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22/07/2019 14:06 CEST | Actualizado 22/07/2019 14:27 CEST

De Cuéntame cómo pasó a la ciencia ficción

Lo que podía parecer un capítulo de la serie de televisión, era en realidad un programa de Gobierno destinado a acabar con la desigualdad social

REUTERS

El presidente en funciones, Pedro Sánchez, ha empezado su discurso de investidura refiriéndose a esa España que creíamos ya superada, en la que Tejero dejaba impactos de bala en el hemiciclo tras haber salido de 40 años de dictadura. De pronto, tenías que mirar dos veces a la tribuna de invitados para constatar que no era Merche sino Begoña Gómez quien escuchaba a su marido pedir la investidura para hacer avanzar el país tras los meses de parálisis.

Pero lo que podía parecer un capítulo de ‘Cuéntame’, era en realidad un programa de Gobierno destinado a acabar con la desigualdad social, con todo lo que conlleva en medidas laborales, fiscales y económicas y dar un salto a la vanguardia liderando la transformación digital. Guiñando ojos a pares a Pablo Iglesias, con un discurso que Podemos podría suscribir de arriba abajo. Y tratando de poner un cohete a una industria obsoleta, a la que no queda más remedio que subirse al carro digital si quiere ser competitiva mientras  se invierte en ese puñado de empresas patrias que sin ayudas desarrollan un modelo tecnológico de referencia.

Sánchez contrapone el pasado al futuro, pidiendo permiso para pedir impulso. ¿Qué prefieres lo de antes o lo de ahora? “Sufrimos 40 años de franquismo, que nos lleva a no apreciar lo que hemos logrado en estos años. Nuestros mayores recuerdan bien la pobreza de una España miserable, de la que salimos tras la dictadura”. Un ‘recadito’ a derecha, izquierda e independentistas. Con toda la suavidad del mundo -tanta que casi no se escuchaba al presidente en funciones- trataba de decir, valorad lo que tenemos porque está en juego. 

A PP, Ciudadanos y Vox les quería advertir que le encontrarían enfrente si lo que pretendían era cuestionar las libertades y derechos civiles como pretende “la corriente reaccionaria de los dos partidos conservadores y la ultraderecha, al institucionalizar la foto de la plaza de Colón”. A Podemos que deje de denostar la transición porque sin ella, él no estaría sentado en su escaño. Y a los independentistas, que ni en el mejor de sus sueños podrían imaginar haber llegado a tal grado de autonomía.

Las demandas de una sociedad moderna sobre el medio ambiente, no podían haber tenido título más claro y capaz de empatizar con una nueva generación preocupada por el aire que respira: “Nadie va a parar Madrid Central”. Una sola frase en la que se resumen las actuaciones propuestas para luchar contra el cambio climático.

Avanzar, la idea fuerza del discurso de Sánchez, incluía cambios en la ley para impedir “manadas ni lobos solitarios en las calles”. No hacía falta citar a Podemos, las medidas para la igualdad enunciadas, iban más allá de lo que figura en el programa del partido de izquierda. La libertad, de orientación sexual, de los discapacitados, de credo, ha sido otra de las claves.

Amparar a tantos menores desamparados, garantizar una educación pública de calidad, acabar con el trabajo precario, poner freno a las medidas abusivas de los alquileres y garantizar el acceso a una vivienda digna… La carta a los Reyes Magos no tenía fin. Este Gobierno quiere hasta hacer pagar a las grandes empresas a Hacienda lo que deberían. Para eso ha puesto de ejemplo a una gran plataforma digital a la que le salía a ingresar en la declaración algo más de 3.000 euros. Rozando la ciencia ficción, ha seguido prometiendo más empleo, aumento salarial y… tachán: convertirnos en líderes de la revolución tecnológica. Por qué no, si cómo dice Sánchez “somos el país europeo con mayor cobertura de fibra óptica”. ¿Acaso eso significa que basta con tener fibra óptica para ser innovadores? Igual en lo que somos líderes es en procrastinar y en navegar sin límite.  

Ya se sabe que la interpretación de la realidad es clave. En ese sentido, no es Europa la que resulta ventajosa para España, sino España la que más puede ofrecer cosas más interesantes a Europa.

Y no podía faltar la Ley Mordaza, que el Gobierno no ha derogado durante los meses que ha gobernado. Pero qué si el presidente repite, ahora si que lo hará. No es de extrañar que la gente diga, cómo se escuchaba en los pasillos del Congreso antes del inicio de la sesión, “qué se echen a suertes los ministerios, pero que acabe esto ya”. Si hasta va a acabar con las ludopatías. 

Todo ideal, pero cuando volvamos de vacaciones. Lo inmediato ahora, es cerrar el acuerdo con Podemos. “No tiene vuelta atrás. El jueves habrá un nuevo gobierno”, advierte una de las ministras con más papeletas de repetir. 

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