INTERNACIONAL
18/07/2019 14:15 CEST | Actualizado 18/07/2019 14:25 CEST

"Con Ursula von der Leyen vence el europeísmo"

Entrevista al presidente del Parlamento Europeo David-Maria Sassoli.

“Nos hemos dado cuenta de una cosa: quien está fuera del juego europeísta juega en segunda. Para jugar en primera tienes que formar parte del esquema europeo”. David Sassoli, recién elegido presidente del Parlamento Europeo , recibe a la edición italiana del HuffPost en su despacho en la planta 15 de la sede del Parlamento en Estrasburgo. Lo hace satisfecho, horas después de la elección de Ursula von der Leyen, crucial para el inicio de una nueva legislatura. La alemana será presidenta de la Comisión Europea durante los próximos cinco años con tan sólo nueve votos de ventaja (383 sobre una mayoría de 374). No se daba por hecho, pero sobre todo no estaba claro que saliera adelante con una mayoría de fuerzas europeístas, alejando así el riesgo, real hasta hace solo unos días, de que la nueva dirección del edificio Berlaymont tuviese el beneplácito de los soberanistas.

Y sobre este concepto se apoya el presidente durante esta entrevista para explicar que la tendencia europeísta regulará la votación en el Parlamento para elegir a los comisarios del equipo de Von der Leyen. Es difícil, por tanto, que haya comisarios soberanistas. Sassoli no lo dice explícitamente, pero su razonamiento es el siguiente: la nueva presidenta deberá “presentar comisarios que tengan fe en las propuestas que ella misma expuso en el parlamento. El grupo deberá ser homogéneo y tocar los puntos del programa con los que se ha comprometido. Si los comisarios van dispersos, la iniciativa de la comisión será más débil”.

Presidente Sassoli, hace unos días parecía que Von der Leyen atraía más votos de los soberanistas que de los europeístas. ¿Cómo hemos llegado al resultado de hoy? 

Escuchar al Parlamento es bueno. Las propuestas se concretaron durante una semana y el discurso de Von der Leyen en el Parlamento recogió el sentir de los parlamentarios en muchos temas: desde la inmigración, la solidaridad, la estabilidad y la flexibilidad de la propuesta de reconciliarse con el proceso de Spitzenkandidaten, que ha sido traicionado, o iniciar una conferencia interinstitucional que pueda precisar los instrumentos de la democracia. También ha escuchado la petición del Parlamento de reforzar su poder de iniciativa. Von der Leyen lo ha dicho claramente: impulsará las iniciativas propuestas por una amplia mayoría del Parlamento. Esto cambia mucho el escenario y refuerza la institución.  

La semana pasada la presidenta negociaba con todos, sin atender a los colores de cada político ni a la tasa de europeísmo de los partidos. ¿Qué la hizo cambiar de idea?

Digamos que ha mirado a su alrededor, ha escuchado, ha comprendido y ha concretado sus propuestas. Ha habido una verdadera negociación con el Parlamento. Se ha reunido con todos los grupos, ha dejado claras sus propuestas, las ha escrito, ha tomado nota de las prioridades de los grupos europeístas y ha especificado cuál es la línea roja de los interlocutores que han decidido apoyarla: las fuerzas que han ganado las elecciones, las fuerzas europeístas. Ha sido un recorrido transparente a base de intervenciones públicas, asambleas, encuentros, tuits, publicaciones en Facebook, entrevistas; un recorrido en el que no ha habido nada secreto ni confidencial. 

 Al final Von der Leyen ha elegido el campo europeísta. ¿Se puede decir que el ‘cordón sanitario’ a los soberanistas ha funcionado? 

El Parlamento ha tomado decisiones políticas. Lo de ‘cordón sanitario’ es una expresión feísima. No se trata de excluir a nadie, sino de una negociación democrática y transparente, como las que se inician en cualquier parlamento en Europa. Las decisiones se toman si el presidente tiene el consenso para hacerlo. Creo que durante su elección ella ha sido muy clara: quiere trabajar con las fuerzas políticas que quieren una Europa más fuerte. Y luego también ha rechazado los votos soberanistas dando un golpe con ingenio al líder de la Afd, el eurodiputado Meuthen. 

¿Bloqueará entonces la tendencia europeísta la nominación de candidatos soberanistas para formar parte del equipo de comisarios de Von der Leyen?

El voto del martes no fue un voto sobre la Comisión, sino más bien para iniciar una conversación sobre la Comisión. Esperamos que en septiembre haya nombres y apellidos para estudiar los nombramientos de futuros comisarios y formar el grupo. Después, el Parlamento dará su opinión a la Comisión. Nos hemos dado cuenta de una cosa: quien está fuera del juego europeísta juega en segunda. Para jugar en primera tienes que formar parte del esquema europeo que además en este caso está claro con el resultado electoral porque los ciudadanos no han premiado a las fuerzas que quieren menos Europa, sino a las que buscan una Europa más fuerte, protagonista en la escena internacional, que afronte los nudos estructurales de la democracia europea para fortalecerla, no para debilitarla. El que participa en este juego, juega en Champions. El resto, en segunda. 

¿Cómo han sido estas primeras semanas en la presidencia? 

Me he sentido abrumado con mensajes de todas las partes del mundo. Me he encontrado dentro de una licuadora encendida a una altísima intensidad y en una fase complicada por el inicio de la legislatura, pero con un Parlamento muy orgulloso y muchos parlamentarios y presidentes de grupo que son novatos, tanto que algunos ni se conocen entre ellos. Es una dinámica inédita, habitualmente difícil de interpretar si uno no está dentro del juego parlamentario. Me he visto lanzado en medio del combate. Tengo la función de garantizar la defensa de las prerrogativas del Parlamento, pero no me han votado todos. Creo que un Parlamento Europeo fuerte sirve para conseguir una Europa más fuerte. 

Hemos hablado de los aspectos positivos de Von der Leyen, tendrá también algunos negativos. ¿Cuáles? Al fin y al cabo ha recibido la aprobación del los países de Visegrado, que tantos problemas dan para una Europa unida.

Deberá presentar comisarios que tengan fe en los compromisos que ella asumió en el Parlamento. La Comisión también es una iniciativa política y tener una homogeneidad en el grupo sobre los puntos programáticos con los que se ha comprometido es fundamental. Si los comisarios se dispersan, la iniciativa de la Comisión será más débil.

Aunque, en esta fase, Von der Leyen puede prometer prácticamente cualquier cosa y luego echarle la culpa a los estados miembros si las propuestas no salen adelante. Ya sucedió con Juncker con la reubicación de los inmigrantes...

Necesitamos una Comisión que apueste por la solidaridad entre países. Aunque también sabemos que los mecanismos no están solo en manos de la Comisión. Por ejemplo, la política sobre inmigración continúa siendo nacional. Necesitamos transferir la política migratoria a Europa. Por eso he mencionado la reforma del Convenio de Dublín, porque es un modo para dotar a Europa de instrumentos operativos. Si llegas a Italia, llegas a Europa, y por tanto la Unión Europea debe hacerse cargo. Pero si esta reforma no se desarrolla, si no se hace un traspaso de poderes del plano nacional al europeo, ¿quién se ocupa de esa gente? Solo se ocuparán Italia, Grecia o España, los países de la frontera del sur de Europa. La Comisión puede hacer muchas cosas, pero no lo puede hacer todo. En cualquier caso, está claro que tener una Comisión que es consciente del problema y plantea empujar por una mayor solidaridad es importante. 

Además de los contenidos, ¿qué es lo que más le impactó del discurso de Von der Leyen?

La historia de su padre: un chico de quince años en la Alemania nazi que luego se convierte en un dirigente de la Comunidad Europea. Representa la Alemania que entendió de verdad la lección de la guerra y del nazismo, es la generación que empezó todo. Para mí también fue así. Encuentro muchas similitudes. Le debemos tanto a esa generación; conoció el horror más absoluto y supo dejarnos una herencia importante. Por eso es todavía más necesario trabajar por la Unión Europea. Hizo bien haciendo esa referencia y señalando a las fuerzas que quieren una Europa más fuerte como su punto de referencia en el Parlamento. 

Usted ha trabajado mucho en los días previos para favorecer este resultado europeísta. ¿Cree que ha podido ayudar el hecho de que su nombre como Presidente del Parlamento no saliera del paquete de nominaciones del Consejo Europeo, donde se había planteado la hipótesis de un socialista del Este? 

Muchos tienen la sensación de que el Parlamento puede guiarse desde el exterior. No: el Parlamento ya ha demostrado que puede hacer sus propias valoraciones y tomar una iniciativa propia. El Parlamento ha hecho con mucha autonomía, eligiendo un recorrido diferente al que había imaginado el Consejo de líderes. 

Este artículo se publicó originalmente en la edición italiana del HuffPost y ha sido traducido y adaptado del italiano. 

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