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13/08/2021 07:14 CEST | Actualizado 13/08/2021 10:56 CEST

De Felipe V al VI

Lo “clasificado” se ha convertido en lo “oculto”.

PEPE VERA

Poco me interesa que la dinastía borbónica comenzara con un emigrante francés llamado Felipe V. Irrelevante para mí es que lo sucedieran sus hijos Luis I el Breve, Fernando VI el Hipocondríaco, o que Carlos III engendrara trece nuevos vástagos borbónicos. Que a Carlos IV le fuera la endogamia y acabara casándose con su prima María Luisa de Parma, me da igual. Sin embargo, que entregara España a Napoleón sí me importa algo. Al estilo de los “Austrias”, el nuevo rey Fernando VII se casó con su sobrina María Cristina de Borbón. Pero eso me importa una mierda, lo que me despierta interés es su duro absolutismo o que restaurara la Inquisición. Qué más me da que la reina Isabel II tuviera fama de golfa. O que su sucesor Alfonso XII fuese, supuestamente, el hijo bastardo de un militar llamado Puigmoltó. Ni siquiera me importa que tanto él como su heredero, Alfonso XIII, siguieran la tradición mujeriega iniciada por Felipe V.

Lejos de chismorreos históricos, es un hecho que Alfonso XIII entregó el país a un dictador como Primo de Rivera. Su hijo Juan jamás reinó. Aunque intentó luchar con los falangistas en la Guerra Civil, solo consiguió financiarlos desde el exilio. Tanto Alfonso XIII, como su hijo Juan y su nieto Juan Carlos I tuvieron una entrañable relación con Franco. Esto sí me interesa.

Los amoríos del actual rey emérito Juan Carlos I es algo que me la suda. Cero interés. Lo que sí me importa es lo que hizo el rey bajo la Jefatura de Estado de un país que presume de ser democrático.

Preocupante, y aun más importante, es la falta de transparencia, siempre custodiada bajo la complicidad de políticos, jueces, policías y militares desde que cayó el dictador. Lo “clasificado” se ha convertido en lo “oculto”. La transparencia nos muestra la verdad, por el contrario la mentira siempre es opacamente peligrosa.

Lamentablemente podríamos afirmar que la falta de transparencia desde Felipe V a Felipe VI continúa hasta nuestros días, sospechosamente insuficiente.

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