POLÍTICA
02/12/2019 08:33 CET | Actualizado 02/12/2019 09:55 CET

Comienza en Madrid la cumbre que debe sentar las bases para combatir la emergencia climática

En apenas un mes se ha activado la gigantesca logística que requiere una cita como esta.

EFE
Un efectivo de la policía nacional y un vehículo policial que forma parte del dispositivo de seguridad vigila en una de las entradas a la Cumbre del Clima.

La Cumbre del Clima (COP25) que debe sentar las bases para una nueva fase de acción climática, para cuya organización se ofreció el Gobierno de España tras la renuncia de Chile a causa de la grave crisis interna que vive el país, arranca este lunes en Madrid.

En apenas un mes se ha activado la gigantesca logística que requiere una cita como esta, donde se suceden las reuniones técnicas y científicas, las sesiones plenarias en las que participan delegaciones oficiales de casi 200 países y las visitas de numerosos jefes de Estado y de Gobierno y responsables de organismos internacionales, además de gran número de activistas y líderes sociales.

En la ceremonia de apertura de la 25 Conferencia de las Partes del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático participan este lunes, entre otros, el secretario general de la ONU, António Guterres, el presidente en funciones del Gobierno español, Pedro Sánchez, la nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, o la ministra chilena de Medio Ambiente y presidenta de la cumbre, Carolina Schmidt.

“Un nuevo ciclo”

Prevista inicialmente como una cumbre “de transición”, la conferencia ha cobrado una especial relevancia; para España por ser sede de la Conferencia en sustitución de Chile -que conserva la Presidencia-, y para la comunidad internacional por coincidir con el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de iniciar el proceso para salir del Acuerdo de París.

Chile -que preside- y España -como anfitrión- esperan que esta conferencia abra “un nuevo ciclo” en la acción climática mundial, una fase en la que se impliquen no solo los negociadores de las delegaciones que representan a los gobiernos centrales, sino también los ayuntamientos, las regiones y los agentes económicos y sociales.

La cumbre, que se prolongará hasta el próximo día 13, concluirá sólo dos semanas antes de que entre en vigor el Acuerdo de París y de que comience un año decisivo en el escenario internacional, en el que los países deben presentar compromisos más ambiciosos para reducir sus emisiones de dióxido de carbono.

Los informes que se han publicado durante los días previos a la cumbre alertan de que los niveles de concentración en la atmósfera de gases de efecto invernadero han alcanzado máximos históricos, y que sería necesario multiplicar -hasta por cinco- los esfuerzos para reducir esas emisiones y evitar los impactos más catastróficos del cambio climático.

Tras la aprobación del Acuerdo de París (2015) y del Libro de Reglas que lo desarrolla (el pasado año en Polonia) la cita de Madrid no tiene que alumbrar ningún documento determinante para la negociación internacional, pero sí sentar las bases para que el próximo año todos los países cumplan con lo que se comprometieron en París y aumenten su ambición para responder a las indicaciones de la ciencia.

La importancia de la Cumbre

Las cifras acreditan la importancia de la Conferencia: 113.000 metros cuadrados de superficie ocupada en la Institución Ferial de Madrid (IFEMA); 25.000 asistentes; 4.000 personas en la plantilla técnica de la organización; 300 personas contratadas por IFEMA para apoyar de forma directa a la organización; 50 ingenieros en el Centro de Coordinación de red; 2.000 voluntarios diarios; o 1.500 periodistas acreditados.

El coste de la conferencia asciende a unos 50 millones de euros (la de París en 2015 costó 178 millones), y para hacer frente a ellos el Gobierno aprobó varios reales decretos para habilitar los créditos necesarios para la organización.

Los retornos ascenderán a unos 200 millones, tomando como referencia el impacto de la actividad de la institución ferial y los datos de gasto medio por cada visitante internacional a este tipo de eventos.

Numerosas personalidades

Durante las próximas dos semanas pasarán por la cumbre del clima numerosos jefes de Estado o de Gobierno, entre ellos quince primeros ministros europeos, los presidentes de Argentina y Ecuador, Mauricio Macri y Lenin Moreno, el primer ministro de Marruecos, Nasser Bourita, y los máximos responsables de numerosas instituciones y organismos internacionales.

Estados Unidos contará con una importante delegación oficial que defenderá las tesis del Gobierno federal (abandonar el Acuerdo de París no implica estar fuera de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático), pero a la cumbre acude además una importante delegación de congresistas y senadores, encabezada por la presidenta de la Cámara de Representantes, Nanci Pelosi.

La cumbre atrae además a destacados líderes sociales, entre ellos el ex vicepresidente estadounidense y Nobel de la Paz (2007) Al Gore o a la activista sueca Greta Thunberg

EFE
El presidente del Gobierno español en funciones, Pedro Sánchez.

La agenda de Sánchez 

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, participa en la COP25 en una reunión con una quincena de mandatarios de la UE y tiene previsto mantener varios encuentros bilaterales a lo largo del día, entre ellos con la presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosy.

Sánchez, que ha llegado por el acceso Norte del recinto ferial madrileño sobre las 8.30 horas, participa en esa reunión con altos representantes de la UE como la nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y su nuevo vicepresidente y Alto Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la UE, Josep Borrell.

Según la agenda facilitada por Moncloa, después de esta reunión mantendrá dos encuentros bilaterales con el primer ministro de Francia, Édouard Philippe, y a continuación con el secretario general de la ONU, António Guterres.

Estas breves reuniones están previstas antes de la inauguración de la cumbre, que se celebrará a las 10.30 horas y en la que Sánchez dirá unas palabras.

En un horario aún por determinar y una agenda que, según avisa Moncloa, puede variar, Sánchez se reunirá con Pelosy, con el primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte, y con el presidente de Ecuador, Lenín Moreno.

También con los primeros ministros de Bulgaria, Boiko Borísov; de Polonia, Mateusz Morawiecki, y de Bangladesh, Sheikh Hasina.

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