Cinco oportunidades que nos brinda la nueva normalidad

El mundo ha cambiado desde el brote de coronavirus; asegúrate de que tus criterios para decidir cómo adaptarte a él también han variado.

La nueva normalidad no solo ha supuesto el final de la primera oleada de contagios, seguramente el momento más complicado de la pandemia del coronavirus. Además, ha venido de la mano de un nuevo marco en el que vivir.

Regresamos a la vida cotidiana, sí, pero bajo una luz diferente. Por presencia o por ausencia, la existencia del SARS-CoV-2 condiciona todo lo que hacemos; allí donde se propaga rápidamente, haciendo que varias de nuestras libertades individuales queden limitadas, y allí donde no está, haciendo que no demos por sentados nuestros planes de futuro, por ejemplo.

Pero no todos los aspectos de la nueva normalidad están ligados al miedo al contagio y a la falta de opciones acerca de lo que hacer. De hecho, desde el punto de vista de la psicología, este contexto también puede dar pie a oportunidades.

Oportunidades que llegan de la mano de la nueva normalidad

Desde el punto de vista de la ciencia de la conducta, las situaciones de crisis pueden ser momentos propicios para romper con viejas dinámicas de comportamiento que nos estaban limitando. Y por otro lado, exponernos a contextos en los que aparentemente nuestra libertad queda restringida, puede hacer que a medio y largo plazo ganemos autonomía: pensemos, por ejemplo, en alguien que se va a vivir varios meses a un pequeño entre otras cosas para dejar de fumar.

Algo similar ocurre con la etapa de la nueva normalidad; no solo se trata de un concepto con implicaciones políticas, también tiene mucho sentido viéndolo desde la psicología. Porque lo cierto es que pasada la etapa del confinamiento, nos encontramos en una situación marcada por la dualidad: parece que se nos cierren varias puertas, pero al mismo tiempo, es un buen momento para desprendernos de viejas limitaciones.

Teniendo en cuenta lo anterior, estos son algunos de los aspectos en los que la nueva normalidad puede llegar a ampliar nuestras posibilidades de mejorar en términos de calidad de vida.

1. Un buen momento para superar adicciones

Las adicciones no solo se basan en la química de las sustancias que interfieren en el funcionamiento del cerebro; también se basan en el establecimiento de hábitos que, poco a poco, van estrechando el cerco de aquello que hacemos durante el día a día.

Por ejemplo, es muy típico que las personas que desarrollan alcoholismo se relacionen también con más gente propensa a socializar en bares, discotecas, etc. Así, la adicción está constituida tanto por la acción de ceder a determinados impulsos, como por los contextos a los que nos acostumbramos y que nos exponen al riesgo de recaída una y otra vez.

Es por eso que la nueva normalidad nos ofrece una oportunidad para superar las adicciones; no es exactamente como la vida que teníamos antes de la pandemia, y eso abre la puerta a adoptar hábitos que nos alejen de la dependencia a esas drogas o a esos comportamientos que se estaban convirtiendo en nuestra única prioridad.

2. Conectando con la familia

En una situación en la que muchas personas prefieren no salir mucho de casa, surge la oportunidad de reforzar las relaciones familiares. Compartir tiempo de calidad es, en la era de Internet, algo que siempre que no haya importantes conflictos en juego, solo se puede ver obstaculizado por la falta de tiempo bajo el mismo techo.

3. Una ocasión para aprender a gestionar la ansiedad

La ansiedad es algo que nos afecta a todos en mayor o menor medida, y si bien es inevitable sufrirla de vez en cuando (entre otras cosas, porque aunque es incómoda suele ayudarnos a sobrevivir), podemos aprender a gestionarla de una manera que juegue a nuestro favor, en vez de llegar a acumularse y ser un problema o incluso la raíz de un trastorno psicológico.

Las situaciones en las que hay un cierto nivel de ansiedad facilitada por el entorno, pero que no van de la mano de un peligro inminente o significativo, son propicios para desarrollar esas aptitudes de modulación emocional. Es una especie de “campo de prácticas” en el que estamos relativamente seguros y podemos ir aprendiendo cómo somos en relación a la aparición y el mantenimiento de la ansiedad en nuestros pensamientos, en nuestras acciones, etc.

Para lograrlo, es recomendable ir siempre con una pequeña libreta a mano, en la que ir realizando anotaciones sobre cómo nos sentimos cuando surge el pico de ansiedad, qué estábamos haciendo, etc. Aplicaciones para smartphone como Meyo también incluyen funciones de gestión del estrés y la ansiedad interesantes en este sentido.

4. Una excusa perfecta para ejercitar las piernas

En el contexto de la nueva normalidad, mientras haya un cierto riesgo de contagio, la bicicleta habrá ganado puntos frente a formas de desplazarse como el tren o el autobús. Recuerda que no se trata solo de usar la musculatura; el ejercicio moderado también repercute en una mejor salud emocional, siempre que lo realicemos de manera habitual, aunque sea por periodos breves.

5. Reorganiza tus prioridades

Dado que seguramente la perspectiva de afrontar una crisis económica hará variar tus planes, haz que a la hora de tomar una decisión acerca de a qué proyecto de vida aspirar durante los próximos años entren opciones que no habías considerado, o que hace meses te hubieran parecido demasiado radicales.

Dado que el mundo ha cambiado desde el brote de coronavirus, asegúrate de que tus criterios para decidir cómo adaptarte a él también han variado, en consonancia a lo que ocurre a tu alrededor. A lo mejor, el sueño utópico de avanzar por la vía de la vocación en vez de por la de los máximos ingresos ya no parece tan descabellado, por ejemplo.