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17/11/2020 12:17 CET | Actualizado 17/11/2020 12:17 CET

Contribuyendo a un futuro más sostenible de la economía española

Nuthawut Somsuk via Getty Images

La pandemia de la COVID-19 nos ha azotado a todos, en España, en Europa y en el resto del mundo. A esta fecha llevamos más de un millón de fallecidos por su causa. Además, la inmensa crisis económica y social no es posible calcularla aún porque la pandemia sigue causando estragos a nivel global y, de forma acentuada, en España. 

Como “no hay mal que por bien no venga”, la COVID-19 y sus medidas de aislamiento también ha traído un periodo de sosiego y reflexión individual, familiar, corporativa y social. Y en estas reflexiones todos coincidimos en la necesidad de reorganizar nuestro sistema económico para reconstruir el futuro. La pandemia nos ha cambiado hábitos, valores, formas de vivir y ahora, que hemos tenido limitaciones para relacionarnos con ella, valoramos mucho más la naturaleza y vivir en un mundo sostenible. Porque, además, ya hay una corriente de opinión, basada en datos científicos, de que esta pandemia podría ser una respuesta biológica de la naturaleza. Un desgarrador grito de: ¡basta ya, así no!

Así que por un lado la naturaleza nos está pidiendo un cambio de rumbo, desde hace décadas. Por otro lado, en España, también nuestro modelo económico, basado en una economía con importantes desequilibrios, nos obliga a cambios profundos. Por tanto, ¿no sería este el momento adecuado para plantearnos con determinación, como país, el reajuste de nuestro sistema económico basado, naturalmente, en la libre empresa consagrada por la Constitución Española en su artículo 38, pero buscando un futuro sostenible? 

El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía española, presentado por el Gobierno, e inspirado en la Agenda del Cambio, en la Agenda 2030 y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, va a movilizar en los próximos tres años el 50% del total de los recursos con los que cuenta España (140.000 millones de euros). Para facilitar la transición digital y la transición ecológica, condiciones imprescindibles de la UE, la inversión “verde” representará más del 37% del total del plan y la digitalización cerca del 33%.

Las organizaciones que ya habían descubierto el Modelo EFQM están saliendo antes de la crisis porque son más resilientes

Para que todos los recursos financieros que se van a movilizar sean verdaderamente productivos para la sociedad y permitan construir el futuro con solidez, necesitamos que todas estas organizaciones públicas y privadas, grandes y pequeñas, se basen en sistemas de gestión resilientes basados en la excelencia, la innovación y la sostenibilidad (incluyendo más diversidad e inclusión). Y, además, que puedan probarlo. Porque actualizando la célebre frase de Julio César respecto a su mujer, no se trata sólo de ser una organización excelente, sino que también hay que demostrarlo. Y esto es lo que generará confianza a los agentes sociales y económicos implicados en la recuperación (UE, inversores nacionales e internacionales, etc.), pero sobre todo a los ciudadanos y consumidores.

Desde el Club Excelencia en Gestión queremos contribuir a un futuro más sostenible de la economía española y, por ello, ponemos a disposición el Modelo EFQM. El Modelo EFQM, reinventado para un tiempo VUCA (volátil, incierto, complejo, ambiguo), se caracteriza ahora por “la necesidad de preparar el futuro”, a partir de un excelente funcionamiento actual y de unos resultados sobresalientes. Está demostrando estar a la altura necesaria para ayudar a las organizaciones, en esta época de crisis y cambios acelerados, a gestionar de la mejor manera posible a todos los grupos de interés y a la transformación de la cultura, el modelo de negocio y la tecnología utilizada. Y lo hace teniendo en cuenta las variables más importantes para la buena gestión en estos tiempos. Y de forma holística, es decir, integrando todos los aspectos relevantes para gestionar hoy con excelencia, con innovación y con sostenibilidad. Desde la definición de un propósito que beneficie a la sociedad, el respeto y consideración de todas las partes interesadas, la innovación en productos, servicios, procesos, la transformación de la cadena de valor, la adaptación de la cultura, el adecuado uso de los datos con la debida tecnología, la gestión de los riesgos (incluyendo los digitales), o la medición de las percepciones de los resultados, reputación e intangibles de una organización.

Si a todo lo expuesto hasta aquí le sumamos que el Modelo EFQM propone el buen gobierno, es extremadamente sensible a un liderazgo que considere una mayor diversidad e inclusión para reflejar las tendencias sociales, que promueve una sostenibilidad, integrando los ODS elegidos en el modelo de negocio, estimula el bienestar social y un crecimiento ordenado en apoyo de la economía circular, el desarrollo de las personas para aprovechar su talento, la integración de las tecnologías adecuadas a la cultura de la organización y las necesidades de la actividad, etc., sin duda, queda claro que es una utilísima herramienta para empezar o acelerar una transformación ordenada y que puede medirse a lo largo del tiempo, en empresas, grandes y pymes, en organismos públicos y en cualquier tipo de organización.

Por todo ello, las organizaciones que ya habían descubierto el Modelo EFQM están saliendo antes de la crisis porque son más resilientes, pero también están apuntando al futuro con más aprendizaje y preparación. Y eso las hace más fuertes.

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