POLÍTICA
31/08/2020 14:01 CEST | Actualizado 31/08/2020 17:06 CEST

"Si España quiere, España puede": dentro del acto motivacional de Pedro Sánchez

El acto en la Casa de América ha dejado alguna promesa, muchas frases de ánimo y corrillos casi impensables hace unos meses.

Inicio de un curso político un tanto inusual en Madrid. La vuelta al cole de los representantes de los ciudadanos ha sido diferente a cualquiera que haya habido antes. Este final del verano no hubo mítines multitudinarios en Rodiezmo y la Casa de América se ha convertido en el escenario escogido para el evento de la semana.

Con una gran sonrisa y con un tono de discurso motivacional, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido ante empresarios y agentes sociales para dar un mensaje de unidad bajo el nombre España puede: recuperación, transformación, resiliencia. “Si España quiere, España puede, pero tenemos que pelear muchos, cuantos más, mejor”, ha afirmado. Así daba el pistoletazo de salida a un mes de septiembre, que se avecina convulso tras la pandemia del coronavirus.

Si España quiere, España puede, pero tenemos que pelear muchos"Pedro Sánchez

La plana mayor de los empresarios del país han respondido a la llamada de Sánchez. Incluso la presidenta de Banco Santander, Ana Botín, que no suele acudir a este tipo de eventos, se ha dejado ver este lunes en la Casa de América, cuyo aforo estaba limitado por la pandemia del coronavirus.

Otros importantes primeros espadas del Ibex 35 como Pablo Isla (Inditex), Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), Carlos Torres (BBVA), José María Álvarez-Pallete (Telefónica), Isidre Fainé (Criteria Caixa), Antonio Brufau (Repsol), Florentino Pérez (ACS) y José Ignacio Goirigolzarri (Bankia) también han hecho acto de presencia. Todos con sus mascarillas.

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El secretario general del sindicato UGT, Pepe Álvarez, llega al evento.

No solo había empresarios, también agentes sociales como el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y los dirigentes sindicales Unai Sordo (CCOO) y Pepe Álvarez (UGT), cuyas organizaciones negocian en temas fundamentales para la recuperación como la extensión de los ERTE y el teletrabajo.

“Quiero agradecer a las personalidades del país haber acudido a la llamada del Gobierno”, ha reconocido el presidente al inicio de su discurso.

A pesar de las discrepancias mostradas entre los socios del Gobierno en las últimas semanas, la mayoría de los ministros han acudido a escuchar al presidente, incluidos todos los representantes de Unidas Podemos. Solo ha faltado el ministro de Universidades, Manuel Castells, que se ha sometido a una operación de urgencia.

Muchos de los ministros se han mostrado relajados tras el periodo estival, con sonrisas en sus rostros por la vuelta a la normalidad. Se volvieron a formar los míticos corrillos con los periodistas, siempre con mascarilla. Algunos como la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, lucían una piel morena tras haber pasado unos días en la playa.  

Los empresarios también han aparecido más relejados de lo habitual, sin realizar reproches al Ejecutivo. Sánchez ha reconocido que, pesa a la diversidad ideológica de los presentes, todos tienen intención de que el país salga adelante y se olvide pronto del bache económico provocado por el coronavirus.

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La presidenta de Santander, Ana Botín y el presidente del BBVA, Carlos Torres, entran al evento.

La distensión ha sido la norma que ha reinado en el evento. Incluso, algunos han aparcado sus rivalidades históricas para esta ocasión. Los presidentes de Santander, Ana Botín, y BBVA, Carlos Torres, han entrado juntos al palacio de Linares.

También se ha podido ver a los empresarios del Ibex 35 charlar con los ministros de Unidas Podemos, como Pablo Iglesias e Irene Montero, que hasta hace poco les consideraban casta. 

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La presidencia de Santander, Ana Botín, habla con la ministra de Igualdad, Irene Montero.

El escenario escogido para este evento, la Casa de América, no ha sido casualidad. Ese mismo lugar sirvió a Sánchez hace dos años para celebrar sus 100 días de gobierno. Los actores y directores Javi Calvo y Javier Ambrossi —conocidos artísticamente como Los Javis— se convirtieron en los protagonistas involuntarios de aquella celebración. 

A diferencia de la fiesta celebrada entonces, la limitación de aforo por la pandemia del coronavirus ha empequeñecido la lista de invitados. Solo cabían unos pocos. “Un centenar de personas”, ha afirmado Sánchez. La prensa también ha tenido que seguir el evento desde un espacio acotado.

Ante la incertidumbre sobre la pandemia y la marcha de la economía, el presidente ha buscado con este acto dar una imagen de unidad con los principales empresarios españoles. “Soy consciente de la incertidumbre que genera esta pandemia, en las familias y en las empresas”, ha afirmado.

El curso político se antoja complicado con la negociación de los presupuestos generales como la gran asignatura pendiente. “El Gobierno lo tiene claro, elegimos unidad”, ha sentenciado. 

Sánchez ha anunciado un plan de recuperación para impulsar la economía, que tiene que remitirse a la Comisión Europea antes del 15 de octubre. “Un plan que permitirá impulsar el desarrollo por encima del 2%. Este plan pretende acelerar las transformaciones que estaban pendientes en nuestro país”, ha asegurado.

Necesitamos un clima de estabilidad política. Nos aguardan retos enormes"Pedro Sánchez

El presidente se ha referido a cuatro ejes que deben enmarcar las reformas: la transformación digital, la transición ecológica, la cohesión social y territorial y la agenda feminista. “Necesitamos un clima de estabilidad política. Nos aguardan retos enormes”, ha afirmado.

El destinatario del mensaje: el PP

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece en la Casa de América.

Bajo la atenta mirada de los empresarios del país, Sánchez ha intentado con este acto presionar al PP, que parecía el destinatario de la mayoría de los mensajes. Los representantes del Ibex parecían ser los testigos. “Solo la unión de todos nos dará la oportunidad de vencer al virus”, ha asegurado. 

La foto con los empresarios se ha producido dos días antes de reunirse con el líder de los conservadores, Pablo Casado, en el Palacio de La Moncloa. A pesar del cese de Cayetana Álvarez de Toledo y un supuesto giro hacia la moderación, el presidente del PP se ha opuesto frontalmente a negociar las cuentas públicas.

El PSOE busca un acuerdo con Ciudadanos para sacar adelante los presupuestos generales, algo que despierta recelos en sus socios de Gobierno. Podemos llegó el pasado viernes a plantear un veto a los liberales, aunque lo rebajó rápidamente para limitarse a señalar que ellos prefieren un acuerdo con las formaciones de izquierdas.

Sánchez ha reiterado durante su conferencia los llamamientos a la unidad para ampliar los apoyos en los presupuestos, que servirán como vehículo para las inversiones procedentes de la Unión Europea. “El desafío es tan ingente que nos debe convocar a todos, es el mayor reto en un siglo”, ha afirmado.

El encuentro con Casado será el primero de una ronda de contactos del presidente para buscar apoyos, que seguirá esta semana con Inés Arrimadas (Cs), Gabriel Rufián (ERC) y Aitor Esteban (PNV).

Si el Gobierno de coalición (155 diputados) amarrase el apoyo de Ciudadanos (10), el PNV (6) y algunos socios más pequeños, como Más País, Compromís, Teruel Existe, PRC y Nueva Canarias, lograría los votos suficientes para aprobar las cuentas públicas, sin necesitar la abstención de los partidos independentistas. 

Este no ha sido el único recado dirigido a Casado. El presidente también ha recordado que están pendientes la renovación de los órganos constitucionales como el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial. “Necesitamos instituciones sólidas”, ha afirmado.

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