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08/07/2020 12:16 CEST | Actualizado 08/07/2020 12:16 CEST

Daniel Bilbao: "Que destruyan estatuas me parece absurdo y peligroso"

El escritor publica 'El perro ladrador', una novela negra ambientada en la Edad Media.

Marta Flich con Daniel Bilbao durante la entrevista. 

El escritor Daniel Bilbao presenta su nueva novela, el primer episodio de Las crónicas de Güilliam de Canford, el arquero siniestro sin dedos, titulado El perro ladrador (editorial Mong). Se trata de una novela de aventuras, comedia y misterio situada a finales del siglo XV, y muy de llevar a la playa. Hablo con el autor.

Marta Flich: ¿Por qué se te ocurrieron Las crónicas de Güilliam de Canford

Daniel Bilbao: Por dos motivos. Primero, porque me gusta mucho la novela negra y, segundo, porque he pasado temporadas en el norte de Burgos, y aquí todo está lleno de castillos y de cosas medievales que son interesantes. Entonces, he dicho: voy a mezclar las dos cosas, las novelas negras y los castillos medievales. 

Porque claro, en la novela hay diferentes géneros: misterio, aventura, comedia. ¿En cuál te sientes más cómodo? 

Como estructura, a mí me gusta la estructura de la novela negra, porque al final es la base de una buena trama, en general, pero luego, una vez que te pones a escribir, obviamente tienes que ser un poco irónico o sarcástico con las cosas que están ocurriendo, y de ahí los diálogos, que son más de humor. 

Esta novela, de hecho, se podría haber situado en cualquier época, pero la has situado en el siglo XV. 

Era la época en la que la Edad Media empezaba a dejar de ser Edad Media. Era el final de la Edad Media, iba a haber cambios. Son los últimos coletazos de los caballeros. Y también porque es una época lo suficientemente distante para tener ventajas. La primera es que, como lo escribo en primera persona, el personaje no tiene ninguna de las referencias que todos nosotros conocemos de los últimos quinientos años, lo que de alguna manera da pie a hacer gracias por su ignorancia. Y también sus conocimientos son los que había en esa época, que para nosotros nos parecen surrealistas: la Tierra seguía siendo plana. Y eso te da juego. 

Daniel Bilbao. 

Y hablando precisamente de eso, de las referencias. ¿Qué te parece que se estén revisando estatuas y hechos históricos del siglo XV?  

Terrible. A ver, yo esto cada vez que lo mencionan me recuerda a Orwell en 1984. No sé exactamente lo que decía, pero me suena que decía algo como que el que controla la historia, controla el presente. Si tú manejas la historia, al final creas una opinión en el presente que no necesariamente es la que deberíamos tener. Entonces, que destruyan esas estatuas me parece absurdo; absurdo y peligroso.

El tener control del relato. El papel de María La Gatusa: ¿cómo conseguiste esa voz de mujer? 

Aquí vuelvo a la estructura de la novela negra. Hace falta un Sancho Panza, hace falta alguien con quien rebotar las ideas y tal, ya que el protagonista era un machote machote... pues vamos a compensarlo con una mujer, casi fuera de lugar en Edad Media, pero su opuesto: es más inteligente que él, es todavía más irónica, y es un contrapunto. 

Esta novela es el inicio de una saga. 

El punto de partida es que el rey Fernando manda, a espaldas de su mujer, a este matón a que le resuelva un problema en el norte de Burgos. Su primera parada, su primera historia, es en Frías. La siguiente es en Oña, se llama El gato negro”, y esta será una historia con misterio de asesinato en una habitación cerrada, y el marco es un monasterio. Sigue avanzando y llega a otra ciudad que se llama Medina de Pomar, que es ya la tercera historia, y allí se mete en un lío con todos los burgueses de la ciudad que están preparando una carrera de caballos. Y, ya por fin, en la cuarta sabemos de qué va su misión. Y entonces, ya la cuarta entrega es algo más larga, más compleja. Y allí ya se desvela el misterio por el cual el rey Fernando le había enviado a Burgos. 

Me dicen que la novela que has escrito le gusta mucho a la gente joven. 

Creo que es muy sencilla, sencilla de leer y de seguir. Pasan muchas cosas. También hay todo lo que le gusta a los chavales: hay sexo, violencia, chistes y aventuras. Y no hay, por lo menos no creo que haya, ninguna de esta pesadez de las novelas históricas cuando se recrean en descripciones, de abadías o de cosas o del momento histórico. He intentado evitar todo lo que es la historia con “H” mayúscula y hacer una historia costumbrista de la época. 

Eres productor de programas de televisión, ¿te divierte más la tele o la literatura? 

Son dos cosas tan totalmente distintas... La literatura y el escribir es absolutamente personal e intransferible. Es lo que escribo yo porque lo escribo yo, y ya. Y me interesa tu opinión, pero lo escribo yo. En cambio, ya en la televisión hay decenas de personas que tienen una opinión que gestionar y mucho que hacer para que todo funcione en ese equipo. La literatura es soledad. 

Pasan muchas cosas. También hay todo lo que le gusta a los chavales: hay sexo, violencia, chistes y aventuras.

En ese sentido, los escritores con los que he estado hablando durante la pandemia, todos coincidían en que la pandemia no les ha afectado tanto como al resto de la sociedad en tanto en cuanto están más acostumbrados a la soledad. ¿A ti te ha pasado algo parecido? 

Sí, y eso lo he comentado con nuestro escritor amigo, pero nos ha pasado a los dos en este momento: es curioso, ambos escribimos un montón. Y le decía: “no me acuerdo de haber escrito tanto ni de haber escrito esto”. Yo he escrito en cuatrocientos folios y te juro que no me parece que los haya escrito... Que los he escrito volando. Era mucho más sencillo decir “me pongo a escribir a las nueve y voy a escribir hasta las doce, hasta la hora que sea”, y sólo me concentraba en ello. No tenía ninguna otra distracción, no tenía que quedar con nadie ni hablar con nadie... Eso facilitaba las cosas. La idea de que ha habido un bucle en el tiempo donde has escrito, pero no te has dado cuenta, es curioso. 

Creo que eso os ha pasado a los escritores y a los que estaban opositando (risas). Tú te dedicaste a la economía: ¿echas de menos algo de ese mundo de economistas? De economista y economista, te hablo. 

En su momento, estaba en el comité de dirección del ICO y me fui y empecé a trabajar enseguida en la tele, y la gente decía “estás loco, estás loco”. Te aseguro que es infinitamente más interesante una reunión con guionistas que una reunión con banqueros. ¿Es menos importante? No lo sé. ¿Menos serio? Tampoco lo sé, porque al final la profesionalidad de la gente de la tele es altísima. Pero la actitud es distinta. 

Aprovecho para decir una cosa antes de que terminemos: creo que Mongolia es la editorial perfecta para esta novela. En el sentido de que espero que sea una lectura agradable, pero que mi novela tiene mucho del punto de la sorna de esta gente. Y de momento las mayores felicitaciones también son para la portada, diseñada por Fernando Rapa. Yo las acepto, pero obviamente no tengo nada que ver con ello.