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10/08/2012 09:33 CEST | Actualizado 07/12/2017 04:00 CET

Comienza la aventura española en Marte

El pasado día 6 fue un día de muchas emociones porque el vehículo de exploración planetaria o rover más sofisticado que se ha enviado al espacio estaba a punto de posarse en la superficie del planeta Marte. Y ese "posado" no iba a ser tarea fácil porque, bajo mi opinión, esa maniobra iba a ser el aterrizaje más complicado de la historia de la humanidad.

Pero todo fue bien. A las 07:10 de la mañana del 6 de agosto, la cápsula donde iba albergado el rover entró en la atmósfera marciana, una de la fase crucial de la maniobra. El ángulo de entrada fue el correcto y la velocidad de entrada de 21.000 Km/h. El escudo térmico se calentó a 2.100º C, tal y como estaba previsto, y la velocidad se redujo hasta los 1.400 Km/h.

El momento más crítico sucedería a las 07:14 de la mañana: la apertura del paracaídas. Todo fue correcto y a los pocos segundos, se desprendió el escudo térmico. El paracaídas supersónico redujo la velocidad de la cápsula hasta los 450 Km/h y situándola a 3 Km sobre el suelo.

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Imagen tomada por el orbitador HiRiSe de la cápsula del Curiosity con el paracaídas correctamente desplegado. Créditos: NASA / JPL-Caltech.

Y ahora, la parte más espectacular. A las 07:16 de la mañana de la parte superior de la cápsula se desprendería el skycrane, una grúa donde estaba acoplado el rover. Al desprenderse este skycrane, cuatro pares de retrocohetes entraron en funcionamiento y en tan sólo un minuto, quedaría estabilizado en el aire a 20 metros de altura y sin velocidad. Luego, unas cadenas descolgarían el rover hasta posarlo suavemente en el suelo.

Cada vez que el rover conseguía realizar con éxito una fase de la maniobra, emitía una señal en forma de pitido que llegaría a la Tierra con unos 14 minutos de retraso. La primera señal se recibió a las 07:24, indicando que el rover entraba en la atmósfera, y la última, a las 07:31, cuando el rover se posó sobre Marte.

Desde el primer pitido hasta el último pasaron 7 minutos, los calificados como "7 minutos de terror". Durante ese tiempo, muchos ingenieros, científicos y demás personas implicadas directa o indirectamente con el rover, estábamos con el corazón en un puño. Para Felipe Gómez-Gómez, investigador del Centro de Astrobiología que ha participado en el desarrollo del instrumento REMS cuenta que "la tensión contenida de minutos previos se transforma en fiesta, abrazos y alegría en un segundo".

Desde NASA TV pudimos ver cómo se vivían todos los procesos del aterrizaje, cómo la tensión y los nervios dieron paso a una alegría totalmente desatada cuando recibió el pitido que indicaba que el rover estaba posado correctamente sobre el suelo de Marte. En las salas del Jet Propulsion Laboratory (JPL) no sólo había estadounidenses, también había españoles, ya que la participación española es destacada en la misión MSL: a bordo del Curiosity está el instrumento REMS, una estación medioambiental que ayudará a caracterizar la climatología marciana.

Uno de estos científicos españoles, además de gran amigo, es Felipe Gómez-Gómez del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA). Sus palabras tras el aterrizaje del rover resumen lo que se vivió en la sala de JPL: "La tensión contenida en los minutos previos se transformó en fiesta, abrazos y alegría en un segundo".

Y también os puedo asegurar que esa emoción se trasladó al Centro de Astrobiología, lugar desde donde estábamos siguiendo el aterrizaje. La alegría, los abrazos y las lágrimas se apoderaron del salón de actos del CAB. Y estoy seguro que todo aquel que vivió en descenso a través de NASA TV también se emocionó.

Pero la alegría se desbordó cuando el Curiosity envió la primera imagen tomada con una cámara situada en la parte baja del rover donde se podía apreciar el suelo marciano y lo que parecía ser una rueda posada en el suelo.

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Primeras imágenes enviadas por el Curiosity dejando ver que había aterrizado correctamente. Créditos: NASA / JPL-Caltech.

Tras el aterrizaje, los elementos que se utilizaron durante el descenso (paracaídas, cápsula, etc.) cayeron a la superficie de Marte lejos de la zona de trabajo del Curiosity, de hecho, un orbitador ha capturado una imagen donde se aprecian estos elementos distribuidos en el planeta rojo.

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Imagen de los restos del aterrizaje del Curiosity. Créditos: NASA / JPL-Caltech / U. Arizona.

Precisamente, el 8 de agosto, se puso en funcionamiento el instrumento español: REMS (Rover Environmental Monitoring Station), una estación medioambiental que medirá los parámetros ambientales del planeta Marte. Y también provocó más de un sobresalto, porque inicialmente no funcionó correctamente, pero finalmente y tras unos ajustes hechos remotamente desde nuestro planeta, funcionó tal y como estaba previsto, por lo tanto, la aventura española en Marte comienza y los primeros datos del REMS no tardarán en ser analizados.

Ahora, los científicos implicados tanto en REMS como en toda la misión MSL tendrán que adaptarse al horario marciano porque se trabajará cuando en Marte sea de día, y ese horario (en la Tierra) será cada día a una hora diferente. En estos momentos están haciendo un chequeo minucioso de todos los instrumentos para comprobar que funcionan correctamente. Fruto de este chequeo nos llegó la primera imagen en color de Marte tomada por una de las cámaras del rover.

Pero los científicos del REMS, hasta principios de noviembre estarán en las instalaciones de JPL operando desde allí, en lo que se conoce como fase de commisioning. Una vez pase este período, volverán a España, concretamente al Centro de Astrobiología, y ya desde allí, será donde se tome el control del instrumento español.

Pero aunque haya que trabajar en horarios poco convencionales, para gente como Felipe seguro que no le importa, porque como él mismo dijo "sentí una emoción tremenda por haber visto realizado un sueño que tenía desde niño".

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Primera imagen en color de Marte tomada por el Curiosity. Créditos: NASA/JPL-Caltech/Malin Space Science Systems.

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