ningún partido aceptó la propuesta de Sánchez de que si no había pacto suficiente, se dejara gobernar a la lista más votada. El PSOE sigue en su intento de un Gobierno en solitario, y se ha cuidado de hablar de pactos postelectorales. Y desde el PP y Cs se descarta apoyar al socialista, a la vez que no han rechazado un pacto con Vox para gobernar -al contrario que sus socios europeos de Angela Merkel y Emmanuel Macron con la ultra derecha-. Por lo tanto, puede llegarse a otra situación de aritmética diabólica e, incluso, hay quien avisa, como Íñigo Errejón, de que podrían darse unas terceras elecciones.

Sábado para pensar, reflexionar, para buscar en el silencio lo mejor que crea cada uno para un país que vive su mayor crisis territorial y que afronta ya nubarrones económicos. Y unas horas muy delicadas en Cataluña, con el mayor dispositivo policial en años durante una jornada electoral para evitar cualquier incidente e intento de boicotear el derecho a voto.

Los españoles decidirán este domingo, teniendo en mente que los políticos son el segundo problema para el país. Todo está en las manos de 37.000.608 personas. En tus manos.

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