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10/04/2019 19:25 CEST | Actualizado 10/04/2019 21:38 CEST

Descubren una especie humana en Filipinas que vivió a la vez que el Homo sapiens

Reuters

Trece fósiles de huesos y dientes encontrados en una cueva en la isla filipina de Luzon pertenecen a una nueva especie humana. Eso es lo que asegura en Nature un grupo de científicos, que ha descrito a la especie como “de estatura corta y poseedora de una inesperada mezcla de rasgos arcaicos y modernos”.

Los investigadores han sido capaces de extraer el ADN de los fósiles y las pruebas han determinado que uno de los individuos vivió hace 67.000 años y los otro, hace 50.000 años.

El descubrimiento de los restos de al menos tres individuos de esta especie, bautizada como Homo luzonensis, es la segunda vez en el siglo XXI que la familia de los homínidos se amplía con ejemplares encontrados en las islas del sudeste asiático.

En 2003, los fósiles de otra especie isleña -el Homo floresiensis, llamado “Hobbit” debido a su escaso tamaño- fueron excavados en la isla indonesia de Flores, a sólo 3.000 kilómetros de la cueva de Callao donde el Homo luzonensis ha sido descubierto. No hay indicios de que las dos especies estuvieran relacionadas o interactuaran.

El Homo luzonensis no sólo fue contemporáneo del Hobbit, sino también de nuestra propia especie, el ‘Homo sapiens’, que surgió en África hace al menos 300.000 años.

Los científicos han asegurado que no se puede descartar que la llegada de nuestra especie contribuyera a la desaparición del Homo luzonensis. El Hobbit de Flores también desapareció hace alrededor de 50.000 años, al mismo tiempo que la especie Homo sapiens se extendía por la zona.

Los descubrimientos de Luzon y Flores demuestran que la historia de la evolución humana es mucho más compleja de lo que se había pensado, con Asia ofreciendo sorpresas que podrían no haber acabado todavía, según los investigadores.

¿Cómo era el ‘Homo Luzonensis’?

Los científicos no han sido muy extensos a la hora de describir la apariencia física y el modo de vida de la nueva especie, a la que se conoce solamente por unos pocos huesos de pies y manos y por los dientes de dos adultos y un individuo joven. No se han encontrado calaveras.

Teniendo en cuenta el tamaño de los dientes, parece que Luzonensis debió ser bastante más pequeño que el Sapiens, aunque no está claro si era tan “bajito” como el Homo floresiensis, cuya estatura no iba más allá de 1 metro.

“Debemos ser cautos, porque la gente puede asociar inmediatamente la apariencia del Floresiensis con la del Luzonensis y todavía no sabemos si ese es el caso”, ha explicado el paleoantropólogo Florent Détroit, del Museo del Hombre y Museo Nacional de Historia Natural en París.

Luzonensis presenta rasgos modernos similares a los de Sapiens y otros más arcaicos que recuerdan a los de Australopithecus, extinguido hace al menos 2 millones de años.

“Solo podemos especular, pero seguramente estará en el rango de los Homo sapiens más bajos”, ha añadido el arqueólogo Armand Mijares, líder del Proyecto Arqueológico de Callao, donde han sido hallados los restos. 

Los fósiles encontrados en una cueva de siete cámaras en las montañas de Sierra Madre muestran una combinación de características anatómicas que separan a Luzonensis de otras especies humanas.

Algunos de esos rasgos son similares a los de Homo sapiens y Homo floresiensis; otras características, sin embargo, son tan arcaicas que parecen pertenecer al Australopithecus, un miembro anterior de la línea evolutiva humana que desapareció hace alrededor de 2 millones de años, como lo hicieron el Homo habilis y el Homo erectus.

“Durante muchos años, y hasta hace al menos 20 años, veíamos la evolución de los humanos en Asia como algo muy simple: el Homo erectus salió de África, se estableció en la zona y no ocurrió nada más hasta que el Homo sapiens llegó hace 40 o 50.000 años y conquistó todas las regiones de la tierra”, afirma Détroit.

“Los descubrimientos realizados en el terreno y en el laboratorio, por ejemplo genéticos, ahora sabemos que se trata de una historia mucho más compleja, con distintas especies contemporáneas al Homo sapiens, eventos cruzados, extinciones, etcétera”, añade. “Está claro que el Homo sapiens no estaba solo en la Tierra”.