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05/12/2020 14:52 CET | Actualizado 05/12/2020 14:52 CET

'Constrictor-business'

Su prioridad es obtener beneficios financieros.

La vara de Asclepio tiene una medida “neofarmacéutica”. La vara de la medicina oculta sus alas.

Si las mostrara se revelaría tal y como es en realidad. Es el báculo de Hermes, la vara del comercio.

La serpiente siempre muda la piel, nunca el veneno. Se enrosca en las varas de los dioses o en la copa de Higea, trepando mientras muta constantemente de epidermis. Metamorfosis neoliberal, cambia “el cuerpo” por “la corporación”. La imagen, el logo, la marca y la publicidad como propaganda son la primera falsa. Es su respuesta al mercado.

Zeus les negó la práctica de la resurrección. Cierto. Pero no reparó en que la resurrección en sí misma, era el concepto más opuesto al neoliberalismo capitalista. El producto eterno no cabe en el sistema.

Sin embargo, el gran Dios permitió que Asclepio y su hija Higea pudieran sanar. Abriendo así, un espacio para la mercadería curativa a través de la medicina.

Además, ningún dios habló jamás de las ganancias. Y menos aun de cómo llegar a ellas.

En esto la vacuna, como producto, no se diferencia de los demás. Responde únicamente al mercado y no atenderá a los individuos sin antes ser posibles consumidores

A la hora de devolver los favores electorales, las varas de los dioses actuales serán firmes en su empeño por dirigir a los gobiernos hacia la compra masiva de vacunas. Con el cambio cíclico de su piel, ascendiendo hacia la boca del cáliz divino de las santas farmacéuticas, la serpiente garantiza el éxito del negocio con dinero público.

La “culebra de Esculapio” de la industria farmacéutica no necesita veneno, le basta con apretar poco a poco. Es el “constrictor-business”. El producto será fraccionado tanto en dosis como en entregas. La “neofarmacia” no intenta curar a todos. Esto sería una actitud totalmente antisistema en sí misma. El producto debe llegar primero al que mejor pague. Dejando que el contagio prosiga la producción fraccionada no atiende a la demanda, pero sí garantiza el consumo. En esto la vacuna, como producto, no se diferencia de los demás. Responde únicamente al mercado y no atenderá a los individuos sin antes ser posibles consumidores. Su prioridad es obtener beneficios financieros. La vacuna está hecha para vender, no para salvar a la humanidad.