Life

Definitivamente, las croquetas están sobrevaloradas

De verdad, ¿esa fama es merecida? ¿Son un verdadero manjar?

¿En serio hay un Día Internacional de las Croqueta? ¿De verdad que hay que rendirles homenaje todos los 16 de enero?

Cierto es que junto a la tortilla de patatas y la ensaladilla rusa, las croquetas son uno de los bocados más famosos de nuestra gastronomía. Son los imprescindibles de un tapeo como Dios manda o una comida informal, de esas que llamamos ‘de raciones’.

Día Internacional de la Croqueta
Día Internacional de la Croqueta

¿Pero, de verdad, esa fama es merecida? ¿Es un verdadero manjar? Sinceramente, podemos ponerlo en duda y aquí van algunas razones:

Se hacen con las sobras

Un día se cocina un sabroso y completo cocido... Y al día siguiente, con la carne que ha sobrado, o sea, con lo que nadie ha querido, se preparan unas croquetas para ofrecer como aperitivo de la comida del día siguiente. ¿De verdad?

¡Pero si están riquísimas! Es más, en muchas familias y en algunos restaurantes se añade carne de sobra para que al día siguiente no falten esas cremosas y apetecibles bolitas doradas.

Casi siempre son congeladas

Solo hay que hacer la prueba y, seguro, que de diez bares o restaurantes a los que vayamos a probar croquetas, solo un par de ellos las ofrecen caseras. Y aunque las marcas de congelados se esfuercen, aún no han encontrado la receta mágica.

Pero, ¿y cuándo las encontramos caseras? Con la bechamel en su punto, el rebozado crujiente y dorado, los tropezones con todo el sabor... ¿Puede haber algo más delicioso?

Las mejores son las de las madres de los otros

Eso es lo que le escuchamos a todo el mundo: ”¿Te gustan las croquetas? Pues tienes que probar las de mi madre, son las mejores del mundo, nadie las hace como ella”. Y como sabes perfectamente que nunca te va a invitar, pues te quedarás sin saber a qué sabe ese bocado de dioses.

Pero llegas a casa y tu madre saca la fuente más grande de croquetas jamás vista. Te llevas una a la boca y, en ese momento, estás segurísimo de que la que hace las mejores croquetas es la tuya.

No solucionan ningún menú

Tenemos la costumbre de tomar un par de ellas como parte del aperitivo. Al final, no has comido de verdad pero un poco sí te han quitado el hambre.

Croquetas y menestra
Croquetas y menestra

Pero, ¿qué tal si te tomas cuatro o cinco acompañadas de ensalada a la hora de la cena o como segundo plato de la comida? Será una de tus cenas preferidas.

Son aburridas y siempre saben a lo mismo

La verdad es que pedir croquetas en una cena o una comida anula todo efecto sorpresa. Todas saben a lo mismo: a jamón o a cocido, y pueden terminar resultando repetitivas y aburridas.

Pero la imaginación de los cocineros no tiene límite y hoy la carta de sabores de las croquetas es casi infinita: de gambas, de boletus, de bacalao, de queso... Mil sabores con los que sorprender al paladar.

No os han convencido estos argumentos, ¿verdad? ¡¡¡¡Feliz Día Internacional de la Croqueta!!!!