POLÍTICA
14/01/2020 14:26 CET

Colau y su gabinete no volarán a menos de 1.000 kilómetros si hay una alternativa en tren inferior a siete horas

A lo Greta Thunberg 🌍

Francois Mori / Associated Press
Ada Colau, en la Cumbre por el Clima de París, en 2015.

Los concejales del Gobierno de Barcelona, liderado por Ada Colau, y el personal municipal no utilizará el avión para desplazarse a distancias inferiores a 1.000 kilómetros que tengan alternativas ferroviarias inferiores a siete horas, menos en casos excepcionales.

En una rueda de prensa, la teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, ha dicho que el Gobierno municipal ha decidido tomar una decisión a la que no les obliga nadie, “pero que es necesaria y ejemplar”.

Sanz ha animado a otras administraciones y empresas a sumarse: “Donde hay un vuelo que contamina y un tren que no contamina, escogeremos la segunda opción”, y ha recordado que este miércoles se decretará la emergencia climática en la ciudad.

Donde hay un vuelo que contamina y un tren que no contamina, escogeremos la segunda opciónJanet Sanz, teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad en Barcelona

El global de la actividad vinculada al Puerto y al Aeropuerto genera un total de 12,9 toneladas anuales de CO2, cuatro veces las emisiones totales de CO2 emitidas por la ciudad de Barcelona, ha explicado.

Respecto a los contaminantes en el aire, el Puerto es responsable del 7,6% de los óxidos de nitrógeno (NOx) y de entre el 9 y el 12% de las partículas en suspensión (PM) que se respiran en la ciudad.

El paso dado por el consistorio recuerda a la negativa de usar aviones de la activista sueca Greta Thunberg, auténtico referente actual en la lucha contra el  cambio climático, que usa el tren para sus desplazamientos por todo el continente europeo y que ha optado por catamaranes ecológicos para cruzar el Océano Atlántico para asistir a encuentros como la cumbre del clima de la ONU en Nueva York y la COP25 de Madrid. 

Mejor electrificar

En este sentido, el Ayuntamiento propone eliminar los vuelos cortos con alternativas ferroviarias, eliminar las exenciones al queroseno, avanzar en la electrificación del Puerto y del Aeropuerto, e impulsar la generación de renovables.

Las demandas se harán a través de la mesa de emergencia climática, donde están presentes el Puerto, el Aeropuerto, el Estado y la Generalitat, entre otros, y también a partir de los espacios de diálogo y coordinación existentes.

En relación al Aeropuerto, que genera 7,6 millones de toneladas de CO2 al año, pide electrificar las flotas de tierra, instalar más de 400.000 metros cuadrados de paneles solares y potenciar su conexión con la ciudad a través del transporte público. 

Para el Puerto, que emite 5,3 toneladas de CO2 anuales, el Ayuntamiento propone una fiscalidad ambiental que penalice los barcos más contaminantes, impulsar la electrificación de barcos, empresas y actividad propia e instalar paneles solares.

Además, quiere reducir el número de barcos y cruceros que hacen escala en la ciudad, en una apuesta por un modelo de Puerto Base, y que se sumaría a una reducción de terminales, y a una mejora de los accesos ferroviarios al Puerto.

El concejal de Emergencia Climática, Eloi Badia, y Sanz han coincidido en que ambas infraestructuras deben elaborar planes para reducir las emisiones para incluirlos en sus planes directores presentes y futuros.

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