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11/04/2019 07:31 CEST | Actualizado 11/04/2019 07:31 CEST

¿Cuándo hemos perdido la cultura de la lactancia?

Jamie Grill via Getty Images

Las muñecas llevan chupete o biberón. En los libros se cuenta que “Osito se toma el biberón antes de irse a la cama” no que “mamá da el pecho a Osito antes de irse a la cama”. En general, dar el pecho en la calle es algo que, cuanto menos, sorprende. Yo misma creo que tenía veintitantos cuando vi por primera vez a una mujer dar el pecho fuera de casa. ¿Y sabes qué? Pensaba que era exhibicionismo. 

Historia de la lactancia desde la antigüedad

Desde que el hombre es hombre existe la lactancia. Parece evidente, pero nuestra cultura está tan impregnada de la cultura del biberón que cabe recordarlo.

Desde la antigüedad encontramos testimonios sobre la lactancia. En la babilonia antigua, en Egipto y en la India, se practicaba la lactancia hasta que el niño cumplía tres años. En Roma, por ley, los niños tenían que ser amamantados hasta por lo menos tres años.

En el tratado de medicina más antiguo que conocemos, el Papiro de Ebers, también podemos encontrar posturas y dolencias de lactancia.

También es curioso como se encuentran testimonios y regulación en relación a las nodrizas, a cuáles se pagaban para compensar el desgaste que suponía la lactancia. O mejor dicho, se pagaba a su marido por el perjuicio que le suponía el desgaste de su esposa.

Para los griegos, el destete se debía producir pasados los dos o tres años. Se consideraba una etapa muy importante en la vida del niño. La nodriza no era una esclava, al contrario, era un “puesto” privilegiado. De ella dependía la buena salud del niño, cosa especialmente importante en una cultura guerrera.

Las feministas ven en la lactancia una forma de esclavitud y el biberón como una liberación.

En la Edad Media, empieza a decaer el papel de la nodriza en beneficio de la lactancia por parte de la madre, por la valoración de la conexión madre-hijo que esta supone.

Belinda Phipps, en un reciente artículo sobre una investigación que se hizo sobre huesos de bebés en la edad media dice lo siguiente: “las mujeres en la Edad Media tenían la ventaja de vivir en una cultura que daba mucho apoyo a la lactancia y en donde las madres lactantes más experimentadas podían ofrecer ayuda a la madre reciente. Por desgracia, eso es muy diferente hoy en día”.

Después de la Segunda Guerra Mundial y la aparición de la leche artificial, la lactancia materna cayó en picado para llegar a niveles muy bajos en los 80. Las feministas ven en la lactancia una forma de esclavitud y el biberón como una liberación. Con los años, las mujeres han dejado de dar el pecho. En los años 80, la tasa de lactancia llegó a niveles mínimos.

Dar el pecho a día de hoy es una lucha perpetua contra los estereotipos

Actualmente, las madres que queremos dar el pecho nos sentimos desorientadas. No tenemos el apoyo de madres experimentadas en lactancia en nuestro entorno, al menos que lo busquemos de forma activa.

Durante el mes de abril, la temática en mi blog Ekobebia.com ha sido “los inicios de la lactancia”. He pedido a mujeres que me cuenten cómo han vivido la primera vez que su bebé mamó y cómo han vivido los primeros días o primeras semanas de su lactancia.

Cada vez somos más las mujeres que luchamos para que se vuelva a normalizar la lactancia.

Lo que más me ha impactado de estos testimonios es la mirada negativa o desaprobadora del entorno, tanto del sector sanitario como de los familiares. En otras culturas, por ejemplo, en Mongolia, se ve la lactancia como algo “sagrado”, un regalo del cielo. Y si una madre necesita dar el pecho en la calle, se le da un asiento, se le regala una bebida si es necesario y se suele comentar lo bien que lo hace.

Todo lo contrario a lo que suele pasar en nuestros países.

Y es que, cuando una mujer decide dar el pecho, se tiene que enfrentar casi siempre al siguiente tipo de comentarios:

  • ″¿Otra vez al pecho? ¿No le das demasiado a menudo? ¿No se queda demasiado tiempo al pecho?”
  • ″¿Estás segura que no se queda con hambre? ¿Tu leche es buena?”
  • ″¿Sigues dando el pecho? ¿No es muy mayor?”
  • ″¿Le vas a dar el pecho ahora, delante de todos? ¿No quieres taparte un poco?”

Todos estos comentarios o preguntas hacen que poco a poco la madre que da el pecho se pueda desanimar o incluso en algunos casos extremos llega a pensar que le hace daño a su hijo dando el pecho.

A pesar de todas las campañas de promoción de la lactancia de estos últimos años y del “escándalo” que se ha producido cuando la diputada Carolina Bescansa ha dado el pecho en la Cámara de los Diputados, el porcentaje de bebés y niños amamantados sigue siendo bajo: 28,5% a los 6 meses. No hay datos de lactancia al año o a los dos años de edad.

Cada vez somos más las mujeres que luchamos para que se vuelva a normalizar la lactancia. Madre lactante, no te escondas si necesitas dar el pecho a tu hijo fuera. Sé orgullosa de ti, porque estás dando algo excepcional, un “regalo para toda la vida” a tu hijo. Y lo has hecho además en una sociedad donde se ha perdido el conocimiento y la cultura de hacerlo.

Tengo la esperanza de que cuando mi hija tenga mi edad, que una madre que dé él pecho a su hijo, tenga la edad que tenga, se vea como algo normal e incluso como algo sagrado. Y que si hace falta dar biberón, que sea por razones de salud, no porque se ha aconsejado mal a la madre.

 

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