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12/09/2019 10:36 CEST | Actualizado 12/09/2019 17:54 CEST

Un agente que participó en la búsqueda de Gabriel: "Fue una investigación muy dura porque buscábamos a un niño vivo"

Comienza la cuarta sesión del juicio contra la autora confesa de la muerte del niño.

EFE
Ana Julia Quezada a su llegada a la Audiencia Provincial de Almería, este jueves.

Ana Julia Quezada, la única acusada por la muerte de Gabriel Cruz, “parece una persona a la que le gustaba el dinero” y, además del asesinato del niño, “no sabemos si buscaba cobrar un dinero. Es macabro pero parece que por ahí iba la cosa”, ha declarado este jueves el comandante Montero de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

“Fue una investigación muy dura porque buscábamos a un niño vivo, no se planteó como un homicidio. Si hubiese sido así, no se habrían empleado tantísimos recursos como en esta investigación”, ha añadido el comandante, que en aquel momento estaba a cargo de la Sección de Homicidios, Secuestros y Extorsiones de la UCO.

Sobre el móvil económico, ha apuntado que era una posibilidad porque “no había nada que nos dijera que Gabriel estaba muerto” pero que “cada día que pasaba, nos caía una losa de realidad” encima y “nunca llegó una solicitud de dinero”.

Una vez focalizada la investigación sobre Quezada, observaron que “era ella la que estaba animando a la familia a ofrecer más dinero (de recompensa)”. “Era bastante raro. Al verificar su vida en Burgos, etcétera, parece una persona a la que le gustaba el dinero. No sabemos si además del hecho, buscaba cobrar un dinero. Es macabro pero parece que por ahí iba la cosa”, ha añadido.

También ha relatado la versión de lo ocurrido que narró Quezada durante la reconstrucción de los hechos, la misma que ha mantenido durante el juicio, y ha subrayado que la finca en la que mató a Gabriel está “muy aislada” por lo que no es posible observar lo que pasa dentro “salvo que utilices algún tipo de cámara o similar”.

 

″Ángel, te quiero mucho” 

″Ángel (Cruz), te quiero mucho, yo quiero a Gabriel, mi perro está dentro (del coche)”, afirmó Quezada en el momento de ser detenida y esposada el 11 de marzo del año pasado, según la Guardia Civil.

Así lo han manifestado dos guardias civiles de la Unidad Central Operativa (UCO) que realizaron un dispositivo de vigilancia, control, reportaje fotográfico y detención de la acusada, que han explicado que lo primero que manifestó Quezada cuando le leyeron sus derechos al ser arrestada fue simplemente: “Muy bien”.

Dicho día, han añadido, la acusada de matar al niño Gabriel dejó a Ángel Cruz, padre del menor, en Las Negras, en Níjar (Almería), y después se fue en su vehículo a la finca de éste en Rodalquilar, también en Níjar, en donde estaba enterrado el niño.

“Ahora a llevárselo de aquí” 

Así mismo, Quezada decía mientras introducía al pequeño en el maletero de su vehículo: “Ahora a llevárselo de aquí”, según ha manifestado el teniente de la Guardia Civil que instruyó las diligencias del caso en referencia a las grabaciones realizadas en el interior del coche.

El teniente, que ya intervino en la sesión de del miércoles, ha ratificado el contenido de las transcripciones de dichas grabaciones y ha reiterado que la acusada se arengaba diciendo en voz alta: “Ana, no vas a ir a la cárcel”.

Junto a un agente que pertenece al grupo de Homicidios de la Policía Judicial de la Comandancia de Almería, que también fue comisionado para poder tomar declaración a diferentes testigos en Burgos, han explicado que los micrófonos no grababan de forma permanente.

La ropa en un contenedor

Además, Quezada arrojó la ropa que le había quitado al pequeño tras matarlo en un contenedor de la barriada almeriense de Retamar seis días antes de ser detenida en Vícar (Almería).

Dos agentes de la Policía Judicial de la Comandancia de Almería han señalado en el juicio que ya en la primera declaración de la acusada, realizada el 27 de marzo del año pasado, día de la desaparición del niño, hubo una serie de “circunstancias” que “llamaron la atención” sobre ella.

Han especificado que la mañana del 5 de marzo, se les comunicó que la investigada había abandonado la casa de la abuela de Gabriel en el coche del padre del menor con la excusa de ir a tomarse un café en Campohermoso, en Níjar (Almería).

“Provocar” una mancha de barro

Quezada frotó la camiseta del pequeño que simuló haber encontrado en una batida contra el suelo para “provocar” una mancha de barro, según la Guardia Civil para aparentar que había estado bajo la lluvia, debido al mal clima que hubo en la zona durante las jornadas de búsqueda.

“Cuando llego, la camiseta estaba como extendida, bastante visible desde un punto elevado. Creemos que la camiseta se apelmazó y se frotó con el suelo para provocar esa mancha”, ha dicho uno de los agentes que realizó la inspección ocular en el lugar en el que apareció, en el barranco de las Águilas.

Ha dicho que a su llegada se encontró al padre del menor junto a dos personas, pero no con Quezada a pesar de que le habían comunicado que debía estar allí.

El progenitor le dijo que habían tocado la camiseta para ver si era de Gabriel pero que la habían dejado en la misma posición y que la levantó para ver si tenía sangre, porque en la cara visible sólo había una mancha de barro.

 

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