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15/11/2020 15:45 CET | Actualizado 15/11/2020 16:29 CET

El epidemiólogo Daniel López Acuña sólo ve una opción para doblegar la curva

El exdirector de acción sanitaria en situaciones de crisis de la OMS advierte que el hecho de que bajen los contagios por coronavirus no significa que la situación esté controlada.

Cortesía de Daniel López Acuña
Daniel López Acuña

El confinamiento domiciliario es ya la única opción. Para el epidemiólogo Daniel López Acuña, exdirector de acción sanitaria en situaciones de crisis de la OMS, a estas alturas sólo hay una forma de doblegar la curva de contagios por coronavirus. No hay otra medida posible, asegura en una entrevista con El Comercio de Asturias. 

Las medidas restrictivas adoptadas hasta ahora, como el toque de queda o los confinamientos perimetrales, asegura que no son suficientes. “Han servido para que la curva no se disparase aún más y alcanzase los niveles que se observan en otros países de Europa, pero no para doblegarla”, reconoce el epidemiólogo, quien apunta que el virus “está evolucionando a ser más contagioso”.

“Sólo se conseguirá doblegarla si vamos a un confinamiento domiciliario y a una reducción mucho mayor de las interacciones entre personas que es lo que permite la transmisión del virus”, insiste en la entrevista, en la que asegura que el rechazo del ministro Salvador Illa a la petición de confinamiento domiciliario planteada por varios presidentes autonómicos ha sido un error. No hay más que ver los datos epidemiológicos de las últimas tres semanas, desde que se decretó el segundo estado de alarma. 

El hecho de que veamos una ínfima disminución en la incidencia no debe hacernos pensar que estamos controlando la situación

“El hecho de que veamos una ínfima disminución en la incidencia no debe hacernos pensar que estamos controlando la situación”, advierte, “porque estamos con una incidencia diez veces mayor de la que tendríamos que tener para estar tranquilos”. 

Se refiere al dato del viernes 13 cuando, por primera vez en todo el mes de noviembre, se bajó de los 500 casos de Covid-19 por cada 100.000 habitantes.

No es suficiente, insiste Acuña, para el que estas cifras se traducen “en una presión asistencial que está creciendo de una manera desorbitada en muchas comunidades autónomas, con más de un 50% de ocupación de UCI”.